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DEBATE DE FINAL DE CURSO

Llegan las notas de nuestros hijos y son buenas: ¿les compramos un regalo?

Tres argumentos demuestran que no es buena idea que padres y madres compensen económicamente a los niños por aprobarlo todo

Olga Pereda

Dos alumnas salen de un centro de enseñanza de Barcelona.

Dos alumnas salen de un centro de enseñanza de Barcelona. / FERRAN SENDRA

Además de la búsqueda frenética de campamentos de verano, padres y madres tienen otro clásico quebradero de cabeza en junio: las notas. Imaginémos que nuestros hijos lo han aprobado todo. ¿Les compramos un regalo para celebrarlo? La respuesta es no. Por tres motivos. 

1.- Responsabilidad

Estudiar es el ‘trabajo’ de los chavales, que nunca aprenderán a ser responsables si no interiorizan que tienen que cumplir con sus tareas. Cumplir con su 'trabajo' les ayuda a ser más responsables, superar dificultades, desarrollar sus potencialidades y entender el mundo que les rodea. "Pueden aprender a sentirse satisfechos por la realización de un trabajo bien hecho y no por el premio que les viene después", explica Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools. Obtener regalos es algo que puede confundir a los estudiantes porque corren el riesgo de pensar que el objetivo del colegio es conseguir esos caprichos materiales. Por supuesto que hay que valorar el esfuerzo de los hijos a lo largo de todo el año. Según Herrero, es muy positivo que padres y madres abracen a sus pequeños y les repitan muchas veces lo orgullosos que están de ellos. ¿Un premio por las notas? Vale. Ahí van tres ejemplos no materiales: pasar una tarde entera con ellos, organizar una merienda especial, ir al cine o dejarles un tiempo extra para jugar,  por ejemplo, con la videoconsola.

2.- Visión materialista del mundo

Que levante la mano el padre o la madre que no piensan constantemente en la cantidad de juguetes (muchos de ellos apenas sin tocar) que tienen sus hijos. ¿Es necesario, pues, llenar sus habitaciones con más y más cosas en caso de que aprueben todo? "Las recompensas materiales, incluso dinero, solo provocarán que los niños se sientan reconocidos y satisfechos cuando reciban algo a cambio", añade Herrero.

3.- Puede provocar frustración

Muchos padres y madres prometen suculentos premios a sus hijos si sacan buenas notas. Si el niño no consigue cumplir los objetivos marcados corre riesgo de frustrarse. "En caso de que las notas no hayan sido buenas, hay que hablar con ellos y preguntarnos entre todos qué ha pasado. Y, por supuesto, seguir valorando a nuestros hijos", añade la psicóloga.

 

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¿Y los regalos a los profesores?

Además de los regalos para compensar las notas, hay otro tema de debate esta última semana de colegio. Los grupos de Whatsapp de padres y madres -sobre todo en el segundo ciclo de Educación Infantil (a partir de tres años)- hierven estos días con otra pregunta: ¿regalamos algo a los profesores? El asunto es tan peliagudo que puede erosionar la buena relación que deberían tener los padres y madres de una misma clase. En la mayoría de grupos de Whatsapp lo que se termina haciendo es huir del conflicto y aceptar lo que diga la mayoría. Si alguien propone hacer un regalo a los maestros y maestras y hay gente que se apunta, los demás se terminan subiendo al carro a pesar de no compartir la idea. Y no por razones económicas (la aportación suele ser casi simbólica) sino porque, simplemente, no les parece acertado. Pero acatan.

Sin embargo, hay otros que no están dispuestos a pasar por el aro. El resultado es un cisma entre los padres que quieren regalo y los que no. Este cisma se puede llevar bien, con educación y respeto hacia el 'bando contrario'. Pero en más de una ocasión, el resultado es que los padres que sí apuestan por tener un detalle con el maestro les entregan algún tipo de manualidad infantil en las que solo firman los niños cuyas familias sí han contribuido económicamente al regalo.

La responsable de orientación del grupo Brains afirma que cada padre debe hacer lo que vea oportuno. En su opinión, los extensos horarios laborales actuales hacen que muchos progenitores apenas vean a los profesores de sus pequeños. "Cuando se llega a final de curso es buena idea encontrar un minuto para hablar con ellos y agradecerles su labor. A todo el mundo nos gusta que nos den las gracias por un trabajo bien hecho", subraya. Si no hay opción a ver cara a cara a la maestra, otra posibilidad que apunta Herrero es escribir una pequeña carta de agradecimiento e incluirla en la mochila del niño -como habitualmente se hace con otros avisos- para que la profesora lo lea en algún momento del día.

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