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Hallan zonas críticas de contaminación por metano y dióxido en los océanos

EFE

Los científicos de la expedición suiza "The Ocean Mapping Expedition", entre ellos el único español Michel André (UPC), han hallado puntos críticos de contaminación por metano y dióxido de carbono, gases de efecto invernadero, en la superficie de los océanos, además de contaminación acústica.

La expedición, que está dando la vuelta al mundo durante cuatro años (2015-2019), siguiendo la estela de Magallanes, a bordo del velero "Fleur de Passion", ha identificado ya, en el marco del programa "The Winds of Change", numerosas zonas de fuerte emisión de metano y dióxido de carbono entre Mactán (Filipinas) y Singapur, puerto en el que la expedición hace escala desde ayer y hasta el 25 de marzo.

Otro de los proyectos que va a bordo de esta expedición es "20.000 sonidos bajo el mar", del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), que hoy ha alertado de que ninguna región del globo está libre ya de polución acústica, excepto entre la Polinesia francesa y Australia.

El proyecto pionero de monitorización de los gases de efecto invernadero en la superficie de los océanos ha permitido recoger de manera continua datos sobre las concentraciones de metano y dióxido de carbono a lo largo de toda la ruta del barco hasta Singapur.

El programa "The Winds of Change" identificado los primeros puntos críticos de estas zonas de emisión de gases de efecto invernadero que, según los investigadores, requiere una vigilancia especial por parte de la comunidad científica.

El programa quiere aportar a la comunidad científica datos de campo inéditos que contribuyan a comprender el papel de los océanos en el problema del calentamiento global.

"Las concentraciones de metano y de dióxido de carbono experimentan claros aumentos en la proximidad de las ciudades, cerca de las islas y en la superficie de las aguas poco profundas o, dicho de otro modo, en las zonas con impacto de la actividad humana y donde se observa una mayor proliferación de algas", ha dicho el profesor Daniel McGinnis, jefe del Grupo de Física Acuática de la Universidad de Ginebra y responsable del proyecto.

"En el proyecto ya se han revelado muchos puntos críticos, zonas con una tasa de emisión de gases de efecto invernadero muy elevada que requerirían estudios más profundos, como por ejemplo en Mactán, donde se han detectado emisiones de metano más de seis veces superiores a la media", ha denunciado el profesor McGinnis.

En el marco de este programa, el velero de 33 metros "Fleur de Passion" -un viejo buscaminas de la marina alemana construido en 1941 y transformado después para dar la vuelta al mundo- está equipado con un analizador de gases conectado a una toma de aire situada a 16 metros sobre la superficie del mar, en el palo de mesana, en la popa del barco.

Con este equipamiento analiza de forma automática cada minuto el aire y así continuará su misión climática hasta que la expedición termine, en agosto de 2019 en Sevilla.

Otro de los proyectos de la expedición es el que dirige Michel André, director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la UPC, que quiere medir la contaminación sonora de los océanos.

"La contaminación acústica de los océanos es reconocida actualmente como una de las más importantes fuentes de perturbación de los ecosistemas marinos y una amenaza contra el equilibrio natural de los océanos", ha recordado André.

"Esta contaminación es poco conocida, ya que es invisible y inaudible al oído humano, pero aumenta con el desarrollo de las actividades industriales en el mar y se difunde a gran velocidad hasta todos los rincones del planeta, hasta tal punto que prácticamente ninguna región del globo está libre".