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Violencia machista

Prisión provisional para el maltratador de Jaén con orden de alejamiento que desconectó su dispositivo telemático

La mujer, que corría "riesgo extremo", fue hallada junto a él y sus tres hijos y se negó a denunciar

Julia Camacho

Foto de archivo de un vehículo de la Guardia Civil.

Foto de archivo de un vehículo de la Guardia Civil. / EFE / J. CASARES

El juez de Violencia sobre la Mujer de Bailén (Jaén) ordenó este viernes el ingreso en prisión provisional para Gabriel M.M., el hombre acusado de malos tratos a su mujer --y con una condena previa firme por el mismo motivo-- que había desaparecido junto a ella después de manipular el dispositivo telemático que le impedía acercarse a ella. El juez le imputa por un delito de quebrantamiento de una orden de protección, y para su encarcelamiento ha tenido en cuenta el largo historial de antecedentes de Gabriel, que llegó a rajar la cara de su mujer con una tijera para que “no se sintiera guapa” y se acordara de él cada vez que se mirara en un espejo.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) han explicado que el hombre está pendiente de un juicio por la vía penal tras una denuncia por su pareja en 2016. La fiscalía pide para él una pena de 18 años y seis meses de prisión por la presunta comisión de dos delitos de malos tratos, seis delitos de amenazas, un delito de lesiones, dos delitos de quebrantamiento de medida cautelar, un delito de coacciones y un delito de allanamiento de morada.

"Riesgo extremo"

Gabriel M.M., que ya tiene una condena firme por malos tratos, estaba siendo buscado por el “riesgo extremo” que corría su pareja después de que ambos desaparecieran hace unos días y hubieran manipulado los respectivos dispositivos telemáticos que detectaban que se cumpliera la orden de alejamiento que seguía vigente. El hombre fue localizado en una nave abandonada en un polígono industrial en las afueras de Bailén, donde se encontraba junto a la mujer y los tres hijos de ésta, de cinco, dos y un año de edad. Poco antes, la mujer había alertado a la Policía de que se encontraba bien pero aseguró desconocer el paradero de su compañero. Asimismo, rehusó la protección que le ofrecieron los agentes o acudir a una casa de acogida junto a los menores porque, según contó, no tenía ningún problema con su agresor.

Los malos tratos se prolongaron durante los escasos dos años de relación que mantuvieron, tiempo en el que nació una hija. El último episodio violento de Gabriel M.M. se remonta al pasado 16 de octubre de 2017, cuando su mujer le denunció por haberle intentado cortar la mano con un hacha para que dejara de gastar dinero. Al no ratificar la denuncia en sede judicial, la Fiscalía no pudo solicitar su ingreso en prisión, por lo que el juez le acabó dejando en libertad provisional y con una nueva orden de alejamiento de 500 metros.

Denuncias sin ratificar

Según las fuentes judiciales, esta ha sido la tónica en el historial de la pareja. Pese a las diversas denuncias iniciales por estas agresiones, ella nunca ha formalizado las denuncias, e incluso ha retomado la relación con su pareja, dejando de activar el dispositivo que le permite estar localizada por las fuerzas de seguridad y evitar que su agresor se acerque. Los detalles que la mujer ha narrado en sus comparecencias policiales, antes de arrepentirse, parecen extraídos de una historia de terror: amenazas con cuchillos, golpes y peticiones de que no le denunciara porque su adicción a las drogas le serviría de atenuante y además su familia iría a por ella.

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