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La Diócesis de Córdoba premia a las universitarias embarazadas que no aborten

La escuela de Magisterio Sagrado Corazón dará 2.000 euros la alumna que mejor explique "sus motivos para seguir adelante"

El obispo Demetrio Fernández ya defendió que "no hay peor crimen que el aborto"

Julia Camacho

El obispo Demetrio Fernández.

El obispo Demetrio Fernández.

La Diócesis de Córdoba y la Escuela de Magisterio Sagrado Corazón, adscrita a la Universidad de Córdoba, han organizado un concurso para premiar a las universitarias embarazadas que decidan no abortar. Los 2.000 euros y el diploma de honor de esta primera edición del certamen 'Madre y maestra de vida' irán a parar a la estudiante que relate su caso y mejor explique los motivos que la llevan a continuar con su gestación y por qué no ha abortado.

El propio centro, gestionado por la diócesis cordobesa y varias órdenes religiosas, explica en sus bases que el objetivo del premio es “valorar la protección al ser humano desde el momento de la concepción en el ámbito de los jóvenes universitarios”. Así, está dirigido a alumnas universitarias, matriculadas en la Universidad de Córdoba durante los cursos académicos 2016-2017 y 2017-2018 tanto en los títulos oficiales de grado como en los de posgrado y que “se encuentre (o haya encontrado) en período de gestación y haya decidido seguir adelante con el embarazo, a pesar de todas las dificultades que este hecho pudiera entrañar”.

Las candidaturas las puede presentar, desde el 25 de diciembre al 25 de febrero, tanto la propia estudiante como otra persona que conozca el caso de la joven embarazada que decida no abortar, aunque en este caso siempre con el consentimiento de la afectada, que deberá avalar la solicitud con su firma. Así, además de dar sus datos personales y dirección, las aspirantes deberán incluir el grado de estudios que cursan, indicando facultad o centro adscrito.

El jurado, compuesto por el Obispo de Córdoba, Demetrio Fernández; el Vicario General de la Diócesis, Francisco Jesús Orozco; el director adjunto del Centro de Magisterio y su administrador así como un profesor y un alumno designados por su equipo directivo, valorarán el relato que presenten las candidatas. En no más de dos folios deben explicar la fecha en la que se quedaron embarazadas, las dificultades que encontraron y, sobre todo, cual fue o es la motivación para seguir adelante con la gestación y dar a luz.

Las otras ‘perlas’ del obispo

El objetivo del concurso da continuidad a las tesis defendidas en más de una ocasión por el Obispado de Córdoba y su titular, que no ha dudado en expresar públicamente su concepción machista sobre el matrimonio o la reproducción y en 2012 llegó a comparar el caso Bretón -el padre que asesinó a sus dos hijos para castigar a su mujer por querer separarse-- con el aborto. “¡Ningún padre ni ninguna madre tienen derecho para matar a su hijo!”, subrayando que “ningún crimen es tan horrible como el aborto, cuando una madre se ve en la situación de matar al niño que ha concebido en sus entrañas”.

En la misma línea, hace dos años recordó en su homilía semanal que “todo hijo tiene derecho a nacer del abrazo amoroso del hombre y la mujer, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio”, en alusión a la fecundación in vitro, que definió como "aquelarre químico de laboratorio”.

Sus comentarios también dejan claro el papel secundario que otorga a la mujer, quien tiene “una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia”, de modo que “cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa". Por supuesto, el rol del hombre es claro: “cuanto más varón sea el varón, mejor para todo en la casa” pues “aporta la cobertura, la protección y la seguridad”, y es “signo de fortaleza”.

En 2011 reprochó que “la incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la televisión, incluso hasta en algunas escuelas de Secundaria, dentro de los programas escolares”, y lamentó que la ONU tenía un plan para “hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”, llegando a calificar la homosexualidad de “plaga”. De hecho,  en varias ocasiones ha negado la comunión o que participen en las ceremonias religiosas a personas homosexuales o transexuales, aunque permitió que un cura investigado por abusos sexuales a menores continuara ejerciendo, y se limitó a cambiarlo de municipio. Solo lo apartó cuando fue condenado.

En 2013 puso el ojo en la ideología de género, que “destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza”, y arremetió contra la transexualidad que hace que el sexo sea el que decide el sujeto, “situando al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre”. “Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos o escolares que tratan de hacer tragar esta ideología a todo el mundo”, concluyó.

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