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INFORME DEL RACC

Cuatro de cada diez radares en Catalunya no están bien señalizados

No informan del límite de velocidad máximo ni en la señal de aviso ni en la distancia hasta la presencia del aparato

El club automovilístico recomienda ubicar los carteles a entre 500 y 1.250 metros de la máquina, según el tipo de vía

Víctor Vargas Llamas

Radar de tramo en la N-340, entre Amposta y Sant Carles de la Ràpita (Montsià).

Radar de tramo en la N-340, entre Amposta y Sant Carles de la Ràpita (Montsià). / JOAN REVILLAS

Cuatro de cada diez radares fijos de la red viaria catalana presentan una señalización deficiente, dado que no informan de la presencia del aparato y del límite de velocidad máxima de forma conjunta o siguiendo este orden en la distancia que recorre el vehículo hasta topar con la presencia de dicho radar. Esa es la advertencia del RACC, que considera que hay un "amplio margen de mejora en la señalización" de estos artefactos, tras analizar el estado de la cuestión de los 249 radares fijos y de tramo que hay en Catalunya.

El club automovilístico destaca asimismo la necesidad de mejorar la localización de estas señales de aviso, tanto por la distancia --estableciendo una horquilla de enre 500 y 1.250 metros, en función de la velocidad máxima que permite cada tipo de vía--, como por la ubicación, puesto que el informe subraya que más de la mitad de estos aparatos están en vías cuyo riesgo de siniestralidad es bajo o muy bajo.

Un panorama que se explica en buena medida porque, a pesar de ser obligatoria la señalización de los radares, "la normativa española contempla la colocación de señales para advertir de la ubicación de los radares, pero no especifica a qué distancia", mientras que el código de circulación catalán ni siquiera prevé la presencia de esas indicaciones en la red viaria, destaca Lluís Puerto, director de la Fundación RACC.

VIDEOCÁMARAS

Puerto destaca que los radares deben regularse por la normativa del uso de videocámaras, "que obligan a las autoriades a informar de su presencia", para subrayar la necesidad de pautar el uso y funcionamiento de estos aparatos sobre el territorio.

En Catalunya se emplean cinco señales de aviso que no se integran en el código de circulación: un plafón en el que se incluya la advertencia de la inminente presencia del radar y el límite de velocidad en ese tramo, una propuesta que el RACC califica de "muy recomendable" y que representa el 32%  del total,  dos señales diferenciadas, la del rádar y acto seguido la del tope de velocidad, que el club califica de aceptable (28%); el sentido inverso, el límite de velocidad seguida de la del radar, considerada poco recomendable (25%); y dos casos no aceptables por la entidad: la sola presencia de la señal de radar a más de 3 km del aparato y sin indicaciones de velocidad (11%) y solo la señal de velocidad (4%).

Análisis de la señalización de radares del RACC

RIESGO

La auditoría revela que el 58% de estos aparatos sancionadores se concentran en vías con un riesgo bajo o muy bajo de siniestralidad, mientras que las que concentran un riesgo alto o muy alto (el 18% de las carreteras) solo tienen el 3% de radares. Un extremo que lleva al RACC a pedir a la Administración un análisis para valorar la posible redistribución de los aparatos a carreteras donde su presencia esté más justificada.

No obstante, Puerto ha admitido la posibilidad de que "precisamente las vías con menor potencial de accidentes lo sean precisamente por la presencia de estos aparatos", así como que no todas las vías de riesgo elevado lo son a causa del exceso de velocidad. 

En Catalunya, el 62% de las indicaciones está a una distancia óptima del radar, entre 500 y 1.250 metros antes de este, dependiendo del tipo de vía. Un 17,1% están demasiado cerca del aparato, y el 21%, demasiado alejadas. El estudio destaca que la inmensa mayoría de los aparatos sancionadores, un 97%, se conservan en buen estado.

Casi 4.000 km controlados con radar móvil

Catalunya es la autonomía con más radares, concentrando el 26,1% de toda España. No obstante, debe tenerse en cuenta que en torno a un 30% del total, según estimaciones del RACC, son cabinas vacías y no multan, lo que “impide una comparación directa”. La provincia de Barcelona concentra la mayoría de esos aparatos de control de velocidad, con 125 de los 249. Con 3.893  km controlados con radares móviles, Catalunya es la comunidad con más supervisión. 

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