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¿Sirven de algo los programas de control parental?

El tiempo que pasan ante la pantalla es el principal riesgo actual

Carmen Jané Maria Jesús Ibáñez

Pantalla de acceso a Instagram desde el ordenador.

Pantalla de acceso a Instagram desde el ordenador. / FERRAN SENDRA

La mayoría de los dispositivos informáticos tienen controles parentales pero eso no significa ni que los padres los usen ni que los menores los acepten. «Siempre existe el dilema entre la seguridad y la comodidad. Las herramientas de control parental han evolucionado bastante y son más fáciles de usar», recuerda Manuel Ransán, coordinador del grupo de menores del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). 

Este organismo tiene publicadas en su web algunas de las más efectivas. Otros organismos, como la Agencia Española de Protección de Datos, la Autoritat Catalana de Protecció de Dades, el Departament d’Ensenyament o el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) tienen también recogidas guías, vídeos y páginas de consejos. 

«Las herramientas de control parental, cuando los niños son pequeños, permiten un seguimiento y una supervisión sobre lo que hacen, establecer normas de horarios y programas, pero es mejor que se usen de modo consensuado. Cuando se les da a los niños un móvil o una tableta es un buen momento para empezar a introducir los pactos familiares. Estamos dando ventanas a un mundo con claros y oscuros, y pueden haber problemas y contenidos no apropiados. Son cosas que requieren un esfuerzo por ambas partes», aconseja Ransán.

Actualmente el riesgo entre niños y adolescentes está más en la dependencia del móvil y en su capacidad para abstraer a los niños de otras tareas. El uso excesivo se incrementa con la edad, según Net Children Go Mobile. Entre los de 12 y 13 años, el 25% de niños y niñas admiten tener problemas para despegarse, mientras que entre 15 y 16 llegan al 65%.  

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