19 feb 2020

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La inmunoterapia contra el cáncer con nanofármacos da resultado, dice experta

EFE

Elizabeth López

La nanotecnología se está convirtiendo con gran rapidez en una herramienta imprescindible en medicina para resolver las limitaciones de los fármacos y mejorar su transporte en el organismo, y ha permitido el desarrollo de pequeñísimos vehículos que aportan inteligencia a estos fármacos para ser más eficaces.

Es el caso de los nanomedicamentos, de un tamaño un millón de veces menor que un milímetro, miles de veces más pequeño que el diámetro que un cabello, que están dando "resultados prometedores" en inmunoterapia contra el cáncer en pruebas con animales, asegura en una entrevista con Efe la catedrática de Farmacia de la Universidad de Santiago de Compostela María José Alonso.

Los nanomedicamentos consisten en una molécula que activa el fármaco incluido en un nanovehículo transportador dirigido hacia la célula diana. En general, los fármacos no saben dónde está su diana y se dispersan por el organismo, de tal modo que solo una cantidad pequeña llega a alcanzar su objetivo terapéutico.

Con estos nanovehículos, de un tamaño de 50 nanómetros -el ADN tiene un tamaño nanométrico- se aporta "cierta inteligencia a los fármacos para que sepan a dónde tienen que ir", explica Alonso, cuyo laboratorio es pionero en España en el ámbito de la Nanotecnología Farmacéutica y la Nanomedicina.

Esta es una de las líneas de investigación "más potentes" en los tratamientos contra el cáncer, sostiene, un tratamiento asociado en muchas ocasiones a un diagnóstico tardío que implica que las células cancerígenas se han diseminado por el organismo y cuando se administra la quimioterapia "solo una fracción muy pequeña llega a las células cancerígenas y metastásicas".

"Estamos desarrollando una inmunoterapia que ha dado lugar a resultados prometedores en modelo ratón", ha subrayado Alonso, que trabaja en esta línea de investigación en la Universidad de Santiago de Compostela con oncólogos de diferentes lugares y procedencias, en colaboración con la industria y los clínicos.

Se trata, en definitiva, de proyectos en consorcios porque "nuestra vocación y objetivo último es conseguir la traslación de nuestros resultados en pequeños animales a la práctica clínica", añade sobre los nanomedicamentos, que podrían beneficiar a otros fármacos y también a las vacunas.

El equipo de Alonso, integrado por 25 personas, colabora con la industria farmacéutica en el desarrollo de terapias génicas oculares, que consisten en la administración con una gota de colirio de fragmentos de ácidos nucleicos a través de nanovehículos para tratar patologías como el glaucoma severo o el ojo seco severo.

Otros proyectos en los que participa pasan por llevar fármacos al cerebro mediante terapia génica; la administración de fármacos a través de la piel para tratar patologías como psoriasis; y el desarrollo de nuevas vacunas igualmente con estos nanovehículos, que no solo sirven para los fármacos sino también para los antígenos.

En esta línea se encuentra la vacuna del sida, en la que trabajan con la Organización Mundial de la Salud y fundaciones para desarrollar nanovehículos "que en estos momentos estamos viendo que nos permiten dirigir la vacuna del sida a las células diana".

Los científicos han logrado "cierto éxito" con esta vacuna testada en monos, en colaboración con un consorcio canadiense y americano y financiación del Instituto Americano de la Salud, y con "resultados prometedores en cuanto a que el mono no se infecte con el virus del sida porque estaría protegido".

Añade que no ha visto formulaciones para el tratamiento del sida per se pero sí para enfermedades asociadas.

En estos momentos existen más de 40 nanomedicamentos, la mayoría de los comercializados van en la línea del cáncer y enfermedades infecciosas, pero tienen aplicación en cualquier tipo de patología, sostiene la catedrática, que hoy imparte en A Coruña una conferencia sobre los nanomedicamentos.

"Si somos capaces de dirigir el fármaco a su diana podemos reducir la dosis a administrar, aumentar su eficacia y reducir la toxicidad, por lo que la curación se consigue antes".

Según Alonso, muchos tratamientos que funcionan en animales después no llegan a la prueba clínica porque no se reproducen los resultados en humanos o por razones comerciales, porque "para desarrollar este producto hacen falta millones de euros".