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Barcelona cuenta con 132 centros cannábicos tras la regulación de Colau

La alcaldesa amnistió a un centenar de establecimientos al no hacer retroactiva la distancia mínima con los colegios

Los locales tienen que contar con un acceso independiente, una doble entrada y chimenea y estar siempre situados en bajos

TONI SUST / BARCELONA

Un club cannábico de Barcelona.

Un club cannábico de Barcelona. / FERRAN NADEU

Barcelona cuenta en estos momentos con 132 centros cannábicos en funcionamiento: es el número de licencias en vigor, según datos del ayuntamiento. El número habría sido a estas alturas muy distinto, claramente inferior, de mantenerse en el gobierno municipal el equipo de Xavier Trias, que durante el mandato 2011-2015 planeaba un drástico recorte de la nómina a cuenta de los requisitos necesarios para su funcionamiento, especialmente, la distancia mínima que exigía entre los centros y los colegios, bibliotecas, centros deportivos y otras sedes que frecuenten menores: 150 metros. Trias quería aplicar retroactivamente la norma, y en mayo del 2015 eso significaba en números que de los 120 clubs que había entonces, un centenar tendrían que cerrar sus puertas.

La nueva regulación, impulsada por el gobierno de Ada Colau, varió una condición decisiva: no aplicó la retroactividad en distancia con centros. Además, impuso una distancia mínima inferior, de 100 metros, con la salvedad de los casos de los distritos de Ciutat Vella y Gràcia, en los que se mantiene la exigencia de los 150 metros.

Cabe subrayar que la Federación de Asociaciones de Cannabis de Catalunya (CatFAC) cuenta con números algo distintos. Su portavoz, Eric Asensio, afirma que les consta la existencia de unos 160 centros en la capital catalana, aunque advierte de que es una información que proviene del registro de asociaciones, y que podrían figurar en la lista entidades que ya han cerrado sus puertas.

PLAN ESPECIAL

El plan especial que Colau heredó de Trias y modificó conlleva varios requisitos, más allá de las distancias citadas. Los establecimientos no pueden superar los 200 metros cuadrados, salvo si ya existían y excedían esta superficie, en cuyo caso tampoco se aplica la retroactividad. Deben contar con un acceso a la calle independiente, una chimenea y una doble puerta o un vestíbulo de separación. Estos últimos requisitos sí son obligatorios para los centros preexistentes que no cuenten con ellos. El consistorio abrió, a este respecto, un periodo de 18 meses para que los locales fueran adaptados. Asensio afirma que unos 20 centros están en proceso de adaptación.

La normativa fue aprobada por el pleno municipal el pasado 27 de mayo, cuando en la ciudad había 123 clubs. Prosperó con los votos favorables de los grupos de Barcelona en Comú, el PSC, ERC y la CUP. Ciudadanos optó por la abstención en tanto que los grupos de CiU y el PP votaron en contra. A la vista de las normas, se calculaba que otros 39 que contaban con petición de licencia estaban en posición de lograrla. Sin embargo, a la vista de que a estas alturas el censo es de 132 clubs, fuentes del consistorio argumentan que o bien el resto no cumplió con los requisitos o desistió de la actividad. Si un club cumple con las normas puede solicitar la licencia de apertura.

Temas: Cannabis

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