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"Los recortes impiden que España se prepare frente a las enfermedades emergentes"

La Federación Mundial de Medicina Tropical advierte de que se debe invertir más para prevenir nuevas amenazas como el virus de Crimea-Congo

La erradicación de las garrapatas es imposible y hay que aprender a convivir con ellas

MANUEL VILASERÓ / MADRID ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Protesta de funcionarios del CSIC en Andalucía por falta de fondos para investigación.

Protesta de funcionarios del CSIC en Andalucía por falta de fondos para investigación. / EFE / RAÚL CARO

“Hay una serie de enfermedades que sabemos que el día que menos lo esperemos van a llegar aquí debido al cambio climático y a la globalización. Tenemos que prevenir, estar preparados para hacerles frente, pero los recortes y la parálisis del Gobierno lo impiden. No hay dinero para investigar”. Más claro no lo puede decir Santiago Mas-Coma, presidente de la Federación Mundial de Medicina Tropical, que también es experto de la OMS y que como catedrático de Parasitología de la Universidad de Valencia conoce muy bien el auge que están experimentado las poblaciones de garrapatas, artrópodo que ha causado en España los dos primeros casos en Europa Occidental de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Se sospecha aunque no hay certeza que se trata de alguna especie del género 'Hyalomma'.

La presencia del virus que causa la Crimea-Congo en garrapatas se detectó por vez primera en España en el 2010 en una población de ciervos. ¿Qué se tenía que haber hecho entonces? Lo que recomendaron los expertos: “Estudiar si se había extendido a otros animales o a otras zonas, que es lo que ahora debería ser la máxima prioridad: ver qué implantación tiene y sobre todo si ha colonizado el ganado de la zona donde se ha producido la picadura”, señala el especialista.

HASTA QUE NO HAY MUERTOS

La Junta de Castilla y León ha creado una comisión interdepartamental que probablemente encargue estos trabajos. “Es la historia de siempre. Como cuando hay una curva peligrosa en una carretera. Por más gente que diga que hay que arreglarla, no se hace hasta que hay cinco muertos”, lamenta Mas-Coma, que revela cómo ya lo advirtió en una reunión de coordinación que tuvo lugar el pasado mayo en el CSIC. “Tarde o temprano vamos a tenernos que meter con el tema de las garrapatas. Todo el mundo estuvo de acuerdo porque éramos todos científicos y sabemos lo que hay que hacer. Pero todos sabíamos que no se haría porque no hay dinero”, recuerda.

En este caso del Crimea Congo no cree que la situación se complique más. “Hemos tenido muy mala suerte en estos dos casos”, reconoce, pero sí espera que por lo menos sirva como “toque de atención”.    

CONVIVIR CON LAS GARRAPATAS

La cuestión es que cada vez va a haber más garrapatas de todos los tipos, incluida la 'Hyalomma', y un mayor peligro de transmisión de enfermedades. “Podemos ganar batallas personales, pero la guerra la tenemos perdida. No se va a erradicar jamás. Tenemos que aprender a convivir con ellas”, advierte Agustín Estrada Peña, catedrático del Departamento de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza y uno de los descubridores de la presencia del virus en garrapatas de Extremadura.

El también autor del libro ‘Garrapatas en España’, explica que estos insectos están presentes en toda España hasta alturas de unos 1.000 metros y tienen su periodo de mayor actividad en primavera y verano. En invierno entran en letargo. Pueden soportar temperaturas bastante frías.

“Todo indica que cada vez hay más, previsiblemente por las temperaturas más suaves de los últimos años. Hay sitios en los que ya no te puedes tumbar para hacer una siesta al aire libre, bajo una encina”, añade. La mayoría de las picaduras son inocuas, sin transmisión vírica o bacteriana. Solo un 5% de las garrapatas llevan patógenos, pero como hay muchas es trascendente. Son el primer vector de enfermedades del hemisferio norte, más que los mosquitos.

Las picaduras de garrapatas son bastante comunes en personas que viven en contacto con el campo, como ganaderos, agentes forestales, cazadores y recolectores de setas, pero como la inmensa mayoría de los casos son leves o asintomáticos “no se sabe cuántos hay exactamente”.

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