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Kris De Decker: «La tecnología es la nueva religión de Occidente»

Kris De Decker: «La tecnología es la nueva religión de Occidente»

JULIO CARBÓ

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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Como muchos hombres de su época, Narcís Monturiol estaba convencido de que gracias a la tecnología tendríamos un mundo más justo, más libre y en paz. Siglo y medio después, este periodista belga afincado en El Masnou es bastante más escéptico.

Periodista sin prisa. Defiende una tecnología a escala humana y practica la vida 'slow'.

-¿Qué hacemos junto a la reproducción del primer Ictineo de Monturiol [foto]? Para mí es un símbolo. Es un submarino propulsado a manivela que Monturiol fabricó artesanalmente, sin usar petróleo. No somos los únicos que construimos tecnología sofisticada, las generaciones que nos precedieron eran muy creativas. He descubierto un pueblo de Burgos donde aún usan un sistema de calefacción ¡de la época romana!

-¿Por qué un experto en alta tecnología acaba fijándose en un pueblecito de Burgos? Después de 12 años escribiendo sobre la tecnología más puntera me di cuenta de que cada invento nuevo termina por crear necesidades que exigen aumentar el consumo de energía y provoca más problemas de los que se supone que tenía que solucionar.

-¿Qué hizo a partir de aquella revelación? En el 2007 dejé Bélgica para venir al Masnou y abrí el blog Low-Tech Magazine (Revista de baja tecnología: www.es.lowtechmagazine.com). Pensé que tenía que ser consecuente con lo que escribía y dejé de desplazarme en avión, coche y tren de alta velocidad. A Barcelona vengo en bici y si voy a dar conferencias a otros países uso el tren lento y el barco. He descubierto que la vida es más interesante y divertida cuando te pones límites y tienes que ser creativo para llegar a tus objetivos.

-¿En su casa también es tan coherente? Cuando entramos en el piso de El Masnou quitamos los radiadores y compramos ropa interior térmica hecha con lana merino, que es muy suave y aislante. El ordenador y la luz de mi oficina funcionan con energía solar. Para lavar la ropa puedo ir a una lavandería pública y estoy experimentando técnicas para prescindir de la nevera. La gente mayor tiene muchos conocimientos y tenemos que redescubrir viejas técnicas.

-¡Ja! Pruebe a hacer eso teniendo hijos. Sé que para la mayoría de la gente no es fácil y por eso nunca le digo a nadie lo que tiene que hacer ni que no coja aviones. Ese no es el mensaje que quiero transmitir.

-¿Y cuál es?-Individualmente podemos hacer cambios, pero solo hasta cierto punto. Son los políticos los que tienen que cambiar muchas cosas. En 1930 Keynes predijo que las horas de trabajo irían reduciéndose hasta las 15 semanales...

-Pero cada vez trabajamos más. Eso es porque, teniéndolo todo, nos empeñamos en crecer más y más. No digo que haya que parar el progreso tecnológico, pero tenemos que pensar si realmente nos ayuda a tener una vida mejor.

-Usted tiene un móvil, pero de los que solo sirven para llamar. ¿Sabía que conectarse con la red 4G gasta 35 veces más energía que con wifi?

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-Pues no, la verdad. Lo tendré en cuenta. No hay nada malo con un móvil, el problema es que a lo largo de la vida la gente compra y tira un montón de móviles y se montan colas para comprar aparatos de última generación. Parece que la tecnología se ha convertido en la nueva religión de Occidente, pero no va a salvarnos, al contrario.

-¿Quiere volver a la época romana? Claro que no. Yo no estoy en contra de la tecnología. Tengo un móvil y voy en bici, ¡no voy a caballo! Pero la tecnología por sí sola no solucionará los problemas si al mismo tiempo no bajamos, y mucho, el consumo de energía. Tenemos que hacer las cosas más lentamente y promover una tecnología a escala humana, que trabaje para la gente y no la gente para la tecnología.