Segunda denuncia por abusos en colonias contra el mismo marista

Una mujer demanda al hermano P. F. por abusar de ella en una semana de esquí

Aspecto de la residencia ya derruida de los Escolapios en Jaca, donde dormían los alumnos de los Maristas de la Inmaculada. 

Aspecto de la residencia ya derruida de los Escolapios en Jaca, donde dormían los alumnos de los Maristas de la Inmaculada.  / Imagen cedida por VÍCTOR RIVEROLA

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GUILLEM SÀNCHEZ / J.G. ALBALAT / BARCELONA

Una mujer ha denunciado a los Mossos d’Esquadra los abusos que sufrió durante una excursión a la nieve organizada por los Maristas del colegio de la Inmaculada del Eixample de Barcelona. La víctima ha identificado al hermano P. F. como su agresor. Contra este profesor de Religión ya existía otra denuncia presentada por otra mujer, avanzada por este diario.

P. F., que actualmente tiene unos 70 años, se encontraba hasta hace un mes todavía en activo y en contacto con menores, ejercía de encargado de mantenimiento en el colegio que la orden religiosa tiene en Girona. La congregación decidió “apartarlo cautelarmente” cuando llegó la primera denuncia. Del mismo modo se ha visto obligada a actuar en los casos del subdirector del colegio de Sants-Les CortsSants-Les Corts, el hermano F. M., y otro profesor de la Inmaculada, el hermano G. F.

UN GRAN ESQUIADOR

P. F. era el responsable del club de esquí que montaron en el colegio de la Inmaculada. Uno de los alumnos asiduos a estas escapadas era Víctor Riverola, expupilo del colegio. Era “un gran esquiador”, le reconoce. La congregación tenía un acuerdo con una residencia de Escolapios en Jaca (Huesca) y un convenio con la estación de esquí de Astún.

Cada año organizaban dos salidas de cinco días durante las Navidades y durante la Semana Santa. No eran exclusivas para los estudiantes de esta orden, podían inscribirse familiares o alumnos de alguna otra congregación, como “una escuela de las Monjas Dominicas”, recuerda Riverola.

La última denuncia que ha llegado a dependencias policiales detalla que los abusos sexuales se produjeron en esta residencia. Eran bungalows de una planta que constaban de dos habitaciones para cuatro personas, que dormían “en dos literas”. No estaban permitidas las habitaciones “mixtas”, había cuartos de chicos y otros de chicas, remarca Riverola.

Según el contenido de la denuncia, difundido por la emisora RAC1, la segunda noche de una de estas colonias para esquiar, el hermano P. F., uno de los encargados de vigilar en la residencia, entró en una de las habitaciones, de chicas. “Primero se ofreció a calentarles los pies tras la jornada de esquí". Tras hacerlo, se marchó sujetando la puerta abierta “con una silla”. Un detalle remarcado en la demanda y que posiblemente sea relevante puesto que indicaba que tenía intención de poder observar en qué momento se dormían las menores sin necesidad de abrir la puerta para comprobarlo. Así ocurrió.  

La mujer recuerda que durante la noche se despertó con el hermano P. F. tumbado sobre ella, tratando de forzarla. Se detuvo cuando oyó un ruido que llegaba de fuera de la habitación. La niña entonces contaba con tan solo 12 años.

ABUSOS EN LAS COLONIAS

Contra P. F. existen dos denuncias presentadas por dos mujeres y una tercera acusación lanzada por un exalumno varón, J. L., que ha preferido no declarar ante los Mossos d’Esquadra aunque sí quiso relatar su experiencia en una entrevista con EL PERIÓDICO.

La primera denuncia y la versión de J. L. coinciden en situar los abusos de este profesor de religión en otro escenario distinto del de las esquiadas, el de las colonias de verano. J. L. concretamente habla de las convivencias en las que él participó en Planoles. Como le ocurrió a la mujer que ha denunciado los hechos este último viernes, J. L. también se despertó una noche mientras el marista trataba de masturbarlo. 

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