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Jingming Zhang FRUTERÍA

"Me costó aprender el nombre de las frutas y verduras"

Teresa Pérez

Desde el lejano Cantón hasta Barcelona. Algunos familiares de Jingming Zhang hicieron el recorrido mucho antes y él decidió imitarlos hace ya cinco años. Ahora atiende, en horario de mañana y tarde, la frutería Primavera, en la calle de Mallorca, en el distrito del Eixample. No está solo en esta odisea, porque le acompaña toda su familia. "Mi mujer, mis dos hijos y una nieta", explica mientras sirve a los clientes. Lleva un par de años detrás del mostrador y cuenta que le costó mucho "aprender el nombre de las frutas y verduras".

PRECIOS COMPETITIVOS

Ahora ya se ha puesto al día en el complejo vocabulario hortofrutícola y lo tiene memorizado. Zhang pesa los tomates, manzanas, plátanos, naranjas... cuando el cliente ya ha terminado de seleccionar el género en los montones de productos que hay en las cajas de madera. Jingming Zhang lamenta que la crisis económica haya entrado en el negocio. "No hay dinero, hay muy poco. La gente no gasta mucho", dice este comerciante cantonés, que tiene precios más que asequibles. Los 'tickets' de compra no son muy abultadas, aunque de vez en cuando los bares y restaurantes de la zona le den una alegría a la caja registradora. Pese a que los números cantan y no suban todo lo que Jingming querría, la afluencia del público es constante, quizá lo favorece el hecho de que el local no tenga puertas.