REPORTAJE DE DENUNCIA SOCIAL

Caer (sin alas) del nido

Un documental aborda el drama humano de los menores que emigran a Europa en busca de una oportunidad

La producción, de Susanna Barranco, se adentra el trastorno emocional derivado del abandono del hogar

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Los países -sostiene el economista Arcadi Oliveres- han roto las fronteras comerciales, tecnológicas, financieras y de comunicación, pero mantienen las del movimiento humano. Así, de la limitación a veces arbitraria de los estados, nace la emigración, un fenómeno que Susanna Barranco, actriz y realizadora, trata en el documental ‘Caer del nido’ desde una perspectiva íntima, a través de los ojos de los que han atravesado esos frágiles contornos geoestratégicos. Buscan esperanza basada en tópicos occidentales, pero chocan con la cerrazón de la ley. Y con su propia existencia, alterada y solitaria. Derechos de la infancia, política migratoria, abusos en el ámbito familiar, sueños truncados, alguna buena experiencia. Una hora de reflexión que pretende poner sobre la mesa las carencias de un sistema bien pertrechado hasta que los emigrados cumplen 18 años, pero lleno de lagunas a partir de su mayoría de edad, siempre dependientes de un contrato laboral que llega en ocasiones contadas.

La idea surgió hace año y medio cuando un chico de 16 años le pidió a Barranco papel de fumar en una playa. Se pusieron a hablar. Él le contó que había entrado en España debajo de un camión y que se encontraba en un centro de acogida. Aquel relato la dejó inquieta. Pero sobre todo, sin respuesta para una pregunta: ¿qué razones mueven a un joven a abandonar a su familia y su hogar y emprender un viaje tan incierto como peligroso? Pensó en las madres de estos chicos. Y se puso a investigar.

'FRACASO DEL SISTEMA'

El documental trufa los testimonios de jóvenes emigrados con la voz de expertos en la materia, desde juristas hasta antropólogos, cooperantes sobre el terreno o psicólogos. La producción incluye la opinión del director general de Execució Penal a la Comunitat i de Justícia Social de la Generalitat, Joaquim Claveguera, que admite que una expulsión “es un fracaso general del sistema”. Pero se echa de menos, ni que sea para compensar, una fuente policial, una voz del Ministerio del Interior, un responsable del Frontex, la agencia encargada de las fronteras de la Unión Europea.

El documental mezcla el debate estructural con el drama particular. Como el del niño de ocho años que lleva cuatro intentando huir de Tánger y admite su adicción a la cola durante una charla callejera. O el joven que recuerda que algunos amigos suyos fueron atropellados por el camión que debía servirles de transporte. “Creo que ha sido de lo más duro que he hecho a nivel emocional”, admite Susanna, que tuvo muy claro desde el primer momento que un proyecto como este requería cruzar el Estrecho.

LA INOPIA FAMILIAR

Una de las cosas que más le sorprendió es la inopia en la que viven las familias de los jóvenes que dejaron África atrás asidos a las ruedas de un tráiler. Cuenta que la mayoría se quedan con el sueño dorado de la Europa rica y próspera, que no reparan ni pueden imaginarse lo mal que lo pueden estar pasando sus hijos, hermanos o amigos. Y no se lo imaginan porque en la cabeza han amueblado una utopía occidental, quizás construida por revistas, películas o series de televisión. O por el fútbol, tan aparente y pomposo en el Viejo Continente. Quizás también ayude que los chavales, cuando consiguen hablar con los suyos desde Barcelona, Madrid, Bilbao o Valencia, esconden su nueva miseria, para que en casa no sepan que lo están pasando casi tan mal como en Marruecos. “Creo que mienten por vergüenza y para no preocuparles más”, aporta la directora de este documental de 61 minutos que se estrena el miércoles en la Filmoteca y podrá verse a partir de finales de febrero en el cine Girona de Barcelona.

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Artista multidisciplinar

Susanna Barranco, actriz, poeta, directora y productora teatral, es la responsable de este crudo documental sobre la realidad diaria de los menores que huyen de la miseria en busca de una oportunidad en la próspera Europa.No es la primera vez que esta artista multidisciplinar trata temáticas sociales. En el 2013 estrenó el documental 'El silencio de Jonc', en el que abordaba la discapacidad a partir de su experiencia personal. En el 2011 se atrevió con la violencia de género desde la perspectiva de los hombres agresores con la producción 'Vacíos', y dos años antes, en el 2009 propuso 'Heridas', con la misma temática, pero centrada en los efectos y los traumas generados por la violencia en el entorno familiar.

Como Khalil, que se quedó dormido en un contenedor de basura en Barcelona y estuvo a punto de perder una pierna cuando el camión de recogida le engulló. Con 27 años recibe a Susanna en su casa, en Marruecos. Le cuenta que quiere volver a intentarlo, tras una década de idas y venidas, de entradas en la cárcel. “He sabido que regresó a Europa y que volvió a las andadas. Está en prisión”.La producción aporta algunos datos más allá del fenómeno migratorio, una materia, tampoco hay que engañarse, de sobra tratada. Susanna, sin embargo, se detiene en el efecto psicológico que causa el abandono del nido. Y se apoya en varios datos: el 30% de los niños que emigran sufren trastornos emocionales por los traumas y la violencia vivida en el proceso migratorio, y el 20% de los menores y el 15% de los padres reagrupados padecen traumas a consecuencia de la ruptura familiar”. Porque las oportunidades se ven de distinta manera si uno vive en un país rico o pobre. El desarrollado vive una experiencia en un Erasmus, o gracias a un trabajo en Londres. Pero guarda fuertes raíces sociales, familiares y económicas en casa. El subdesarrollado se marcha forzado por las circunstancias, sin nada ni nadie que le espere en su destino, en caso de tenerlo.