04 abr 2020

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INICIATIVA LEGISLATIVA PIONERA

Una 'Carta Magna' global para internet

Italia llevará a un foro de la ONU una declaración sobre derechos de los internautas

El texto regula la protección de datos, el derecho al olvido y la neutralidad de la red

ROSSEND DOMÈNECH / ROMA

Navegar anónimamente en internet es un derecho, así como no figurar eternamente en los motores de búsqueda. El usuario debe tener la posibilidad de conocer su perfil digital y modificarlo. Y ni los tribunales ni las administraciones pueden adoptar medidas sobre las personas basadas solo de la información generada por los algoritmos y cálculos de probabilidades en la red.

Estos y otros derechos y deberes figuran en la primera 'Constitución' de internet, aprobada por el Parlamento italiano. La iniciativa ha sido presentada a los parlamentarios de 24 países europeos y el próximo noviembre será llevada a la reunión que celebrará en Brasil el Internet Governance Forum (organismo auspiciado por la ONU) como propuesta para un futuro modelo internacional, aunque se espera que poderosos grupos de presión intenten bloquearla.

Tim Berners-Lee, que hace 26 años creó la web tal como la conocemos hoy (con páginas y enlaces) y la cedió para su uso público, y Stefano Rodotà, exdirector de la agencia italiana de protección de datos y tal vez el máximo experto en internet y privacidad de Europa, la llevarán a Brasil, que ya aprobó hace un año un Marco Civil de Internet que consagraba la red como derecho universal pero que regulaba sobre todo las relaciones comerciales y las interferencias de las empresas estadounidenses tras la polémica generada por el 'caso Snowden' y las escuchas del Gobierno de Estados Unidos a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. En la elaboración de la singular 'Constitución' ha participado también los ciudadanos italianos, enviando propuestas y comentarios.

SIN PRESIONES

 La presidenta del Congreso de Roma y principal inspiradora política de la iniciativa, Laura Boldrini, defendió al presentar el texto que «no se puede dejar la web en manos de los poderosos», es decir, los gobiernos, las operadoras y grupos de presión como las operadoras audiovisuales y las grandes multinaciones de internet (Google, Facebook, Apple, Amazon, Ebay...).

«Esta declaración de los derechos de internet se basa en el pleno reconocimiento de la libertad, igualdad, dignidad y diversidad de cada persona», por lo que garantizar estos derechos «es una condición necesaria para asegurar el funcionamiento democrático de las instituciones y evitar que los poderes públicos y privados puedan llevar hacia una sociedad de vigilancia, control y selección social», se afirma en el preámbulo. Los derechos indicados en la carta deben ser garantizados en el ámbito nacional e internacional, por lo que «es indispensable constituir autoridades nacionales y supranacionales» que velen por ello.

La 'Constitución' que propone Italia garantiza los mismos derechos reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y de la UE, «que constituyen los principios básicos con los que se equilibran los demás derechos» y que deberán ser acogidos en las legislaciones de los países. Entre ellos figura que «el acceso a internet es un derecho fundamental», que no debe entenderse solo como la posibilidad de conectarse, sino de navegar «siendo conscientes de los derechos y libertades».

SIN RESTRICCIONES

El «acceso» comporta la libertad de decidir con qué dispositivos, sistemas operativos y aplicaciones, por lo que las autoridades deben intervenir para superar eventuales disparidades y permitir la libertad de elección del usuario.

La red debe ser neutral, o sea, sin discriminaciones, restricciones o interferencias, lo que lleva a proteger los datos que permiten averiguar la identidad de la persona, los dispositivos que utiliza y su perfil. «Toda persona tiene derecho a acceder, rectificar y cancelar sus datos por razones legítimas» y el almacenamiento de la información «debe ser siempre limitado por el tiempo necesario». La idea inicial de que nadie debía imponer reglas a la red porque era suficiente que se autogobernase ha sido desmentida «por muchos atentados a la libertad y la prepotencia de demasiados intereses», según Rodotà.

DISPOSITIVOS INVIOLABLES

Según el texto italiano, los sistemas y dispositivos informáticos «son inviolables», así como el secreto de las comunicaciones. Las excepciones puede establecerlas solo la ley, al tiempo que «ninguna medida judicial o administrativa» puede fundamentarse en el tratamiento únicamente «automatizado» de datos personales. El anonimato puede limitarse «solo cuando sea justificado» frente a intereses generales, según se entiende en las sociedades democráticas.

Cuando las informaciones personales que aparezcan en los resultados de un motor de búsqueda ya no tengan «relevancia pública», el usuario tiene derecho a su cancelación, aunque el «derecho al olvido» no puede limitar la libertad de información general que constituye una condición necesaria para una sociedad democrática. En cuanto a la seguridad de internet, «no se admiten limitaciones a la libertad de pensamiento».

Berners-Lee, que ha criticado con dureza los numerosos programas de control informático masivo de los gobiernos, afirma: «Si no disponemos de un internet libre y neutral, sobre el que contar sin preocuparnos de lo que sucede en la trastienda, no podremos tener un gobierno libre, una buena democracia, un buen sistema sanitario, comunidades conectadas y diversidad de culturas». Lo ha plasmado en la plataforma The web we want (La web que queremos), que busca opiniones de todo el mundo.

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