01 jun 2020

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Gente corriente

Oriol Montañés: "Si tienes que trabajar, hazlo en cosas que te gustan"

Catalina Gayà

Entro; la tienda es como un frasco de perfume, preciosa, cuidada, personal. Sale Quico, un perrito, mueve la cola. Oriol atiende a una clienta. Ella pide un perfume; sabe muy bien qué busca. Seguramente en su entorno será la única que lo tenga, que huela de esa manera. La tienda es de perfumes de autor y es producto de una de esas reinvenciones y apuestas personales tan del sigo XXI.

-Una periodista, Lucía, y un cocinero, Oriol, que montan una tienda de perfumes de autor en el Raval barcelonés. ¿Cómo nace el proyecto?

-Cuando descubrimos este tipo de perfumería, perfumes de autor, se convirtió en un hobby… Hace tres años teníamos muchas ganas de montar algo, un negocio, y decidimos hacer de nuestro hobby nuestro trabajo.

-Lo montan a finales del 2011. ¿Es una opción arriesgada en plena crisis?

-Fue una decisión muy meditada. Y pensamos que o lo hacíamos en ese momento o no lo haríamos. Además, no fue un salto al vacío; teníamos un plan b. Si no funcionaba, yo podía seguir trabajando como cocinero, siempre puedo regresar, y Lucía sigue con lo suyo.

-¿De dónde le viene la pasión por los perfumes?

-En una de las cocinas en las que trabajé, el pastelero era muy fan de este tipo de perfumería. Había trabajado en Francia, y ahí hay mucha cultura de perfumes de autor. Él se ponía un perfume particular que yo no reconocía, pero nunca decía de dónde lo había sacado o qué era. Supongo que de ahí. La verdad es que este es un mundo que te atrapa.

-Y en la cocina era…

-¿Yo? Cocinero. Trabajé en varios restaurantes de cocina de autor. Hacíamos catas de especias. ¡Las especias es lo primero que reconozco de un perfume!

-¿No extraña los fogones de autor?

-No, porque sigo cocinando. Quizá añoro el ritmo frenético de la cocina [Silencio]. Para mí, ser cocinero es un estilo de vida, llevaba muchos años cocinando y necesitaba un cambio. Quería hacer otras cosas. [Otro silencio] Se puede decir que llegué a la cocina como profesión porque antes era un hobby. Me encantaba cocinar y me dediqué a ello como profesión durante ocho años. La verdad: puede sonar muy bucólico, pero si tienes que trabajar, tienes que hacerlo en cosas que te gustan. Mis hobbies han sido mis profesiones. Quizá sea muy ñoño.

-Más bien es muy afortunado. ¿Cree que ya apostamos por los cambios como sociedad?

-Yo creo que sí y que esto ha cambiado en los últimos años. Es decir, antes tenías una profesión y parecía que esta sería para toda la vida, pero parece que ahora la gente está más abierta a probar cosas.

-¿Qué nos explican los perfumes y los jabones del siglo XXI?

-Hay diferentes tipos, pero muchos nacen de viajes y hay otros que son creaciones de personas que antes no se dedicaban a la perfumería y que, por varias circunstancias, ahora se dedican a ello. Es curioso, porque en estos perfumes notas mucho la huella del perfumista.

-¿En qué sentido?

-En las materias primas. Notas mucho quién es el autor que hay detrás.

-¿Es gente que también se reinventa?

-No todos, no puedo generalizar, pero sí, hay gente que viene de otros mundos: publicistas, técnicos de sonido, un químico… Y ahora se dedican a la perfumería.

-Y en Les Toppettes entra...

-Gente curiosa y otros que entran buscando marcas que tenemos, sea gente de aquí o turistas. Estos preguntan por marcas locales. Estamos a menos de 100 metros del Macba y del CCCB.