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La curva fatal carece de la seguridad más avanzada

La vía tiene dos sistemas de alerta, y ese punto lleva el más anticuado de ambos

Justo en el lugar del siniestro, la línea abandona el sensor más desarrollado

CRISTINA BUESA / Barcelona

A la espera de que las investigaciones determinen el grado de responsabilidad del maquinista, hay algunas cosas que están claras. Si en el tramo en el que el tren descarriló hubiera habido otro sistema de seguridad más moderno, como el que regía en el tramo inmediatamente anterior de la misma vía (ERTMS), ,habitual en las nuevas líneas de alta velocidad, el exceso de velocidad mortal no se habría producido. El ERTMS (European Rail Traffic Management System) habría frenado al Alvia. Sin saber todavía por qué el maquinista tomó la curva de A Grandeira a más del doble de la velocidad límite, el ERTMS lo hubiera evitado.

En la carta de itinerario que el trabajador de Renfe tenía sobre el cuadro de mandos ¿una información que llevan siempre delante¿ se especifica que, justamente a la altura del kilómetro 84,2, antes de llegar a la bifurcación, se rebaja la velocidad máxima permitida de los 220 kilómetros por hora a 80. También es el punto exacto en el que se abandona el sistema de seguridad ERTMS por otro, seguro pero más antiguo: ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático). Este solo frena al tren si este se salta un semáforo o una señal de limitación extraordinaria, por ejemplo, por obras. Pero si el tren lleva exceso de velocidad pero no se salta ninguna señal, el ASFA no actúa. El ASFA rige en toda la red ferroviaria convencional española y en algunos tramos de las líneas de AVE, en las que coexiste con el ERTMS, como la del accidente.

>>Lea la información completa sobre los sistemas de seguridad ferroviaria en e-Periódico

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