La salud de los ciudadanos

El 5% de los catalanes no vacunan a sus hijos

Los pediatras juzgan insuficiente la oferta catalana de inmunización

Los movimientos antivacunas ven riesgos en esta prevención

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ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA

El plan de vacunación infantil de Barcelona, el más antiguo de España, iniciado en 1962 por el ayuntamiento y hoy extendido a toda Catalunya, es acatado por la mayoría de ciudadanos, pero no ha conseguido convencer a un 5% de las familias catalanas que, por múltiples razones, desconfían de la función de las vacunas.

Algo más de la mitad de las personas reacias a vacunar a sus hijos argumenta unas razones médicas, o estudios científicos, en los que no confían la mayoría de especialistas. El resto de los antivacunas pertenece a familias «muy desestructuradas», según las define el doctor Ferran Moraga-Llop, presidente de la Societat Catalana de Pediatria. «No es cierto que los niños de padres inmigrantes no se hayan vacunado. La inmensa mayoría ya lo está al llegar, y cuando no es así, el pediatra de primaria le actualiza su vacunación en las primeras visitas», advierte.

Quienes rechazan la vacunación de sus hijos -una vacuna nunca es obligatoria- argumentan que la inoculación de una sustancia inmunizante implica el riesgo de desarrollar la enfermedad que se pretende evitar, o incluso otras, entre las que citan autismo y fallos neurológicos graves. Otros tratan de evitar las vacunas que pueden contener aluminio, así como las que no protegen de todos los serotipos víricos susceptibles de causar la enfermedad objeto de la prevención, como es el caso de la que frena al virus del papiloma humano, la vacuna más cara y reciente del calendario.

Los pediatras partidarios de la vacunación rebaten esos argumentos aduciendo que las vacunas actuales contienen microorganismos atenuados o incompletos, incapaces de causar enfermedades. «Son razones que no se sostienen -afirma Moraga-Llop-. Las vacunas han erradicado del mundo la viruela, y han evitado miles de muertes anuales por sarampión, difteria, polio o meningitis. Son una protección incuestionable y muy recomendable».

El calendario de vacunación ofrecido en Catalunya en la actualidad consta de nueve vacunas que protegen de 13 enfermedades, una más (la antihepatitis A) que las incluidas en el plan que ayer aprobó en Madrid el Consejo Interterritorial de Salud, con el fin de unificar esta prevención en todas las comunidades.

Aún así, el programa de vacunas catalán es muy mejorable, a juicio de Moraga-Llop. «Es un calendario completamente insuficiente -asegura-. No incluye la vacuna contra el neumococo, que causa neumonías y meningitis [tampoco lo hace el nuevo calendario estatal], y se queda corto en las dosis de protección contra la tosferina y la varicela». La vacuna de la varicela se administra a los niños de 12 años. «A esa edad ya la han pasado todos», dice Moraga-Llop. La de la tosferina no se ofrece después de los 6 años, aunque en opinión de este pediatra debería repetirse en la adolescencia.

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BROTES DE TOSFERINA // En los dos últimos años en Catalunya se han declarado brotes de tosferina en adultos y adolescentes que habían perdido la protección de la vacuna infantil, informan los servicios de salud pública. «Hace cinco años, la tosferina afectaba en Catalunya a una de cada 100.000 personas, y, desde el 2011, la sufren 7,2 de cada 100.000 ciudadanos», advierte Moraga-Llop.

El rechazo oficial a la vacuna contra el neumococo es objeto de recurrentes protestas entre los pediatras, que advierten de la gravedad de las infecciones que causa esta bacteria. En los últimos años se han producido brotes de sarampión en diferentes ciudades españolas, siempre causados por bacterias no autóctonas, importadas, que esparcieron niños no vacunados. Por esta razón, los pediatras insisten en el riesgo que implican las «bolsas de población» desprotegida.