Jorge Bergoglio: la voz del rechazo al matrimonio gay y al arte de vanguardia

El flamante Pontífice ha expresado posiciones conservadoras en materia cultural

Jorge Bergoglio bebe mate, en una calle de Buenos Aires, el pasado 3 de marzo.

Jorge Bergoglio bebe mate, en una calle de Buenos Aires, el pasado 3 de marzo. / Luciano Thieberger (AP)

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ABEL GILBERT / Buenos Aires

"El Dios del fútbol es argentino, y ahora también el Papa", ha dicho Diego Armando Maradona. Jorge Bergoglio, el obispo que viajaba en transporte público, el hincha de San Lorenzo de Almagro, el pertinaz denunciante de la trata de blancas y el trabajo precario, ha sido, también, la voz que con mayor vehemencia ha expresado en los últimos años las posiciones conservadoras de la Iglesia católica en Argentina. Su nombre ha quedado asociado a polémicas sociales y culturales.

Todavía se recuerda cuando, a finales del 2004, criticó con fuerza una muestra retrospectiva de León Ferrari, uno de los más destacados artistas plásticos argentinos, que en los años 60 ganó el León de Oro de la Bienal de Venecia. La obra de Ferrari combina símbolos religiosos con imágenes eróticas o metáforas de la guerra. No faltan en ella Cristos, vírgenes y santos que "arden" en las representaciones que hace del infierno. "Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un centro cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos", dijo entonces el flamante Papa, en una carta pastoral.

"Desde hace algún tiempo se vienen dando en la ciudad algunas expresiones públicas de burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores religiosos y morales que profesamos", aseguró. Bergoglio invitó a los creyentes a "un día de ayuno y oración" como desagravio a lo que entendió era una ofensa a los símbolos religiosos más sagrados.

"En ningún momento pensamos que se tratara de un ataque al cristianismo o que violara alguna ley", sostuvo el secretario de Cultura, Gustavo López, en respuesta al arzobispo. "La retrospectiva de Ferrari tiene una parte provocadora, que es propia del arte de hoy", argumentó antes de pedir que "la muestra pueda exhibirse en un clima de libertad y tolerancia".

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Ferrari, que durante la dictadura tuvo que exiliarse, no ahorró críticas contra lo que vio como un intento de censura. "Más lamento yo que la religión que Bergoglio profesa castigue a los que piensan diferente. Si algo avergüenza a nuestra ciudad no es esta muestra, sino que se sostenga que hay que torturar a los otros en el infierno", dijo.

Otro de los momentos de mayor exposición pública de Francisco I tuvo lugar en el otoño del 2010, cuando el Parlamento argentino discutía la ley de matrimonio igualitario que permite la unión de personas del mismo sexo. Bergoglio dijo que la iniciativa era un intento de "destruir el plan de Dios". La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró que los argumentos del episcopado eran de la "época de la inquisición".