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EL ANIVERSARIO DEL FÍSICO MÁS FAMOSO

La estrella del 'Big Bang'

Stephen Hawking mantiene su irresistible popularidad al cumplir los 70 años

La imagen de una mente incorpórea capaz de penetrar en los secretos del cosmos es clave en su éxito

MICHELE CATANZARO
ROMA

Un físico que investiga asuntos como los agujeros negros y la teoría de las supercuerdas, cuyos libros no brillan precisamente por su claridad, que se comunica por medio de una máquina y esta paralizado por una esclerosis lateral amiotrófica no parece candidato a ser uno de los personajes más populares del mundo.

Y, sin embargo, sus ensayos son unos superventas, su cuerpo atrapado en una silla de ruedas es un icono pop -ha aparecido en los Simpsons y en Star Trek, y hasta cantó en el disco The Division Bell de Pink Floyd- y su 70º cumpleaños, que se celebra hoy, ha alcanzado los matices de un acontecimiento mediático global por su excepcional resistencia a los efectos de su enfermedad degenerativa. Hawking nunca ha ahorrado sorpresas: se le vio flotar en un vuelo sin gravedad, declarar que los extraterrestres existen y animar a la humanidad a colonizar otro planeta. ¿Es esto lo que explica su atractivo?

Desde el punto de vista científico, nadie discute sus méritos. En los 60, este físico nacido en Oxford en 1942 desarrolló la teoría de la relatividad de Einstein y estos avances le dieron la intuición sobre la esencia de los agujeros negros: enormes concentraciones de masa, tan densas que su campo gravitatorio no deja escapar ni siquiera a la luz. El físico descubrió que estos objetos emiten una radiación, que desde entonces lleva su nombre.

En los 70, Hawking profundizó en el Big Bang, la gran explosión que dio lugar al universo hace poco menos de 14.000 millones de años. Hawking nos enseñó que, de la misma forma que no se puede ir más al norte del Polo Norte, no se puede ir más atrás del Big Bang. Últimamente, el físico inglés ha apostado por la teoría del multiverso, según la cual nuestro cosmos sería uno en una serie de universos paralelos. Su trabajo le ha merecido una aluvión de reconocimientos, entre ellos el premio Príncipe de Asturias en 1989.

Sentido del humor

«Soy un gran admirador de Hawking», afirma Jaume Garriga - investigador en cosmología de la Universitat de Barcelona (UB), que colaboró con Hawking en Cambridge en 1993-

en una entrevista con este diario en noviembre del 2010, con ocasión de la publicación del último libro del físico, El gran diseño. «Aunque hablase de temas técnicos, siempre decía las cosas con gracia». Garriga rechaza el sambenito de arrogante que se le atribuye al científico. «Afirmar las cosas con convicción forma parte del estilo de Cambridge», explica.

«Hay muchos científicos de relieve, pero muy pocos son tan famosos como él: la clave de su éxito no está solo en sus méritos científicos», sostiene Declan Fahy, investigador en comunicación de la American University de Washington (EEUU), que estudia la imagen de los científicos estrella. El éxito de masas le llegó a Hawking con la publicación de Una brevísima historia del tiempo (1998), que estuvo en las listas de superventas durante casi cinco años en su versión británica. «Es un libro difícil, se dice que todo el mundo lo compró pero nadie lo leyó», dice Fahy. Quizá la clave del éxito se halle en la última frase del libro: «Si encontramos [la teoría física del todo] [...] conoceremos la mente de Dios». Posteriormente, Hawking dijo que, si hubiera quitado esa frase, las ventas se habrían reducido a la mitad. «Hawking es muy hábil en el márketing: nunca discute en profundidad la relación ciencia-religión, pero utiliza el concepto de Dios para aumentar el impacto de sus escritos», explica Fahy. «Quiero ver mis libros en los puestos de los aeropuertos», ha dicho el científico en distintas ocasiones.

«Hawking pinta la física como una empresa épica, y se pone en la trayectoria de Galileo, Newton y Einstein», sostiene Fahy. El físico fue titular, desde 1979 hasta su jubilación en el 2009, de la cátedra que fue de Isaac Newton. En 1979, dijo que la física teórica se acabaría, porque la teoría del todo estaba al alcance. Repetiría

esta promesa con otras teorías.

«La gente compra sus libros sobre todo por su historia personal

- explica Fahy -, es uno de los pocos autores cuya foto sale en la cubierta». En 1963, con 21 años, Hawking descubrió que le afectaba una enfermedad neurodegenerativa, pero en lugar de deseseperarse se lanzó a la investigación. Según Fahy, «el público lo ve como un cerebro brillante atrapado en un cuerpo lastimado, pero capaz de adentrarse en los mayores misterios del cosmos».

La trayectoria de autosuperación de Hawking es sin duda una pieza clave de su éxito y quizá el secreto que le ha llevado con ánimos hasta sus 70 años. La semana pasada dijo que pasaba el día pensando en las mujeres, «el mayor misterio». Para sus incondicionales, queda por escuchar una de sus raras conferencias (esta noche en Cambridge) y quizá presentarse a la plaza de colaborador para el mantenimiento de su silla de ruedas, que se anunció la semana pasada en su web.