Pesadilla entre rejas

Montgat se desespera

Amigos y vecinos seguirán luchando por el lavacoches tras la contrariedad judicial

Una larga jornada de nervios, miedo y esperanza frustrada en el pueblo de Óscar

Vecinos y amigos de Óscar Sánchez lamentan el dictamen del juicio de Óscar, ayer en Montgat.

Vecinos y amigos de Óscar Sánchez lamentan el dictamen del juicio de Óscar, ayer en Montgat. / ÁLVARO MONGE

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ANGELA BIESOT
MONTGAT

«No hay peor ciego que el que no quiere ver», decía David, amigo y compañero de trabajo de Óscar, lamentándose de la resolución del juicio celebrado ayer en Nápoles. «Me cuesta creerlo, las voces no coinciden, Óscar es casi tartamudo», se quejaba otro vecino tras oír la noticia de que su amigo de Montgat no saldrá aún de la cárcel, esta vez tampoco. Los amigos y vecinos de Óscar se preguntaban solamente una cosa: «¿por qué?» Nadie entendía nada.

Una larga jornada de nervios, miedo y esperanza a la vez ante la incertidumbre del dictamen para la liberación de su vecino protagonizaron el intenso día de ayer en Montgat, donde el principal tema de conversación fue el caso Óscar. «¿Se sabe algo?», se preguntaban expectantes los vecinos cada cinco minutos, desesperados a medida que iban pasando las horas. Cada teléfono que sonaba era un sobresalto: podía ser una noticia del juicio de Óscar.

Ya oscurecido el día, la mala noticia cayó a plomo sobre los ánimos de todo el pueblo. Teléfonos que sonaban sin parar, discusiones sobre la resolución y palabras de desesperación es todo lo que se oía ayer a las siete de la tarde en Montgat, tras conocer la decisión judicial. «Me cuesta creerlo», decía Gloria Corro, amiga de Óscar. «Una esperanza tan larga y una desilusión tan rápida», añadía Josep Funtané, otro amigo del lavacoches.

UN DÍA ESPECIAL/ «Era un día muy especial. Esperábamos que saliera libre. ¿Qué más pruebas necesitan?», se preguntaban todos. «Las voces del peritaje fonético son distintas. Óscar es inocente y todo el mundo lo sabe», afirmaba María Corro.

Nadie daba crédito a la decisión de las juezas. «El peritaje fonético debe ser una prueba muy evidente. Óscar solamente escucha y se ríe. Nunca tuve una conversación seria con él», argumenta un vecino indignado. «Es totalmente incomprensible», se escuchaba en boca de unos y de otros.

Otros se preocupaban por el estado de ánimo del lavacoches encarcelado. «Si nosotros estamos decepcionados, imagínate cómo estará él al saber que hoy también pasará la noche entre rejas», lamentaba Gloria.

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También se dejaban oír algunas voces que se negaban a perder la esperanza. «No perderemos la ilusión. No queda más que esperar», repetía Josep Funtané. «A pesar de que este es el cuarto golpe que nos llevamos y de la desconfianza que tenemos en la justicia, no nos vamos a rendir. Montgat seguirá luchando», proclamaba con mirada triste pero voz firme Rosa Funtané, fundadora de la plataforma de apoyo a Óscar.

El que todos esperaban que iba a ser un día de brindis, bocinazos y gritos de alegría en las calles de Montgat, acabó convertido en un crepúsculo silencioso, triste y, sobre todo, desesperado.