05 abr 2020

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inspirador del nuevo movimiento

Indignados, comprometeos

Stéphane Hessel vuelve a agitar conciencias con su nuevo libro. Tras el éxito de '¡Indignaos!', el autor nonagenario insta a la descontentos a ir un paso más allá en '¡Comprometeos!'

JUAN FERNÁNDEZ

Nada hacía presagiar a Stéphane Hessel que a sus 94 años le aguardaba una segunda juventud. Jubilado desde hace más de dos décadas de su oficio de diplomático, a este combatiente de la Resistencia francesa el destino ya solo parecía depararle la tranquilidad de ver pasar la vida desde su modesto apartamento del distrito 14 de París y el pequeño refugio que tiene en Normandía, sin teléfono y alejado del mundo, donde él y su mujer suelen escaparse. Sin embargo, un respingo de rebeldía le ha llevado a convertirse en uno de los íconos de la primera gran movilización social desatada en Europa en el siglo XXI y, sin él haberlo planeado, también a ponerle nombre. Con esa autoridad, Hessel calificó el jueves de «intolerable» el intento de paralizar el Parlament por parte de un grupo de ciudadanos indignados.

A la vista del saldo que la Gran Recesión estaba ofreciendo en Europa, con todas las cargas puestas en el lado de los inocentes de la crisis, no en el de los culpables, en otoño del año pasado Hessel decidió escribir un manifiesto en el que animaba a los jóvenes a reaccionar. A lo largo de la temporada se publicaron decenas de panfletos parecidos que no fueron más allá del escaparate de alguna librería alternativa. Sin embargo, la voz de este viejo activista supo tocar una fibra sensible entre los lectores y, en dos meses, aquel opúsculo títulado ¡Indignez-vous! se convertía en el bombazo editorial de la temporada.


Un grito contagioso

La publicación en España del manifiesto, aparte de prolongar el fenómeno libresco que había iniciado en Francia ¿a los dos millones de ejemplares vendidos allí, se suma el medio millón de copias que ha distribuido la editorial Destino en nuestro país, algo impensable para un libro de no ficción¿, ha acabado haciendo cristalizar el grito de Hessel en forma de clamorosa protesta social.
Entre marzo y principios de mayo, en múltiples ciudades se sucedieron las llamadas a la movilización a través de carteles que jugaban con el título del libro, hasta que una de ellas, convocada el 15 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid por la plataforma Democracia Real Ya, acabó contagiándose por las principales plazas del país y poniendo en marcha la movilización del 15-M. Porque Hessel y Sylvie Crossman -responsable de Indigène Éditions, el modesto sello de Montpellier que publicó el libro en Francia- acordaron una tarde del otoño pasado en el apartamento del autor usar la expresión ¡Indignaos! para titular aquel panfleto, y hoy hablamos del movimiento de los indignados.

Al galope del acontecimiento social desatado alrededor de la obra de Hessel, el segundo capítulo del fenómeno editorial llega la próxima semana a nuestro país: Destino pone a la venta el martes ¡Comprometeos!, que salió al mercado en Francia a principios de marzo, y donde ya se han vendido más de 100.000 ejemplares. Aunque fue concebido y realizado antes de que tuviera lugar el tsunami de ¡Indignaos! -que ya se ha traducido a 20 idiomas y en breve se publicará en China y en Estados Unidos- parece la continuación perfecta del anterior volumen, y como tal se anuncia.

Esta vez no se trata de un manifiesto, sino de una conversación a lo largo de 90 páginas entre Hessel y el joven activista ecologista francés Gilles Vanderpooten (Toulouse, 1985), en la que ambos reflexionan acerca de las salidas que pueden tener los jóvenes frente a la situación de colapso que vive hoy nuestra sociedad. El mensaje de Hessel es claro: «Llegó la hora de actuar. Los retos deben comprometer la responsabilidad que nos es propia. Nuestra capacidad para indignarnos puede y debe llevarnos a acciones constructivas», afirma sin titubeos el anciano pensador.

Sin derechos de autor

Guiado por las preguntas de Vanderpooten, Stéphane Hessel, quien no cobra derechos de autor por estas obras, anima a la juventud a rebelarse contra lo establecido y a proponer formas alternativas de organización, siempre a través de vías pacíficas. La charla dedica gran importancia al ecologismo y a las soluciones que desde ese campo se pueden proponer, como el planteamiento de un modelo de «desarrollo sostenible». Pero el libro no se presenta como un manual para la rebelión sino como una «incitación a movilizarse». En palabras del propio Hessel: «Comprometerse significa abrirse al mundo que nos rodea. Supone decir, en contra del determinismo histórico, que existe algo que inventar. Es lo contrario al derrotismo y a la resignación».

La edición española, que se completa con la Declaración de los Derechos Humanos, en cuya redacción Hessel participó en 1948, viene precedida por una carta de los autores, en la que ambos se dirigen a los jóvenes que han protagonizado las movilizaciones del 15-M y les animan a encontrar sus propias pistas «no para lograr el mejor de los mundos, sino un mundo viable». Solo el tiempo dirá si al movimiento de los indignados le sigue ahora el de los comprometidos. H