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Una nave para el hombre

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JOSEP MARIA TARRAGONA
Escritor e ingeniero industrial

Cuando el Papa dedique la nave de la Sagrada Família se cumplirá una de las grandes apuestas del cardenalFrancesc Vidal i Barraquer, conocido como «el cardenal de la paz» y fallecido en el exilio por su labor pacificadora durante la guerra civil, incluyendo no haber firmado la carta colectiva del episcopado de 1937.Vidal i Barraquerbendijo solemnemente la primera piedra de la nave el 11 de diciembre de 1921. Allí estaba, sosteniendo respetuosamente su sombrero ajado de artista bohemio en la mano, el arquitectoAntoni Gaudí. Tenía 69 años, de los que había dedicado 38 a la Sagrada Família. Con ímpetu juvenil al principio, cuando calculaba construirla en diez años; más sosegadamente después, cuando se vio que las limosnas no daban para ello, compatibilizándolo con otras obras; y de manera exclusiva desde hacía diez años, consciente de que no podría acabar su obra y la dejaba en manos de la Providencia. Solo había conseguido levantar el ábside y gran parte de una de las dos fachadas laterales.

En la década de 1910 el proyecto global de la Sagrada Família habría fracasado definitivamente por falta de financiación y el obispo de Barcelona hubiera aprovechado lo existente para hacer la parroquia del barrio siGaudí, en contra de la decisión de la junta de obras, del obispado, de los intelectuales noucentistas y de los anticlericales, no se hubiera empeñado personalmente, renunciando a sus honorarios y saliendo a mendigar limosnas cada tarde para reunir a lo largo de la semana la paga de los pocos obreros que quedaron. Mucha gente lo tenía por chiflado, pero contó siempre con el apoyo del pueblo sencillo y de los eclesiásticos más brillantes de Catalunya: Verdaguer, Torras i Bages yVidal i Barraquer, su gran protector en la última etapa de su vida.

Nuevas formas

La nave de la Sagrada Familia, realizada por el arquitectoJordi Bonet, entra en la historia de la arquitectura religiosa y la universal, junto a la sala hipóstila de Karnak, el Partenón, las basílicas constantinianas, el interior de Santa Sofía o las grandes catedrales góticas. Aunque solo sea por sus paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, helicoides de doble giro y demás formas que por primera vez en la historiaGaudíextrajo de la naturaleza, en cuyo libro leía directamente.

Ahora bien, estas nuevas formas plásticas, ¿qué espacio arquitectónico delimitan por su situación, tamaño y distancias relativas?Gaudíafirmaba categórico: «Yo he venido a tomar la arquitectura en el punto donde la dejó el estilo bizantino», el de los griegos cristianizados, y decía de sí mismo que era un arquitecto helénico. En efecto: el espacio interior queBenedicto XVIdedicará al culto tiene las más exquisitas proporciones griegas, que en Barcelona solo conocíamos, aunque con menor intensidad, en la basílica de Santa Maria del Mar. No es la morada de una divinidad que aplasta con su omnipotencia ni una caja para guardar decoraciones preciosas, sino un espacio único con un simple organismo constructivo, lleno de armonía, serenidad y grandeza. Como el Partenón, está hecho a la medida del hombre y a la medida de un Dios humanizado.

EscribíaVitrubio, y lo ilustrabaDa Vinci,que «si se toma la medida desde los pies hasta la cabeza y se compara con la medida entre las manos extendidas, se encontrará la misma, de manera que el área resultará perfectamente cuadrada». Añadía que especialmente «los edificios de los dioses se han de distribuir en un orden perfecto. (…) Los antiguos consideraron perfecto el número diez, porque corresponde al número de dedos de las manos. Y como ambas manos constan por naturaleza de diez dedos, plació aPlatónque fuera el número perfecto».

La Sagrada Família tiene una anchura en el crucero de 100 pasos (un paso equivale a 75 centímetros). El interior de este crucero está formado por dos cuadrados de 40 pasos de lado. Se intersecciona con la nave, formada a su vez por dos cuadrados de 60 pasos de lado; es decir, mayores que los del crucero en una relación 3/2. Las columnas forman cuadrados entre ellas y con las paredes. Si el hombre modelo dibujado porDa Vincien posición supina con sus brazos extendidos se situase en el suelo de la Sagrada Família, encontraría la ampliación proporcional de su área humana 15 veces entre las columnas de la nave, 8 veces más entre las columnas y las paredes, y 12 veces más en el crucero.

El altar, elemento central

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Desde la entrada del recinto, si el mismo hombre modelo camina hacia el altar, cada diez pasos -uno por cada dedo de las manos, el número humano y divino dePlatón- cruzará una fila de columnas. Si sigue avanzando llegará, a una distancia tres cuartos de la entrada principal, al altar, lugar de la transustanciación, el centro y la cima de la liturgia. Porque paraGaudíla liturgia era la «ley suprema» de la arquitectura del templo, comenzando por su geometría. Así, el altar es el primer punto de la geometría de la Sagrada Família, desde el que el gran arquitecto trazó toda la iglesia, como el Logos es el inicio de la Creación y permanece inmanente en ella.

Antoni Gaudíera un genio mediterráneo, de la tradición más clásica. Él decía que su templo, sin negar su filiación directa con las grandes obras del arte cristiano medieval, tendría, «la gracia helénica, equilibrada de fondo y forma, de tamaño y situación, divinamente humana y humanamente gloriosa».