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ESTRENO ÉPICO

'Good omens', la nueva serie de Neil Gaiman: un ángel y un demonio contra el Apocalipsis

La novela de culto del autor de 'The Sandman' y Terry Pratchett llega a la pantalla en formato serie de Amazon Prime Video tras varios intentos fallidos

Juan Manuel Freire

Michael Sheen y David Tennant, en una im agen de ’The good omens’.

Michael Sheen y David Tennant, en una im agen de ’The good omens’.

Hace tres décadas, Neil Gaiman y el por entonces más asentado Terry Pratchett escribieron juntos 'Buenos presagios', novela de terror satírico sobre el Apocalipsis y cómo evitarlo. Tuvo premios y fans célebres, como el director Terry Gilliam, quien probablemente detectó trazas de Monty Python en su mezcla irónica de lo cósmico con lo muy británico. Parecía un libro imposible de convertir en película, pero primero Hollywood y, después, Gilliam trataron de hacerlo. El segundo había terminado un guion, reunido estrellas (Johnny Depp, Robin Williams), también dinero… Y luego llegó el 11-S, con lo que cualquier proyecto apocalíptico estaba oficialmente cancelado. Una adaptación a serie escrita por Terry Jones, otro Monty Python, tampoco llegó a nada.

Si desde el viernes, día 31, se puede ver finalmente una serie de 'Good omens' (seis episodios; Amazon Prime Video), es por una cuestión de amistad y de honor. A principios del 2015, poco antes de morir a causa de una rara forma de alzhéimer, Pratchett le pidió a Gaiman por e-mail que se encargara de hacer realidad la adaptación. El autor de 'The Sandman' se tomó la petición muy a pecho: en 'Good omens' es, además del único guionista, el 'showrunner'. Según explica, quiere evitar la pésima experiencia de un episodio de 'Doctor Who' ('Nightmare in silver') cuyo guion escribió y luego casi no reconoció en pantalla.

Quizá por eso el antiguo Doctor Who que Gaiman quiso para 'Good omens' no fue Matt Smith, sino el anterior, David Tennant, quien da vida al demonio Crowley, improbable aliado del ángel Azipharale, encarnado por Michael Sheen (el Dr. Masters de 'Masters of sex'), en la búsqueda del Anticristo y la cancelación del Fin del Mundo. Tennant y Sheen son dos veteranos trabajólicos británicos de la interpretación que, curiosamente, no se habían cruzado hasta ahora. La química actoral entre ambos es el mayor gancho de la serie, más incluso que la abundante acción fantástica, que obligó a la BBC a aliarse con Amazon para la producción.

Movimientos de Jagger

Azipharale y Crowley no podrían ser más opuestos, ¿o lo son tanto realmente? Sin ser humanos, ambos rezuman reconocible humanidad. Nos explica Sheen en la habitación de un hotel de Londres: "Después de miles de años en la Tierra como representantes del Cielo y el Infierno, nos hemos vuelto más humanos que los humanos. Somos tipos bastante incompetentes, no especialmente buenos en la misión que se nos ha encomendado; malos representantes de nuestras empresas". Jon Hamm (Don Draper en 'Mad men') brilla como el arcángel Gabriel, jefe con tendencia a la microgestión.

Más pasa un poco de todo, en general, el demonio encarnado por Tennant, cuyos movimientos pueden ser muy Jagger. "Quizá cogí algo de forma inconsciente", dice el actor. "Pero mi base para el personaje no era algo tan específico como Mick Jagger. Mi idea era más alguien que se cree 'cool' cuando no lo es".

Solo con Sheen, Tennant y Hamm, ya podríamos hablar de reparto estelar, pero 'Good omens' cuenta además con Frances McDormand (como La Voz de Dios), Michael McKean (el añorado hermano de Saul Goodman), Miranda RichardsonDerek JacobiNed Dennehy (Charlie Strong en 'Peaky blinders') o tres cuartos de la tropa cómica The League Of Gentlemen.

La Tierra no es tan mal sitio

Dirige todos los episodios Douglas Mackinnon ('Doctor Who', 'Sherlock'), quien vuelve a demostrar su capacidad para mezclar diversas modalidades (acción fantástica, comedia British, terror perturbador) en un todo coherente. "Hacer realidad la visión del libro no habría sido posible hace solo unos años", explica. "Cuando entré en 'Doctor Who' (2008) solo podía usar cinco planos de efectos digitales por capítulo. En esta serie tenemos mil doscientos. Amazon y Netflix se pueden permitir estos despliegues; una cadena terrestre de cualquier país no podría planteárselo".

La gente ya ha empezado a felicitar a Mackinnon y Gaiman por la serie. Sobre todo, por lo pertinente que resulta una historia sobre polos opuestos que tratan de volar el mundo. "Felizmente cambiaría esa pertinencia por un mundo donde esta historia no tuviera tanto sentido", nos cuenta Gaiman. "La paz es mejor que la guerra. Matar gente para probar que tienes razón es amoral. Y solo tenemos este planeta, un lugar fantástico para vivir; el único, que sepamos, donde hay vino o música de Beethoven. Deberíamos estar cuidando un lugar así. De eso iba la novela, de eso va la serie".

Otras series basadas en obras de Neil Gaiman

'LUCIFER' (2015-)

El ángel caído Lucifer Morningstar fue, en el principio, un personaje creado por Gaiman para la serie 'The Sandman'. En su propio 'spin-off' tebeístico, se mudaba del Infierno a Los Ángeles para vivir una vida con menos presiones. La serie, cancelada por Fox pero resucitada por Netflix, es un procedimental puro y duro en el que este diablo seductor (Tom Ellis) ayuda a la policía a resolver crímenes.

'HISTORIAS PROBABLES' (2017-)

Como Richard Matheson, Gaiman sabe escribir grandes historias en las que todo parece normal (una realidad reconocible) hasta que algo se tuerce levemente y se abre un abismo de extrañeza. Esta adaptación de cuatro de sus relatos debió convertirse en su particular 'Dimensión desconocida', pero quedó en efímera curiosidad (con banda sonora original de Jarvis Cocker). Busquen 'Foreignparts'.

'AMERICAN GODS' (2017-)

La mezcla de antigua y moderna mitología de la novela del 2001 no ha saltado a la tele con fluidez. Su primera temporada era bastante más valiosa en el plano estético (uno de los 'showrunners' era Bryan Fuller, el responsable de la exuberante 'Hannibal') que en el dramático o narrativo. La segunda (ya sin Fuller capitaneando la nave) es un desastre. Eso sí, Ian McShane sigue dejando huella.