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SARRIÀ-SANT GERVASI

Una entidad hace de la lucha contra la discapacidad un coser y cantar

Botó Màgic visita centros educativos con cuentos y música que normalizan la diversidad funcional

Carme Escales

José, Ágata, Mariona, Dolors, Mónica y Andreu, en Can Canet.

José, Ágata, Mariona, Dolors, Mónica y Andreu, en Can Canet. / ricard cugat

En el número 26 de la calle de Canet, un pasaje de cuento en el call de Sarrià, se cosen trapos de cocina, delantales, baberos y batas escolares como las que llevan los niños y niñas de la Escola Bressol Can Canet. Es la guardería del número 6 de la misma calle. Cada martes por la tarde, cuando sus alumnos despiertan de la siesta, les espera un cuento. Las mismas personas que cosen baberos y batas con su nombre, entran a su aula para contarles una historia del Botó Màgic.

Ese es el nombre de la compañía artística creada hace un año por la fundación Aspasim, entidad que promueve la inclusión de persnas con diversidad funcional. El taller de costura en Sarrià es uno de los tres que los servicios de terapia ocupacional de Aspasim tiene en Barcelona. Los otros dos están en el Poble Espanyol, dos tiendas y taller de artesanía que los miembros de la fundación realizan.

Con retorno

En Sarrià, la costura es la reina. Los cuentos llegaron después. Dolors Vidal fue la primera cuentacuentos del grupo. "Después de comer, iba a explicarles una historia. Me encantan los niños", dice. La acompañaba Núria Pedrola, una de las coordinadoras del grupo que enseguida vio las posibilidades de aquella sencilla acción. "Es una manera muy útil de mostrar a los niños diversidades que nos distinguen a las personas.

Y, a la vez, la capacidad a pesar de las diferencias de transmitir mensajes de su agrado en forma de cuentos y canciones", expresa Pedrola. El retorno para quienes preparan los cuentos y la música que los acompaña es enorme. "Yo me siento bien porque noto que lo hago muy bien y me encanta hacerlo. Y también ir de bolos", afirma Dolors Vidal. José López es el encargado de la percusión. "Toco el cajón y canto. En el taller ensayamos las canciones", dice el percusionista.

Lenguaje de signos

Después de la música, todavía le añadieron algo más a sus cuentos. "Como tratamos de normalizar la discapacidad, todo el grupo [son nueve cuando actúan al completo] hemos aprendido lenguaje de signos y enseñamos a los niños y niñas cómo se expresan en ese lenguaje los nombres de los protagonistas de los cuentos", detalla Pedrola.

Mariona Valls, además usar el lenguaje de signos, también toca las campanitas. "Me gusta que todos estemos contentos porque vemos que lo hacemos bien. Todos pasamos un buen rato", dice.

El pasado año hicieron 35 bolos. De escuela en escuela y en algún escenario como el de El Born llevan historias de la luna, de Sant Jordi y su Sopa de pedres a un público agradecido. En marzo empiezan gira en Tarragona. En abril irán a la Alta Ribagorça. Su gran mensaje no cesa.