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UN PUENTE ANTROPOMÓRFICO

El puente que presume de costillas

Santiago Calatrava ganó el premio FAD de arquitectura con el moderno viaducto

ANNALISA PALUMBO / BARCELONA

La silueta de los arcos blancos destaca contra el cielo azul. El puente de Bac de Roda une los distritos de Sant Andreu y Sant Martí, en el cruce de las calles de Felip II y Bac de Roda.

Construido entre 1985 y 1987 según un proyecto de Santiago Calatrava (Benimàmet, Valencia, 1951), arquitecto de renombre internacional no exento de polémica, fue diseñado cara a los Juegos Olímpicos de 1992. Dos arcos convergentes acogen una cubierta, donde se ubican cuatro carriles para coches y dos carriles para bicicletas. Por la noche, luces empotradas en los pasamanos iluminan el viaducto.

"La estructura superior a la plataforma del puente es de acero blanco mate. El juego de sombras que se crea con el reverbero de la luz solar le confiere un toque de elegancia", cuenta Sergio Fuentes Milà, profesor del departamento de Historia del Arte de la Universitat de Barcelona (UB). La silueta del puente recuerda unas costillas humanas, en pleno acorde con la inspiración antropomórfica de las obras de Calatrava.

"En los años 80 se experimentaba con la arquitectura -sigue Fuentes Milà- para hacer de Barcelona una ciudad moderna". Con el puente, Calatrava pone en comunicación las zonas marítimas de Sant Martí con las montañas de Sant Andreu, además de dignificar la entrada ferroviaria del norte de la ciudad.

"En el corazón del puente, el arquitecto crea un oval que recuerda la idea de una plaza, un lugar de encuentro", explica Fuentes Milà. En las esquinas de esta glorieta curiosamente ubicada encima de un puente, los arcos convergentes van terminando en cuatro escaleras que permiten acceder a la parte inferior de la estructura. "A los pies del puente se tenían que construir unos jardines, donde se podía acceder a través de las cuatro escaleras. Finalmente este proyecto no se realizó", sigue Fuentes.

La interacción del puente con el espacio a su alrededor, las formas curvas y los colores claros valieron a su arquitecto el premio FAD de arquitectura en el año 1987. «Las estructuras de Calatrava son como esculturas. Tienen que ser funcionales, pero son también como estatuas gigantes. El espectador tiene que formar parte de ellas», concluye el profesor Fuentes.

Temas: Arquitectura

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