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Mercè Sampietro: "Nunca agradeceré lo suficiente lo que Sant Andreu me da"

CARME ESCALES / BARCELONA

Cuando Mercè Sampietro (Barcelona, 1947) y su marido decidieron instalarse a vivir en Sant Andreu, después de muchos años de residir en Madrid y compaginar días laborables allí y festivos en Barcelona, fue básicamente para vivir más cerca de su hijo, que ya residía en Sant Andreu desde hacía un par de años. «Yo de Sant Andreu apenas conocía nada. La Rambla y poco más. Sólo había venido alguna vez», explica la actriz. «Pero me pasaba lo mismo que a todo el mundo. Sabía que en Sant Andreu había algunas casas bajitas, pero lo veía, sobre todo, como el final de la ciudad», prosigue Sampietro. «Ahora sé que esa impresión es solo de quien no conoce este magnífico barrio. El visitante no se espera todo lo que Sant Andreu es», destaca la ganadora del Goya a la Mejor Actriz en el 2002 por su papel en la película Lugares Comunes.

Afecto y respeto

Paseando hacia los lugares que más frecuenta o admira, Mercè Sampietro repasa todo lo que la llevan a afirmar: «Nunca agradeceré lo suficiente todo lo que Sant Andreu me ha dado y me da cada día». «Desde que llegué, la gente ha sido muy cariñosa conmigo. Me han demostrado afecto y mucho respeto. El hecho de salir en la tele puede incitar a algunos a mostrarse más invasivos de tu vida privada, pero en Sant Andreu no lo han sido en absoluto. La familiaridad santandreuenca me ha alegrado y consolado mucho desde el primer día», dice la actriz.

«Vivo en un barrio estupendo, vivo, moderno y dinamizador, en el que la gente participa mucho y se siente orgullosa de pertenecer a él. Yo también», afirma la madre de la familia Guitart Riera en la serie La Riera de Televisió de Catalunya. «Parecerá propaganda, pero todo lo que digo es lo que siento y experimento a diario en este barrio. Si no, no lo diría», puntualiza Sampietro. «Y es una lástima que esta página no tenga espacio para más fotos porque yo mostraría muchísimos lugares más de Sant Andreu», precisa.

Algo que fascina a la actriz es la combinación entre la efervescencia tan vital de Sant Andreu y la preservación de su pasado. «Sant Andreu recicla su arquitectura histórica, como la antigua fábrica Fabra i Coats que hoy acoge la Biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra, que ofrece actividades para todas edades de manera continua, o el resto del recinto donde está la Associació d'Actors y donde se llevan a cabo propuestas creativas admirables», resume la vecina, que este mes inicia el ensayo de Fedra, de Jean Baptiste Racine. Lo hace bajo la dirección de Sergi Belbel, con Emma Vilarasau, Jordi Banacolocha -vecino también de Sant Andreu-, Xavier Ripoll y Lluís Soler, con la intención de estrenar en el Romea a mediados de enero.

Sampietro compagina el teatro con el rodaje semanal de sus intervenciones en la serie La Riera -ya en su sexta temporada- y con los bolos que junto al músico y compositor Eduard Iniesta homenajean al poeta Joan Vinyoli con el espectáculo Vinyoli, la petita casa de mi mateix.

Un listón alto

La actriz lleva muchas veces sus guiones en el bolso, por si puede aprovechar alguna espera para memorizar sus papeles. Mercè Sampietro ama su profesión como el santandreuenc estima y cuida todo lo suyo. «Y eso se nota. Sant Andreu es un pueblo que lucha por conservar su esencia, pero con extrema calidad. Pero ese orgullo y reto obliga a no bajar la guardia y eso tiene mucha trascendencia en su vida diaria. Aquí la calidad, en tiendas y productos, equipamientos y actividades que se organizan tienen un peso específico», recalca la vecina. «Y pensar que yo era de las que decían qué lejos está Sant Andreu...», rememor.

De camino al SAT, el ruido de una máquina la hace detenerse en la esquina del cine que cerró. «¡Bien! Puede que hayan empezado ya las obras para reabrirlos. Es necesario y de capital importancia que los abran ya», expresa la actriz de Gary Cooper que estás en los cielos, de Pilar Miró, por la que Mercè Sampietro también fue galardonada.

Ya en el mercado, la vecina que cada día a la hora del café entra en tantas casas catalanas, hace hincapié en la enriquecedora labor de los vendedores del mercado. «Aunque no se expliquen las cosas, ni los estados de ánimo, ellos están siempre muy presentes», puntualiza. «Y en él, los hombres toman conciencia de un mundo tradicionalmente reservado al mundo femenino. A mi me encantan», dice Mercè Sampietro, a quien también le gusta ir a comprar bacalao a la bacallaneria del barrio; subir a caminar a Can Dragó -ya en el vecino Nou Barris- y distraerse con sus nietos -Abril y Max-.«A ellos los veo mucho menos de lo que quisiera porque se pasan el día haciendo actividades, todas, en Sant Andreu», enfatiza la vecina.

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