Salud y medio ambiente

Los nonatos sufren más problemas de salud por la contaminación que los adultos

  • Asma, bronquiolitis o dificultades en el neurodesarrollo son algunos de los problemas que pueden tener tras su nacimiento

  • Un informe de Sant Joan de Déu advierte de que el embarazo es una "ventana de exposición" a la polución muy importante

Una calle de Barcelona.

Una calle de Barcelona. / Zowy Voeten

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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En Barcelona, más del 50% de los casos de asma infantil se deben a la contaminación del aire. Además, el ambiente agrava las infecciones por rinovirus y lleva a la uci a más niños con bronquiolitis. Pero más allá de cómo afecta la polución a la salud general y, en concreto a la de los niños, los factores ambientales también inciden negativamente en la salud de los nonatos. Así, el embarazo es una "ventana de exposición" a la contaminación muy importante.

Es lo que se desprende del 13º informe Faros, del Observatorio para la promoción de la salud del Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat) que además recoge un conjunto de recomendaciones para las embarazadas. El documento ha estado coordinado por especialistas del centro sanitario y del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundació La Caixa. "Debemos cambiar el concepto de embarazo. Nos debemos concienciar de que el aire que respira la madre es el que respira el niño", ha dicho este jueves en rueda de prensa Lola Gómez, jefa del área de la mujer de Sant Joan de Déu.

"Nos tenemos que concienciar de que el aire que respira la madre es el que respira el niño", avisa Lola Gómez

La contaminación del aire, el ruido o los pesticidas a los que se exponen las madres gestantes durante el embarazo tienen consecuencias perjudiciales en la salud, metabolismo y funciones respiratoria e inmunitaria de los fetos. Y no solo durante el periodo perinatal, sino también durante la edad adulta. "Recomendamos que los niños estén en ambientes menos contaminantes, y a las madres lo mismo. Todas las partículas tóxicas del aire pasan por la madre y, a través del cordón umbilical, llegan a la placenta del feto", ha insistido Gómez. "Todo esto influirá también en la vida adulta de estos niños", ha añadido. Es decir, se trasladará a las "futuras generaciones".

Algunos estudios apuntan a que algunos contaminantes ambientales pueden llegar a la placenta del embrión e incluso modificar el ADN del bebé. Los expertos aconsejan a las parejas que quieran tener hijos tener especial cuidado con la exposición a estas sustancias, evitando la utilización en casa de productos que pueden contener sustancias químicas y cuidando la dieta, incluso antes de concebir la criatura.

Volver a la naturaleza

Según el informe Faros, hay una relación directa entre el diseño urbano, cómo se desplazan las personas y cómo esto afecta a la exposición ambiental. En Barcelona, casi el 50% de los casos de asma infantil se deben a la contaminación del aire, según los investigadores de ISGlobal, y en el mundo el 93% de los niños respiran aire que no cumple los criterios de calidad fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hecho que supone 600.000 muertes infantiles prematuras cada año.

"Queremos resaltar la importancia de volver a la naturaleza. Es muy evidente que vivir en un ambiente más natural es beneficioso para la salud de los niños", ha dicho por su parte Quique Bassat, pediatra y epidemiólogo de ISGlobal. En este sentido, el informe Faros pone el foco en las escuelas, donde los niños pasan "la mayor parte de su tiempo".

El informe Faros propone así intervenciones en los colegios para garantizar la calidad del aire. En concreto proponen plantar más árboles en los patios, crear muros verdes que generen sombras y crear fuentes y zonas de juegos, entre otros. Todo esto reduciría no solo la contaminación del aire, sino también el ruido y el efecto isla de calor, al tiempo que favorecería la actividad física.

Los expertos también animan a las familias a hacer salidas a la naturaleza. Actualmente solo el 20% de los niños y adolescentes salen alguna vez al mes a jugar al aire libre (en la generación de sus padres, eran tres de cada cuatro) y solo un 10% visita el parque cada día. La falta de contacto con la naturaleza impulsa el sedentarismo y actúa como un factor clave en el incremento de la obesidad, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, trastornos de la conducta, comportamiento, atención, empeoramiento de las enfermedades crónicas y disminuye los niveles de vitamina.

Incidencia en el neurodesarrollo

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Aproximadamente un 20% de los menores de 18 años presenta alguna alteración o dificultad asociada al neurodesarrollo. Estudios científicos destacan el papel que tienen los contaminantes ambientales en el aumento de la prevalencia de este tipo de trastornos, pues muchos metales atraviesan fácilmente la barrera placentaria produciendo una exposición directa al feto durante el embarazo. Prueba de eso es que se encuentran concentraciones de estos metales en la sangre del cordón umbilical.

Además, los cambios en el medio ambiente provocados por la globalización y el cambio climático también están incidiendo en el estado de ánimo y la salud mental de la población. Por ejemplo, la población infantil y juvenil está más afectada por la ecoansiedad. Los jóvenes que la presentan tienen un estado de ánimo bajo, impotencia, sentimientos de rabia e ira, pánico o culpa.