Entrevista

"Lo que nos hace daño es que el 40% de la población no haga la cuarentena"

El ’conseller’ de Salut, Josep Maria Argimon, en su departamento.

El ’conseller’ de Salut, Josep Maria Argimon, en su departamento. / JOAN CORTADELLAS (EPC)

  • El 'conseller' Josep Maria Argimon admite, en una entrevista con EL PERIÓDICO: "Esperábamos un repunte, pero creímos que con el 52% vacunado lo controlaríamos"

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Fue secretario de Salut Pública y director gerente del Institut Català de la Salut (ICS). Ahora es 'conseller' de Salut. Josep Maria Argimon (Barcelona, 1958), que siempre ha sido un alto cargo, es ahora el máximo responsable del departamento que en Catalunya gestiona una crisis sanitaria sin precedentes. Argimon ha hecho autocrítica sobre el descontrol de la quinta ola. También defiende la creación de un comité de expertos independiente en esta pandemia. Recibe a EL PERIÓDICO en su despacho.

-¿Qué es más difícil: ser secretario de Salut Pública o 'conseller'? Todo tiene su importancia y no sabría decirle qué es más difícil. Sí que le sabría decir qué es más aburrido.

-¿Secretario o 'conseller'? 'Conseller'.

-Llama la atención que en el Mediterráneo, donde se hace tanta vida al exterior, se haya desbocado tanto la pandemia. ¿Por qué? No lo esperábamos. El miércoles se publicó ese posicionamiento de 54 sociedades científicas en el que ellas mismas dicen: 'No lo esperábamos'. Nadie predijo esto por dos razones: por lo que usted dice, porque es verano y, sobre todo, porque teníamos un ritmo de vacunación muy elevado.

-¿Pero esperaban un rebrote? Sí esperábamos un rebrote. Primero, porque el verano es un momento de movilidad y de interacción social. Segundo, porque teníamos la variante delta. Nuestras estimaciones ya nos decían que en Catalunya la variante delta podría estar más presente que en España. Por tanto, nosotros ya preveíamos un rebrote, incluso una Rt de hasta 2,3. Pero calculábamos que este posible repunte se controlaría bien cuando tuviésemos un 52% de pauta vacunal, algo que se alcanzaría a mediados de julio. Pero estas estimaciones se superaron con creces. Nadie esperaba llegar un índice de reproducción [Rt] de 3,7.

-Los países cometen siempre el mismo error: abrir demasiado rápido y dejar que se expanda el virus. Sí, es cierto. Pero, sabiendo que el virus se transmite por la interacción social, restringir la movilidad durante un año y medio es complicadísimo. Debemos mantener la balanza del bienestar emocional, nos está afectando a todos. También a la juventud, que ha pasado esta pandemia muy mal. Creo que la gente joven ha hecho un buen papel en esta pandemia; la gran mayoría han seguido bien las reglas.

"El TSJC no hubiera aprobado en junio limitar las reuniones a 10 personas y prohibir las fiestas: la incidencia era bajísima y eso supone restringir derechos y libertades"

-Y ahora son los más golpeados por el covid-19. Fíjese: nunca en toda esta pandemia los jóvenes habían sido los más infectados. Ha ocurrido ahora porque no están vacunados y por estos mensajes de normalización que hemos lanzado todos. Es verdad que se ha llegado a una cierta normalidad. El año pasado las fiestas de graduación no se podían hacer y ahora sí.

-¿Y no fue un error hacerlas? Es fácil decirlo siempre que las cosas han pasado. Evidentemente fue un error. Si hago autocrítica es porque los números son los que son y la situación es la que es, así que alguna cosa se ha hecho mal. Pero si el 20 de junio, con una incidencia bajísima, le hubiéramos pedido al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) prohibir las reuniones de más de 10 personas para que no hubiera fiestas de graduación, nos hubiera dicho que no porque eso es restringir derechos y libertades. En esta pandemia hay un elemento que a veces perdemos de vista: hemos restringido, en muchas ocasiones, derechos y libertades. Ha estado bien y ha sido necesario, yo he dado apoyo a ello, como prueba este último este confinamiento nocturno. Pero, cuando esto pase, deberemos estar muy atentos a que estos derechos y libertades, de manera sutil, no se vean afectados.

Josep Maria Argimon.

/ Joan Cortadellas

-¿Cuánto tiempo estaremos con el toque de queda? No le puedo decir. Su vigencia depende del TSJC. Le puedo decir que epidemiológicamente lo necesitaremos semanas. La vacuna ha hecho que esta ola tenga características diferentes en términos de mortalidad o de ingresos. Pero estamos muy altos. Estaremos semanas.

-¿Semanas que pueden ser meses? Dejémoslo en semanas.

-¿Cómo será el otoño? Sinceramente, no lo sé. La previsión es muy difícil. Hicimos la previsión de que el verano de 2021 sería mejor que el de 2020, aunque no como el de 2019. Desde el punto de vista de la vida cotidiana, es mejor que la del año pasado. En las calles hay más negocios abiertos; hay más turistas. La gente está haciendo más cosas. Pero desde el punto de vista epidemiológico no estamos mejor que el año pasado. Sí tenemos otra perspectiva: la vacunación.

-¿Trabaja con la posibilidad de una sexta ola? El virus se mueve por olas. Por tanto, la sexta no es descartable.

"Estaremos semanas con el confinamiento nocturno. Seguimos muy altos"

-¿Cuánto se debería incrementar el presupuesto de la primaria, que está saturada y lleva un año liderando la pandemia? Hay unos déficits estructurales desde hace años atrás y debemos trabajar en ello. Para eso se necesitan recursos económicos, que se han cifrado en esos famosos 5.000 millones más para la sanidad.

-¿Cuándo llegaremos al 85% o 90% de la población vacunada? Pensar en la inmunidad de grupo en clave de Catalunya, España o Europa es tener una mirada corta, porque el virus se sigue replicando en todo el mundo. Costará, pero creo que podremos llegar al 80% cuando vacunemos a los 12 a 16 años.

-¿El coronavirus se volverá estacional? Sería lo normal, es lo que han hecho otros virus. Pero para eso se necesita tiempo. Si usted recuerda otra pandemia, la de la gripe A en 2009 -que causó menos estragos aunque afectó a muchísima gente-, fue bastante agresiva también año siguiente. Y ahora, cuando hay una temporada gripal en la que circula el virus H1N1 [el de la gripe A], se espera que sea relativamente benigna. Para ello necesitas tiempo y años. Pero esperamos que [el covid-19] sea estacional y sea un coronavirus más.

-¿Habrá tercera dosis de la vacuna? No está ni descartado, ni en cartera. En estos momentos debemos vivir muy al día. No podemos pensar en terceras dosis si no acabamos de vacunar a todos. Para pensar en tercera dosis debemos ver estudios que nos digan cuánto tiempo dura la inmunidad. Y eso no lo tenemos aún. Por tanto es muy prematuro pensar en esto.

Josep Maria Argimon, 'conseller' de Salut.

/ Joan Cortadellas

-Catalunya ha dejado de hacer pruebas diagnósticas a los contactos de positivos por la saturación de la primaria. ¿Por eso bajan los nuevos casos diarios? No. Nosotros cuando decidimos dejar de hacer test de antígenos es porque estábamos haciendo 160.000 pruebas a gente muy joven, sana, sin enfermedades de base, porque el tiempo debe dedicarse a aquellas personas que necesitan su control de la diabetes, por ejemplo. Podemos hacer una cosa, pero no todo. Si tú eres un contacto estrecho debes hacer cuarentena. Evidentemente nos interesa saber el estado, si es positivo o negativo, para romper cadenas epidemiológicas. Pero, cuando entramos en una situación epidemiológica de mitigación, hay poco margen. Esta [hacer menos pruebas] no es una de las causas de que bajen los contagios. Nosotros hacemos estimaciones de hasta cuatro Rt diferentes.

-Pero ¿el no hacer test a los contactos no dificulta el rastreo? Lo que facilita realmente la diseminación del virus es no hacer la cuarentena correctamente. En una situación de mitigación, saber si eres o no positivo por haber estado en contacto estrecho nos aporta menos información que en otras situaciones. Lo que nos hace realmente daño es que un 40% de gente admita que no sigue la cuarentena ni el aislamiento. Y es posible que esto sea una infraestimación. Es un porcentaje que ya tuvimos en otras olas.

"Este virus ha hecho que disminuya la esperanza de vida en un año y medio en Catalunya y España por primera vez desde la Guerra Civil"

-¿Se ha rescindido contratos de rastreadores? No. Nosotros creamos la figura del 'gestor covid', que evolucionó: estaba muy ligado a la atención primaria y luego lo llevamos a Salut Pública.

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-¿Prevé un plan de choque contra el crecimiento de las listas de espera? Evidentemente que lo necesitaremos. Este año más o menos hemos hecho la actividad que tocaba. Pero, pese a ello, este virus ha hecho que disminuya la esperanza de vida en un año y medio en Catalunya y España por primera vez desde la Guerra Civil. Lo siguiente que esperamos es que la mortalidad por cáncer o por enfermedades cardiovasculares no aumente. Pero será ficticio: porque al final si tú te mueres de una cosa no te puedes morir de otra. Y nosotros nos hemos muerto de covid-19. Cuando pase el covid, tendremos un repunte de mortalidad de cáncer y de enfermedades cardiovasculares en un futuro próximo. Esperamos también que sea pasajero, no tendrá una larga duración. Pero lo esperamos.

-¿Tiene un plan específico para las listas de espera? Bueno, evidentemente lo deberemos trabajar cuando haya pasado esta enfermedad. Porque tenemos, desde hace un año y medio, buena parte de nuestros recursos dedicados al covid-19. Necesitamos conseguir que esta enfermedad se vaya integrando en el ecosistema viral y sea una más.