La pandemia silenciosa

El colapso sobrevuela la salud mental de la primaria

Los sanitarios están viendo más sufrimiento psíquico en general.

Los sanitarios están viendo más sufrimiento psíquico en general. / Ferran Nadeu

  • Las visitas urgentes al psiquiatra del CAP se duplican y hacen aumentar las listas de espera en Catalunya

  • Ello incrementa a su vez la presión en las urgencias psiquiátricas de los hospitales

  • Se trata de una situación heterogénea que ocurre en diferentes zonas de España

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Las derivaciones urgentes al psicólogo o psiquiatra desde el médico de cabecera se han doblado en los últimos meses debido a la pandemia de covid-19. Como consecuencia de ello, algunos centros de atención primaria (CAP) de Catalunya ven cómo los tiempos de espera para una visita con un profesional de salud mental empiezan a dilatarse. ¿Cuánto? No se sabe, porque la Conselleria de Salut no ofrece cifras al respecto, pero fuentes del departamento aseguran estar trabajando en un registro para recoger "de forma más fiable" cuánto tardan las derivaciones desde el CAP a los centros de salud mental para adultos (CSMA) o infanto-juveniles (CSMIJ).

Sin embargo, dan cuenta de ello los trabajadores. "Al crecer las derivaciones urgentes, hay más dificultades para cumplir con el tiempo de espera garantizado", explica Berna Villarreal, presidenta de la Associació Catalana de Professionals de Salut Mental (ACPSM). Esta entidad está dentro de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN).

Villarreal precisa que la situación es "muy heterogénea" en el territorio, por lo que no se pueden ofrecer "datos generales" sobre listas de espera en salud mental. Pero es una situación, certifica, que está ocurriendo no solo en Catalunya, sino también en muchas zonas de España. A raíz de la crisis sanitaria, ha aumentado la demanda de atención de la salud mental tanto en adultos como en niños, y de forma más importante en adolescentes y jóvenes.

Más urgencia

Un médico de cabecera puede derivar al paciente a un psicólogo o psiquiatra (del CSMA o CSMIJ, aunque estos también se desplazan al CAP) con carácter ordinario, preferente o urgente. Para las visitas ordinarias, el tiempo máximo de espera son tres meses. Para las preferentes, el máximo son entre 10 y 15 días. Para las urgentes, 24 o 48 horas. Según Villarreal, están aumentando todas las derivaciones, pero especialmente las preferentes y las urgentes. En concreto estas últimas se están "doblando" en algunos servicios. "Así se empieza a colapsar el sistema, al forzarse las agendas de los equipos que atienden". Y no solo eso: las situaciones que están llegando son "más agudas".

La Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) certifica que en los CAP está habiendo "más derivaciones" a los servicios de salud mental, aunque no sabe cuánto, ya que no se está contabilizando. Pero ello sucede porque "hay más casos nuevos, las personas que ya estaban en tratamiento han empeorado y faltan profesionales" en esta área, precisan fuentes de la Camfic.

Ocurre, además, que el covid-19 ha hecho que gran parte de la atención de los médicos de familia sea telefónica. "Es difícil la valoración de este tipo de consultas, especialmente si el médico no conoce al paciente y su situación. Este puede ser uno de los motivos por los que aumentan las derivaciones. Y el sistema se va colapsando", insiste Villarreal, quien cree que las vacaciones de verano pueden traer consigo una dilatación de los tiempos de espera.

Más sufrimiento

Esta profesional de la salud mental matiza que lo que se está viendo ahora es más sufrimiento psíquico y social. Las personas sufren como reacción natural a la situación pandémica, pero ello no necesariamente derivará en un trastorno. "Si ahora trabajamos para ayudar a esta población que está sufriendo, no tendrían por qué aumentar los trastornos", dice. 

Aunque el malestar es general, este se hace "más evidente" en la población infanto-juvenil, y especialmente en las chicas. Aumentan los trastornos de la conducta alimentaria y los gestos autolíticos en niños y adolescentes. "Expresan a través del cuerpo su dolor psíquico", dice Villarreal. Y aumenta la agresividad en las familias, hacia la infancia, en la calle y en las escuelas. "Hay más malestar general", destacan también fuentes de la Camfic.

Más presión hospitalaria

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Existe otro factor que resulta indicativo de cómo están los servicios de salud mental de la atención primaria: las urgencias hospitalarias. "Nosotros estamos viendo mucha más presión en las urgencias y unidades de agudos, lo que quiere decir que muchos casos que habitualmente se resolvían en los CSMA o CSMIJ ahora tardan más, carecen de un abordaje específico y estas personas vienen a Urgencias", explica el psiquiatra Narcís Cardoner, presidente de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya.

Cardoner constata que las personas que llegan están peor porque "hay una demora". "En muchas ocasiones se ha tenido que sustituir la intervención presencial con otras medidas como las llamadas telefónicas. Esto incrementa la incidencia", dice este psiquiatra que está convencido de que la sociedad está viviendo ya una quinta oleada del covid-19: la del empeoramiento de la salud mental.