La pandemia silenciosa

El riesgo de pobreza es un agravante de los trastornos de la salud mental

Una mujer camina por una calle del centro de la ciudad.

Una mujer camina por una calle del centro de la ciudad. / JOSE LUIS ROCA (Delegaciones)

  • Las personas con deudas o amenazas de desahucio sufren más estrés o depresiones

  • Las entidades denuncian demoras de hasta tres meses para ver al psicólogo del CAP

  • Los médicos de familia reclaman recibir más formación psicoterapéutica

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Las demoras para acceder a los servicios especializados de salud mental afectan, especialmente, a las personas más vulnerables. Esas que, debido a su situación económica, no pueden permitirse ir a una consulta privada y que son, precisamente, quienes más sufren patologías de salud mental. "La situación económica es un determinante claro en la salud. Y las personas que acumulan deudas o se enfrentan a un desahucio presentan mucho más estrés, angustia, ataques de pánico o incluso depresiones", explica Laia Farràs, doctora en psicología y miembro del Colectivo Sísifo, un grupo de especialistas que atienden de forma gratuita las personas que afrontan un desalojo y padecen problemas de salud mental en la zona norte de Barcelona.

"Es habitual encontrarnos con importantes listas de espera para la derivación o la primera visita a los servicios especializados de salud mental", explica Farràs, en alusión a los centros de salud mental para adultos (CSMA) o para la población infanto-juvenil (CSMIJ). Ambos son servicios de la atención primaria especializados en salud mental.

Pero, además, se da un problema añadido: muchas de las personas, debido al desahucio, tienen que cambiar de vivienda y, con ello, también de centro de atención primaria (CAP) de referencia. "Nos podemos encontrar con demoras de hasta tres meses para la primera cita, cuando el desahucio es dentro de una semana y probablemente tendrán que cambiar de zona y de barrio", cuenta Farràs, quien asume que, tras la pandemia, la situación será aún más complicada.

"El colapso creo que ya lo hemos asumido", se sincera por su parte Sonia Soriano, psicóloga clínica que coordinadora del hospital de día de adolescentes  de la Casa Jove La Marina de la Fundación Pere Claver, un centro diurno que acoge adolescentes de entre 12 y 18 años con patologías de salud mental en el distrito barcelonés de Sants-Monjuïc. Se trata de un centro intermedio entre hospitales psiquiátricos y CSMIJ, en los que los jóvenes con patologías de mayor intensidad pueden hacer un tratamiento de una forma más comunitaria y normalizada para lograr una recuperación temprana. "La pandemia ha impactado de una forma muy importante en los jóvenes y lo estamos notando", cuenta Soriano.

La Casa Jove La Marina tiene 30 plazas y hay ocho chicos que están en espera. "Es inasumible que se tengan que esperar hasta dos meses para entrar. Los casos nos los deriva el Hospital Clínic: quiero decir con esto que son jóvenes que no pueden esperar", añade. Por ello, el centro va a incorporar a estos ocho jóvenes en la próxima semana. Pero no porque haya más recursos. "Recursos nunca hay. Seguiremos siendo los mismos trabajadores, pero no podemos desatenderles", explica la coordinadora de esta entidad. "No podemos más, la situación con las listas de espera se está agravando".

El Banc Farmacèutic registra un aumento de la demanda de ansiolíticos y antidepresivos

Otra parte importante del tratamiento a la salud mental son los fármacos que toman las personas que, bajo prescripción médica, lo requieren. Lo ha notado el Banc Farmacèutic, que, a través de los trabajadores sanitarios de algunos CAP de Catalunya, dispensa medicamentos gratuitos a aquellos que no se lo pueden permitir. "No podemos suplir el aumento de la demanda que estamos notando", explica Homero Val Pérez, responsable del Fons Social del Medicament del Banc Farmacèutic en Catalunya y Aragón.

Parte de este aumento de la demanda, asume, es porque la gente no se puede pagar los ansiolíticos o antidepresivos que les recetan sus médicos. "Hay muchas variables, pero una es esta. Tenemos un aumento brutal de peticiones para medicación de personas que han desarrollado un problema de salud mental", relata Val. El 17% de los usuarios del Banc Farmacèutic son menores de edad y, de estos, el 50% necesitan fármacos para patologías relacionadas con el sistema nervioso, es decir, relacionados con problemas mentales.

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En opinión de la coordinadora del área de salud mental de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), Aurora Fernández Moreno, la solución no sería aumentar los psicólogos o psiquiatras de los centros de salud, sino "tener más médicos de familia y mejor formados en psicoterapias breves o de resolución de problemas". "Esa formación la tenemos durante la residencia, pero el problema es que la presión asistencial es tanta, que dejamos de entrenar esas habilidades". Ella reivindica la "adecuación" de los recursos.

Un "mapeo" de España

El área de salud mental de la Semfyc se está planteando realizar un "mapeo de todo el país" para saber qué ocurre en cada comunidad autónoma. De momento, como recuerda Fernández, el Sistema Nacional de Salud (SNS) no ofrece datos oficiales de listas de espera.


"Y, si no hay datos, no podemos decir que son malos. Podemos quejarnos de que no hay datos", advierte. Y señala que la situación es muy diversa entre zonas y territorios. El mapeo serviría para plantear una adecuación de recursos, que, según Fernández, se mide por la ratio de médicos.


Según la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental de la Acadèmica de Ciències Mèdiques de Catalunya, en el territorio hay un déficit de psiquiatras y psicólogos. "España es el único país de Europa, junto a Bulgaria, que no tiene la especialidad de Psiquiatría Infantil. A partir del 2023, ya se ofertará esta especialidad. Pero no se aumentará el número de plazas, sino que las sacarán de Psiquiatría", denuncia su presidente, Narcís Cardoner.