Interpretación de datos

Biocomsc, los centinelas del coronavirus

De izquierda a derecha, Enric Álvarez, Sergio Alonso, Clara Prats, Daniel López-Codina y Martí Català, miembros del Biocomsc.

De izquierda a derecha, Enric Álvarez, Sergio Alonso, Clara Prats, Daniel López-Codina y Martí Català, miembros del Biocomsc. / Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)

Estos investigadores de la UPC, que antes del covid-19 trabajaban con la tuberculosis, se han convertido en una referencia para distintas administraciones en el último año. Interpretan los datos de la pandemia, tratan de anticiparse al virus y sus informes ayudan al Govern a tomar decisiones. También asesoran a la Comisión Europea. EL PERIÓDICO habla con dos de sus rostros más conocidos: Clara Prats y Daniel López-Codina.

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No son sanitarios, sino físicos. Más concretamente, han hecho sus tesis en biofísica, que es la ciencia que estudia la biología con los principios y métodos de la física. Hoy por hoy, desde la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), predicen el comportamiento del coronavirus, plantean escenarios epidémicos a corto-medio plazo (no es posible hacerlo más allá de dos o tres semanas) y sus informes sirven a los gobiernos para tomar decisiones. Día a día, publican sus estimaciones del covid-19 en Twitter y los medios de comunicación se valen de sus estudios para explicar (e intentar entender) una pandemia de la que no había precedentes en Europa.

Son Clara Prats, Daniel López-Codina, Enric Álvarez, Sergio Alonso y Martí Català, miembros del área de epidemiología matemática del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la UPC, los centinelas del coronavirus. Aunque los inicios del Biocomsc (convertido en un referente de la pandemia durante el último año) se remontan a la década de los 80, fue en torno al año 2010 cuando el grupo comenzó a trabajar también con la malaria, la tuberculosis y las enfermedades desatendidas. "Por cierto, antes de esta pandemia, la tuberculosis provocaba un millón y medio de muertos en el mundo, es la enfermedad infecciosa más mortal. En Catalunya tenemos mil casos al año. Pero, como afecta sobre todo a los pobres, no interesa", precisa López-Codina.

Sergio Alonso, Martí Català, Clara Prats, Enric Álvarez y Daniel López-Codina, investigadores del Biocomsc. / Ferran Nadeu

Cuando en marzo del año pasado estalló el covid-19, el Biocomsc ya contaba con experiencia en modelos matemáticos en epidemiología. "Se empezaron a publicar cifras en tiempo prácticamente real. Así que teníamos datos en abierto disponibles para poderlos analizar", explica desde su despacho de la UPC, en Castelldefels (Barcelona), Clara Prats, recientemente galardonada con el Premi Matemàtiques i Societat 2021 de la Fundació Ferran Sunyer i Balaguer. "En enero de 2020, con los primeros datos de China, comenzamos a pensar en modelos matemáticos para entender qué estaba pasando. Empezamos a utilizar el modelo de Gompertz, que es simple y descriptivo, al darnos cuenta de que en esta epidemia eran determinantes las interacciones sociales", prosigue junto a ella López-Codina.

Este modelo permitió al Biocomsc reproducir con éxito el comportamiento, a lo largo del tiempo, del número total de contagios acumulados. Su trabajo comenzó a llamar la atención de las autoridades y en marzo, coincidiendo con el confinamiento domiciliario, la Comisión Europea (CE) contactó con el grupo para que escribiera informes semanales sobre la evolución de la pandemia, algo que el Biocomsc continúa haciendo un año después. A día de hoy, el Biocomsc también colabora ("sin cobrar", precisa López-Codina) con la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (Aquas) y con técnicos del Institut Català de la Salut (ICS).

Otra clave del éxito de este grupo de investigadores es el "trabajo multidisciplinar": colabora (y siempre lo ha hecho) con biólogos o médicos.

Daniel López-Codina y Clara Prats, en la UPC.

/ Ferran Nadeu

"No somos sanitarios"

"No somos sanitarios. Podemos ayudar a los epidemiólogos, pero no hacer de epidemiólogos", insisten Prats y Codina. Por eso el Biocomsc nunca entra a discutir sobre qué medidas son las adecuadas, sino que solo ofrece análisis objetivos de la situación epidemiológica. "Lo que hacemos es analizar los datos numéricos, cuantificar la situación, señalar en qué indicadores deberíamos fijarnos", dice Prats. "E intentar entender las causas de la situación -dice López-Codina-. Nuestro trabajo es importante porque, para tomar buenas decisiones hay que conocer la realidad, los datos". "Pero también debemos saber qué hay detrás de esos datos -prosigue Prats-. No es lo mismo un pueblo pequeño en el que hay 50 contagios desconectados entre sí que una fiesta de cumpleaños en la que se genera un clúster de 50 contagios".

"Nuestro trabajo es importante para tomar buenas decisiones"

Si los sanitarios han reconocido muchas veces ir por detrás del virus, el Biocomsc trabaja por justamente lo contrario: por adelantarse a él y evitar que se expanda y no genere más daños. Un ejemplo: el grupo trabaja también con el Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti, en Badalona), centro que, el septiembre pasado, pidió ayuda a estos investigadores para planificar su situación, si había que abrir más camas, si debía contratar a más personal... El Biocomsc ayuda al hospital a prever cuál será la situación del covid-19 y, en base a ello, proceder de un modo u otro.

El Biocomsc también está detrás del informe que el Govern publicó a mediados de enero a tenor de las elecciones del 14-F. Este documento planteaba diferentes escenarios para los comicios y a él se aferró la Generalitat para pedir un retraso electoral que finalmente no se produjo porque el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) lo rechazó.

Indicadores y más indicadores

Incidencia acumulada, índice de reproducción (Rt), riesgo de rebrote (EPG), positividad... Son solo algunos de los indicadores con los que la población se ha familiarizado en el último año y que los expertos miran cada día para atisbar hacia dónde se dirige la epidemia. De hecho, el riesgo de rebrote, que mide el crecimiento potencial de la epidemia, es una invención del Biocomsc. Lo utilizan Catalunya y otras autonomías como Baleares. "La EPG es producto de la incidencia a 14 días por la Rt. Nos da una idea de cuáles serán los siguientes pasos del virus", dice López-Codina.

Por encima de 100 puntos, el riesgo de que la epidemia vuelva a reproducirse es "alto". Por encima de 200, "muy alto". Catalunya está este jueves en los 267 puntos, pero va a la baja. "Lo primero que miramos cada día es si los ingresos en ucis han subido o bajado, también la incidencia y la tendencia [marcada esta por la Rt]. Es decir, si hay mucha gente contagiada y si estamos de subida o de bajada", explica Prats.

"Las bajadas definitivas del virus están a la vuelta de la esquina gracias a la vacunación"

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¿Y cuál es la situación epidemiológica actual de Catalunya? La incidencia del virus es alta, pero la tendencia es de bajada. "Progresivamente irá mejorando", asegura esta investigadora, que pide calma y contención porque "las bajadas definitivas están a la vuelta de la esquina, en unas semanas o pocos meses vista". Ello gracias a la vacunación. "Veremos curvas que bajarán y que no volverán a subir, como en las residencias. Falta relativamente poco para que esto empiece a ocurrir, así que vale la pena concentrarse en junio", insiste.

La perspectiva del Biocomsc es, en estos momentos, de "moderado optimismo". Según sus estimaciones, la mortalidad en la población general se reducirá en un 75% cuando los mayores de 70 años estén vacunados y las ucis se liberarán en un 60% cuando también lo estén los de 60 a 69. Son dos colectivos que ya se están inmunizando y que, según Salut, habrán acabado de hacerlo para junio. Pero el covid-19 sigue causando muertes diarias. Desde el año pasado, en Catalunya han muerto 21.724 personas por esta enfermedad. "Detrás de los números hay personas. Y eso lo hemos normalizado", concluye Prats.