Previsiones covid

La variante británica del coronavirus podría convertir febrero en el peor mes de la pandemia

  • Los expertos temen que acabe extendiéndose en España y advierten de que llevaría a una situación límite como la de Inglaterra

  • Uno de cada 30 londinenses está infectado y el índice de rebrote multiplica por nueve el de Catalunya

Personal sanitario atiende a un enfermo de covid en Londres.

Personal sanitario atiende a un enfermo de covid en Londres. / Reuters

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La tercera ola de la pandemia puede acabar siendo la peor. Al cansancio de la población, el frío, la saturación del sistema sanitario y la relajación de las restricciones en Navidad podría sumarse el efecto de la variante británica del virus, mucho más contagiosa. Ningún experto se atreve a vaticinar si va a impactar aquí como lo ha hecho en Inglaterra, completamente descontrolada, pero es uno de los escenarios que se contemplan para finales de enero y febrero. La mayoría de los especialistas abogan por aumentar las actuales restricciones aunque solo sea por el principio de precaución.

Cuando el virus desarboló la ciudad China de Wuhan nadie pensó que pudiera suceder lo mismo en España. Quedaba muy lejos. Cuando llegó a Italia, pocos esperaban que llegara aquí con tanta virulencia. Se llegó a decir que el sistema sanitario italiano era muy deficiente. ¿Puede repetirse ahora la historia y pillarnos de nuevo desprevenidos?

Datos escasos

El esfuerzo del Gobierno se concentra en averiguar el alcance de su presencia en España, pero los datos disponibles son aún muy pocos. El pasado jueves María José Sierra, la número dos de Fernando Simón en el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), informó de la confirmación de “alrededor de 60 casos” en varias autonomías más otros “que están en estudio”.

Sierra no respondió a la pregunta de este medio sobre en qué porcentaje de casos se efectúa la secuenciación del genoma. Esta técnica permite identificar a qué linaje pertenece el virus. Inglaterra secuencia el 10% de todas los positivos y así sabe que en las zonas sur y sureste del país, incluido Londres, supone ya el 80% de los casos. En el resto de áreas va por el 50%.

1 de cada 30 londinenses

Se estima que uno de cada 30 londinenses está infectado, con una incidencia estratosférica de 2.871 casos por 100.000 habitantes, no alcanzada por ninguna otra ciudad importante del mundo. La velocidad de reproducción del virus es de 1,87, lo que significa que los casos casi se duplican semanalmente, mientras que el riesgo de rebrote está en 5.368. Nueve veces más que en Catalunya.

Más allá del dato de los 60 casos detectados, el Ministerio de Sanidad no dispone de una estimación sobre cuál es el nivel real de circulación del linaje en España. Cuando este diario le inquirió al respecto el jueves, María José Sierra se limitó a responder que están “trabajando en los protocolos de la secuenciación” y que “en los próximos días” habrá más datos.

José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad con Zapatero, lamenta la “falta de transparencia” sobre lo que se está haciendo. “Para detectar la variante y saber que circula hay que buscarla. Sería conveniente saber lo que se está haciendo, dónde se hace y qué resultados se obtienen de la búsqueda y el descifrado genómico de los casos. Se requiere una estrategia específica para eso, tal como recomendó el Centro Europeo de Control de Enfermedades”, advierte.

Explosión en dos meses

Los primeros casos se detectaron en Inglaterra a finales de septiembre. Poco más de dos meses después empezó la gran explosión. Luego la cepa pasó a Irlanda y Dinamarca, que sin esperar tanto como Gran Bretaña, han decretado el confinamiento domiciliario.

En España circula seguramente desde hace más de un mes, antes de que se limitara la llegada de vuelos a españoles o residentes. La Fundación Fisabio de la Comunidad Valenciana ha detectado las mismas mutaciones en muestras tomadas hace dos semanas a dos pacientes que ni habían viajado al país ni se habían relacionado con personas que sí lo hubieran hecho, lo que es un indicio de que lleva por aquí bastante más de tres semanas. Podría incluso estar influyendo en la subida de la tercera ola, pero la falta de datos impide saberlo.

En Catalunya se ha encontrado por el momento un solo caso, pero la ‘consellera’ de Salut, Alba Vergés, dio por sentado el jueves que hay más sin localizar, pese a lo cual descartó medidas adicionales en previsión de que se extienda.

El ministro Salvador Illa respondió de modo parecido al día siguiente. El plan de Gobierno es el mismo con cepa o sin cepa: que las comunidades autónomas apliquen las restricciones previstas en el estado de alarma “que ya derrotaron la segunda ola” en función de su situación epidemiológica. Entre ellas no están los confinamientos domiciliarios.

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Dos escenarios

El Grupo de Biología Computacional y Sistema Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) trabaja con dos escenarios posibles en Catalunya. Uno sin la variante inglesa y con efectos negativos limitados del último tramo de la Navidad. En este caso se mantendría el número actual de contagios y muertes.

Pero si a otro pico causado por los contagios de la Nochevieja y Reyes se le añadiera la nueva cepa, el panorama sería mucho más negativo. “Superaríamos el máximo de octubre”, el de la segunda ola, y “no sé si la de marzo, pero solo hace falta ver como está Reino Unido”, dice la investigadora de Biocomsc, Clara Prats.

“Con este frío, cerramos ventanas cuando deberíamos abrir y ventilar. Y hemos empezado a vacunar, pero no se verán los efectos hasta más adelante. Todo el entorno europeo está creciendo mucho”, valora Prats.

"Europa debe aumentar sus esfuerzos para frenar la pandemia porque los casos aumentan en la región debido a la nueva cepa, aún más contagiosa", alertó el pasado jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS), para cuyos especialistas esta cepa "podría reemplazar progresivamente a las que ya están en circulación en la zona, como se ha observado en el Reino Unido y Dinamarca".

Más restricciones

Miguel Sebastián, economista y exministro de Industria, ve muy posible que la cepa británica ya esté aquí en dimensiones importantes. “¿Quién puede decir que no? Han estado llegando británicos sin parar los últimos meses”, recuerda el también profesor de la Complutense de Madrid, que se ha convertido en una referencia en el seguimiento de la pandemia desde de enero.

Él preconiza un confinamiento breve pero estricto que nos permitiría afrontar la actual subida de casos y la probable llegada de la cepa. No haría falta que fuera tan riguroso como en marzo. "Se podría permitir salir a pasear que ya se ha demostrado que no aumenta el riesgo”, señala.

Oriol Mijtà y un grupo de científicos catalanes recomendaron días atrás aumentar la restricciones y no reabrir las escuelas.

Hasta un 50% más contagiosa

Algunos especialistas han puesto en duda que la variante (primero denominada B.1.1.7 y ahora rebautizada como  VOC/202012-01) sea realmente mucho más contagiosa. Se alude a un posible efecto de las relajación de los británicos, que a primeros de diciembre salían de un breve confinamiento, pero todos los estudios publicados hasta ahora por organismos oficiales británicos lo ratifican.

El más reciente y sólido se basa en los análisis de los contactos de las personas infectadas realizado por las autoridades sanitarias británicas. La investigación determinó que los enfermos contagiados con la cepa británica habían pasado la enfermedad al 15% de las personas con las que habían tenido contacto, mientras que el resto se lo habían pasado al 11%. Eso era así en todas las áreas geográficas e independientemente de los grupos de edad.

Puede parecer una diferencia pequeña pero en realidad comporta un aumento de la capacidad de contagiar de entre el 30% y el 50%. Los primeros estudios habían estimado un rango mucho más amplio, de entre el 40% y el 70%, y otra investigación británica hablaba del 54%.

Muchos responsables sanitarios han intentado tranquilizar a la población asegurando que la nueva cepa no es más letal. Y así es. La enfermedad que causa no es más grave. Pero, en realidad, ¿qué es peor: una cepa más contagiosa o una más mortal?

Letalidad y muertes

Aunque pueda sorprender, la respuesta obvia es que es mucho más peligrosa la de mayor contagiosidad. Con un ejercicio matemático muy simple (ver gráfico) puede comprobarse cómo, por ejemplo, a las tres semanas de difundirse una cepa un 30% más transmisible habrá causado ya casi el doble de fallecidos que una con el 30% más de letalidad. "Es lo que pasa con los crecimientos exponenciales", certifica Daniel López Codina, también investigador del Biocomsc, al que, confiesa, le da "miedo" lo que se está viendo en las islas británicas.

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La nueva variante presenta más de una quincena de mutaciones, según las informaciones ofrecidas por el Reino Unido. De ellas, las más importantes son las que afectan a la proteína que forma la espícula utilizada por el SARS-CoV-2 para infectar a las células. Esta mutación le da más facilidades para introducirse con éxito en la célula humana. Al ser más contagiosa acaba desplazando a las variantes con menos capacidad de hacerlo.