ENTREVISTA

Peter Kuznick: "Es obsceno que haya tantos miles de contagios en Europa"

Peter Kuznick, profesor de la American University, cree que Europa se verá obligada a emular a Asia en la lucha contra pandemia, aunque sea en una versión rebajada

Peter Kuznick, coautor de ’La historia silenciada de Estados Unidos’.

Peter Kuznick, coautor de ’La historia silenciada de Estados Unidos’.

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Peter Kuznick (Nueva York, 1948) es experto en Asia, profesor de Historia y director del Instituto de Estudios Nucleares de la American University. También es coautor junto a Oliver Stone de 'La historia silenciada de Estados Unidos'.  

-¿Ha fallado la receta europea contra el coronavirus? Los europeos sufrieron una devastadora primera ola del coronavirus en primavera -yo estaba en España cuando se aprobaron los primeros confinamientos- y están sufriendo la segunda. La mayor parte de Asia ha atravesado esta crisis con bastantes menos daños para su gente y su economía. El modelo europeo, al igual que la incluso más patética respuesta estadounidense, ha fallado estrepitosamente por razones culturales, políticas y económicas. Europa contuvo la primera ola encerrando a gran parte de su población pero ha sido reacia a repetirlo. Cuando veo que en Francia ha habido 602.000 casos en las últimas dos semanas o que Italia cuenta con 350.000 nuevos casos, no me lo creería si no fuera porque Estados Unidos acumula 100.000 casos diarios. Es obsceno e inconcebible que haya tantísimos miles de contagios en Europa. 

-¿A qué se ha debido? La primera razón son los estragos causados por décadas de políticas neoliberales que han debilitado los sistemas sanitarios y destrozado las redes de seguridad y estándares de vida en Europa. Y esto ha coincidido con la mejora de las condiciones de vida en gran parte de Asia y, de forma aún más acusada, en China. El resultado es que los europeos padecían unas condiciones más precarias antes de contraer el coronavirus y recibieron peores cuidados cuando enfermaron. También influye la rápida y exhaustiva implementación en los países asiáticos del testeo, seguimiento y aislamiento de casos cuando el coronavirus fue descubierto. Nada de eso se ha hecho en Europa, a excepción de Alemania. Los asiáticos estaban mucho mejor preparados debido a su experiencia con el SARS en 2003 y el MERS en 2015. También estaban mejor preparados para obtener y distribuir PPE. 

-¿Diferencias culturales? La mayor parte de los asiáticos estaban más inclinados a llevar mascarillas y cumplir con el distanciamiento social y la higiene recomendada. Las mascarillas no eran raras en partes de Asia antes de la pandemia. En Japón, cuando me presentan a una persona, en lugar de darnos la mano o un abrazo, nos inclinamos educadamente e intercambiamos tarjetas de visita. Los europeos y los estadounidenses somos mucho más táctiles. También los europeos, al ser más individualistas, se han resistido a algunas recomendaciones, aunque sin alcanzar los niveles absurdos de los estadounidenses. Los europeos han protestado por los encierros mucho más que los asiáticos y algunos los han visto como violaciones a su libertad. También se han resistido a métodos de vigilancia necesarios para un trazado adecuado. Y querían, en lo posible, ser tratados en casa y no en hospitales. Los europeos mostraron su miopía al exigir el final de los confinamientos, sin darse cuenta de que eso no estimularía la economía hasta que, como ha hecho China, tuvieran controlada la epidemia. Tampoco olvidemos que los controles en las fronteras han sido más estrictos en Asia o de las rigurosas cuarentenas y tests exigidos a los que llegaban. 

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-¿Puede copiar Europa el modelo asiático? Los europeos se resistirán al modelo asiático, pero puede que se vean forzados a adoptar una versión rebajada si la pandemia sigue expandiéndose al ritmo actual.  

-¿Estamos a tiempo de copiarlo? No estamos a tiempo de salvar las vidas que ya se han perdido pero sí de salvar otras en el futuro. Pasará bastante tiempo hasta que una vacuna sea probada como eficaz y esté disponible para todo el mundo. Millones de vidas pueden perderse antes de que eso ocurra. Y por mucho que eche de menos mis visitas a Europa, porque muchas de mis conferencias han sido canceladas o pospuestas, algunas medidas severas tendrán que ser aprobadas. Si tenemos que elegir entre la falsa noción de libertad personal, basada en el egoísmo y la codicia, o ejercer de ciudadanos responsables que se preocupan por el bien común, la elección es obvia.