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ESTUDIO EN 'MOLECULLAR CELL'

Hallado un mecanismo celular que podría tratar los tumores más agresivos

La inhibición de la proteína IKKa, mezclada con la quimioterapia, sería efectiva en el cáncer de colon

Investigadores del Hospital del Mar, que ensayaron con ratones, creen que están ante algo "importante"

Beatriz Pérez

Imagen de archivo de unas muestras para analizar.

Imagen de archivo de unas muestras para analizar. / JULIO CARBÓ

Investigadores del Institut Hospital del Mar d'Investigacions Mèdiques (IMIM) han descubierto un nuevo mecanismo celular que podría tener éxito en el tratamiento de los tumores más agresivos, fundamentalmente, el de colon. Pero también se muestran esperanzados con el de páncreas y con el melanoma.

El hallazgo del IMIM, recién publicado en la revista 'Molecular Cell', demuestra que la proteína quinasa IKKa tiene la capacidad de reparar las células tumorales, algo decisivo a la hora de resistir al tratamiento y a la diseminación del tumor. "La proteína IKKa ayuda a las células a recuperarse después de la quimioterapia. Por eso inhibirla permite que estas células no se reparen y mueran", señala uno de los autores principales del estudio, el doctor Lluís Espinosa, director del grupo de investigación de mecanismos moleculares del cáncer y las células madre del IMIM. "Los fármacos que inhiben esta proteína, mezclados con la quimio, erradican los tumores", añade.

Se trata de una "combinación" que no se ha probado aún con pacientes, sino de momento solo con ratones. El ensayo clínico con humanos comenzará en unos dos años, pero Espinosa es optimista al respecto. "Es un descubrimiento muy importante porque hemos revelado un mecanismo que propone un tratamiento [fármacos más quimio] que no se estaba dando hasta ahora", explica.

De izquierda a derecha, Mar Iglesias, Lluís Espinosa, Anna Bigas y Clara Montagut. / HOSPITAL DEL MAR

"Los resultados del estudio son nuevos y prometedores, y abren nuevas vías de tratamiento para el cáncer. Pero antes de llegar a los pacientes, habrá primero que realizar un estudio clínico para confirmar los resultados de eficacia y caracterizar los efectos secundarios en humanos", dice por su parte la doctora Clara Montagut, firmante del trabajo, jefa de sección de Oncologia Digestiva del Servei d'Oncologia Mèdica del Hospital del Mar e investigadora del IMIM.

Estudio concluyente

La proteína quinasa IKKa se activa por las mutaciones de los oncógenos BRAF y KRAS, presentes en la mayor parte de los tumores más agresivos. La función de esta proteína consiste es facilitar la reparación del daño en el ADN de las células tumorales provocado por la quimioterapia. Este daño las hace más resistentes a la acción de estos fármacos. El estudio ahora publicado demuestra de "forma concluyente" que combinar la acción de un inhibidor del oncógeno BRAF con quimioterapia la desactiva y acaba con el tumor.

"La presencia de estas mutaciones dificulta mucho el tratamiento, pero también es una ventaja, ya que si, gracias a estas mutaciones, la célula tumoral es más resistente al daño, la eliminación de su actividad con fármacos que se encuentran actualmente en la práctica clínica, la hacen especialmente sensible a los tratamientos. Esto es lo que hemos demostrado", dice Espinosa.

Análisis con tumores de humanos

Los investigadores comprobaron el papel de la proteína IKKa y su importancia como diana terapéutica, implantando en ratones tumores de colon de pacientes humanos que habían desarrollado metástasis y resistencia al tratamiento. Los resultados del estudio mostraron que los animales que no recibieron tratamiento o solo fueron tratados con inhibidores de BRAF o quimioterapia murieron. Pero los que recibieron un tratamiento que combinaba estos inhibidores con quimio sobrevivieron. Es más, se pudo comprobar que las células tumorales habían muerto. Estos datos también se han podido confirmar con muestras 'in vitro'.

El estudio ha contado con investigadores del grupo de células madre del IMIM, así como con médicos de los servicios de Oncología Médica Anatomía Patológica del Hospital del Mar y con investigadores del Institut Català d'Oncologia (ICO). También han participado miembros de la Unitat de Proteòmica del Centre de Regulació Genòmica de Barcelona (CRG) y del The Francis Crick Institute de Londres.