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Los forenses de Justícia ya son los terceros suministradores de córneas para trasplante de Catalunya

El 8% de las 2.500 personas que mueren al año en Barcelona en circunstancias poco claras son donantes de tejido

Los cadáveres vinculados a homicidios o hallados en la calle y sin familia son excluidos de las donaciones

Àngels Gallardo

Los cuerpos de quienes han perdido la vida en circunstancias poco o nada claras, ante las que ningún médico accede a firmar el certificado de defunción imprescindible para que así conste en el Registro Civil, son conducidos a las salas de autopsia del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC) para que un médico proceda a hacerles la autopsia que informará de qué han muerto. Así ocurre cada año con 2.500 cadáveres procedentes de Barcelona e inmediaciones, unos cuerpos que, hasta ahora, concluían así, sin mayor beneficio, su paso por este mundo.

La obtención de las córneas oculares de algunos de esos cadáveres -un 8% de los que llegan al IMLCFC-, iniciativa sin precedente en España ensayada desde el pasado febrero, ha convertido a este instituto en el tercer centro suministrador de tejido corneal a los hospitales públicos de Catalunya. Esas córneas son trasplantadas a pacientes que permanecen en lista de espera. Solo el Hospital del Vall d’Hebron, que en el 2016 ha obtenido la donación de 297 córneas de cadáver, y el Clínic, que ha logrado 229, han superado este año la captación del ILMCFC, que ha conseguido 142. Troceadas en capas, las córneas ofrecidas por los forenses han permitido recuperar la visión a 300 pacientes.

UN PERFIL DIFERENTE

Los donantes del IMLCFC son distintos de los que consiguen los hospitales, explica Jordi Medallo, director del IMLCFC. Aquí llegan personas jóvenes, hombres casi siempre, que han muerto en un accidente de tráfico o por un infarto de miocardio fulminante. Los indigentes que se recogen sin vida en la calle no son objeto de donación, salvo si aparece su familia y lo autoriza”. “Los cadáveres que recibimos son cuerpos saludables, de individuos de una media de edad de 57 años, diez menos que los captados en los hospitales”, añade Patricia Gomà, adscrita a Justícia, impulsora del proyecto. Esas características fueron determinantes para intentar esta obtención de tejido.

"Los cadáveres que recibimos son cuerpos saludables muertos en accidentes o por un infarto fulminante"

Aunque la ley española considera que es donante de órganos o tejidos todo individuo que no ha manifestado lo contrario, el IMLCFC no extrae material biológico sin antes obtener la autorización de la familia del fallecido. Tampoco lo hace de cadáveres procedentes de un homicidio o cualquier crimen, ni de quien sufría una enfermedad infecciosa y transmisible o un cáncer diseminado.

Las reticencias, o negativas, a autorizar que el fallecido sea donante de alguna de sus partes son mucho menos numerosas en el IMLCFC que en los hospitales. Un 13% de las familias que aguardan la autopsia de un familiar se niegan la extracción altruista. En los hospitales, es así en un 35% de los casos. “Muchas negativas en el hospital se deben a que la familia no quiere que el cuerpo del fallecido pase por una autopsia, pero eso es inevitable aquí”, afirma Esteve Trias, director del Banc de Teixit de Catalunya (BTC), intentando explicar el porqué de esa mayor donación. El BTC es el centro receptor del material biológico que extrae el IMLCFC. En sus instalaciones, las córneas se conservan y preparan para ser trasplantadas. La demanda de córneas es constante desde los hospitales, que mantienen una lista de espera de unos tres meses, a la espera de que surjan donantes. En el 2015, en Catalunya se realizaron 1.375 trasplantes de córnea.                   

HUESOS, PIEL O TENDONES

El éxito del IMLCFC en la donación de córneas, una acogida inesperada para sus promotores, tendrá continuidad a partir del primer trimestre del 2017 en un servicio, igualmente innovador, que convertirá este instituto forense en un centro suministrador de múltiples tejidos para quienes precisan trasplantes específicos: extraerán piel, huesos, tendones o válvulas cardiacas de quienes han protagonizado una autopsia, si así lo autorizan su familia y un juez. Ese material biológico se depositará también en el BTC y, una vez tratado, se pondrá a disposición de los hospitales públicos.

La extracción de huesa, piel, tendones o válvulas cardiacas exige la instalación de un quirófano estéril 

Este segundo proyecto exige la instalación de un quirófano que garantice la esterilidad en todo el proceso. Las salas de autopsia del IMLCFC no están dotadas de la misma asepsia y tecnología de que disponen las salas de operaciones de los humanos vivos.

En el IMLCFC, la extracción de córneas de los cadáveres seleccionados la realiza Pedro Brillas, un enfermero del Clínic que ha sido autorizado para realizar estas intervenciones. “Es una técnica sencilla, que exige una invasión mínima del ojo y que no altera el aspecto del cadáver -asegura Brillas-. La córnea es una lente convergente, sin vasos sanguíneos, fácil de seccionar”. Esa ausencia de vascularización evita que se produzca el rechazo inmunológico que ocurre en el trasplante del resto de órganos.

La órganos son válidos si reciben sangre

La extracción de las córneas de un cadáver es mucho más sencilla que la del resto de órganos del cuerpo humano. A diferencia de lo que ocurre cuando se pretende obtener un hígado, un pánceras o el corazón, no es necesario que el fallecido se encuentre en situación de muerte cerebral pero manteniendo el ritmo cardiaco, aunque sea de forma mecánica, para que la sangre siga circulando por venas y arterias. Si no reciben sangre, los órganos mueren, no son utilizables. Una córnea, en cambio, no exige nada de eso, ya que no está vascularizada, y puede extraerse hasta 12 horas después del fallecimiento de su propietario. Tampoco exige que sea un cirujano quien obtenga el órgano, ni que el proceso tenga lugar en un quirófano de alta tecnología.

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