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CAMBIOS QUIRÚRGICOS

La cirugía del cáncer de mama, a revisión

Hasta un 40% de las mujeres operadas sin reconstrucción del pecho tienen mala calidad de vida

El Sant Pau reconstruye el seno con tejido de la paciente en la misma intervención que elimina el tumor

Àngels Gallardo

CONTRA EL CÁNCER DE MAMA. Una mujer se somete a una mamografía para radiografiar el estado de su pecho.

CONTRA EL CÁNCER DE MAMA. Una mujer se somete a una mamografía para radiografiar el estado de su pecho. / REUTERS

La cirugía que extirpa el cáncer de mama está en revisión en toda Europa tras haberse constatado que un alto porcentaje de mujeres intervenidas con la técnica que elimina el tumor pero no recompone el pecho restante no se sienten bien con el resultado estético conseguido. A medio plazo, esto se traduce en un importante foco de infelicidad. Un amplio estudio internacional, en el que han participado hospitales barceloneses, ha constatado que entre un 30% y un 40% de las mujeres a las que no se reconstruyó el pecho tras extirpar el tumor tienen una mala calidad de vida que, a juicio de los especialistas, hubiera podido evitarse.

"Aún puede remediarse", ha indicado Jaume Masiá, director del servicio de cirugía plástica en el Hospital de Sant Pau, de Barcelona, en la presentación de los datos de dicho estudio. De hecho, son numerosas las mujeres que, cinco o 10 años después de superar el cáncer, vuelven a consultar con el hospital donde se las trató con el fin de acceder a una revisión quirúrgica que valore si procede rehacer una cirugía que las envió a casa con el hueco que dejó la pérdida de hasta un 60% del pecho.

CONSEGUIR QUE SEAN FELICES

"Hemos mejorado muchísimo la supervivencia tras el cáncer de mama, que llega a ser del 90%, ahora hemos de conseguir que estas mujeres sean felices", ha indicado el especialista. Masiá es uno de los cirujanos españoles que no cedió ante la tendencia, iniciada en los años 80 en toda Europa, que promovía conservar la mama tal y como resulta tras eliminar el tumor. En el Sant Pau, en el acto quirúrgico en que se extirpa el cáncer de mama siempre ha participado un cirujano plástico que reconstruye el pecho empleando tejido del abdomen o los glúteos de la propia paciente, afirma Masiá.

Las claves

  • Una de cada 10. Una de cada diez mujeres occidentales sufre cáncer de mama a lo largo de su vida. En España son diagnosticados 20.000 tumores de mama cada año. Cuando la detección es incipiente, lo que facilita la práctica de mamografías periódicas, la supervivencia tras estos tumores alcanza al 90% de las pacientes.
  • Un 7% de recurrencia. Entre un 6% y un 7% de los cánceres de mama son recurrentes, reapaercen pocos años después del primer diagnóstico, indican fuentes del Hospital de Sant Pau. Dado que las pacientes que han sufrido un primer cáncer de mama acceden a revisiones periódicas, la detección de recidivas es factible. Los tratamiebntos aplicados de forma incipiente consiguen lña remisión en un alto porcentaje de casos.  
  • De todas las edades. El cáncer de mama es diagnosticado a mujeres de todas las edades, de 30 a 70 años según las estadísticas, sin que exista una etapa de la vida más proclive a sufrirlo. La vinculación de estos tumores con los ciclos hormonales femeninos convierte su prevención en un objetivo complejo. Los especialistas consideran que la mejor prevención es el control periódico de los pechos.

   

Haciéndolo así, la enferma podría recibir sesiones de radioterapia, de ser preciso, sin que la reconstrucción sufra alteraciones, dado que no se emplea material ajeno, como sí podría ocurrir si se le insertara una prótesis de silicona. Estos implantes, que siguen siendo el recurso empleado cuando se impone extirpar por completo la mama –mastectomía total- están desaconsejados cuando la paciente ha de recibir radioterapia.

En la actualidad, asegura Masiá, en los grandes hospitales de Barcelona, al igual que en las residencias sanitarias del Institut Català de la Salut (ICS) de Girona, Lleida y, más recientemente, Tarragona, en el mismo acto quirúrgico en que se extirpa un cáncer de mama se reconstruye el pecho, siempre que esto es posible. En los centros pequeños no ocurre así, añade el cirujano, que cita como ejemplo al Hospital de Tortosa.     

La tendencia a practicar una cirugía conservadora que evitara las prótesis de silicona ha conducido a numerosas mujeres a vivir con serios problemas de carácter emocional, psíquicos y de relación social. Aunque en un inicio este protocolo quirúrgico se practicó con pequeños tumores cuya extirpación no impedía mantener la forma original del pecho, la técnica se fue generalizando y se aplicó incluso cuando la mujer perdía hasta el 70% de la mama afectada por el tumor, lo que dejó a las pacientes con un evidente aspecto de mutilación o vacío.

SEGUNDO PLANO

En los meses posteriores al diagnóstico, la prioridad de suprimir el cáncer relega este aspecto a un muy segundo plano, pero a medida que pasa el tiempo y la paciente intenta recuperar sus actividades de siempre, va adquiriendo importancia.

Es el caso de Concepció Bosch, de 67 años, diagnosticada y operada de un cáncer de mama con cirugía conservadora hace 10 años, que fue reintervenida en el Sant Pau el pasado 10 de febrero para reconstruirle con su propio tejido corporal el 70% de pecho que perdió al eliminar el tumor. “Me dejaron un trocito de mama tan pequeño que nunca más he vuelto a ir a la playa, ni me he probado ropa en una tienda, ni he podido abrazar a mi nieto sin sentir aprensión, por si se deba cuenta del vacío - relata Concepció-. Si me diagnosticaran ahora el cáncer, iría directamente en busca de una reconstrucción simultánea del pecho”.

El equipo de cirugía mamaria del Sant Pau y el del Hospital del Mar promueven que los grandes hospitales de Barcelona –Bellvitge y Vall d’Hebron, entre ellos- emprendan la revisión de las intervenciones conservadoras que han realizado en los últimos 20 años a un número indeterminado de mujeres, miles, con el fin de comprobar cómo han evolucionado. Esto, advierte Masiá, puede conducir a una demanda masiva de reintervenciones de mama que, reconoce, los hospitales deberán admitir en función de los recursos presupuestarios disponibles.

El beneficio sería incuestionable, certifica Patricia Pérez, de 44 años, que recibió el diagnóstico de cáncer de mama cuando tenía 31 y ha sido reoperada en el Sant Pau, donde se le ha  reconstruido el pecho que perdió. “He pasado 13 años sin reconocerme en mi propio cuerpo", explica Patricia.

Temas: Cáncer