Dar alivio al enfermo, el gran reto de los cuidados paliativos

El 1,5% de la población precisa la intervención de un equipo multidisciplinar que da asistencia sanitaria, social y psicoemocional cuando la medicina ya no puede curar una enfermedad. La mayoría de los afectados prefieren ser atendidos en su propia casa

ATENCIÓN DOMICILIARIA.El equipo del PADES de Valls, en una  visita a Francisca Escoda, paciente de curas paliativas en el Alt Camp.

ATENCIÓN DOMICILIARIA.El equipo del PADES de Valls, en una visita a Francisca Escoda, paciente de curas paliativas en el Alt Camp. / JORDI REVILLAS

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ESCALES

Sentirse mejor. Un objetivo tan obvio cuando una persona sufre a consecuencia de una enfermedad es la misión en mayúsculas en el momento en que ninguna intervención médica puede curar. Es el tiempo, entonces, de aliviar el dolor físico y emocional a través de cuidados paliativos, un trabajo en manos de equipos multidisciplinares: médico, enfermera, psicólogo y trabajadora social, para quienes la expresión no hay nada que hacer no existe.

«Tres tipos de situaciones derivan hacia la atención de las unidades de curas paliativas», explica Josep Planas, responsable de la Unidad de Curas Paliativas del Hospital de l'Esperança. Allí disponen de 16 camas para esta atención específica. «Son casos de enfermedades oncológicas que ya no responden al tratamiento médico con radioterapia, quimioterapia o medicación; fallos de un órgano sin posibilidad de trasplante  -pacientes con insuficiencia renal a los que no se les puede hacer hemodiálisis por complicaciones derivadas, insuficiencias respiratorias o cardiacas-, y enfermedades neurológicas degenerativas o consecuencia de accidentes vasculares cerebrales irrecuperables -embolia o isquemia cerebral-», repasa  Planas, especialista en oncología.

«Cualquier médico o enfermera debe ser capaz de atender al final de la vida. Todos morimos. Pero hay circunstancias que hacen que ese tramo de final de vida, tanto para el enfermo como para su entorno familiar, pueda resultar tremendamente complejo. Y en ese caso -se calcula necesario para entre el 1,2% y el 1,5% de la población- la intervención de un equipo de cuidados paliativos es primordial», declara Miquel Domènech, presidente de la Societat Catalana de Cures Pal·liatives de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya. «Paliativos ni alarga ni reduce el tiempo de vida, sino que trata de aportar, en esta situación, el máximo confort para el paciente», aclara el oncólogo Josep Planas.

CENTROS ESPECIALIZADOS Y HOGARES / Además de ciertos hospitales generales, como el de la Esperança, provistos de áreas específicas denominadas Ufiss (unidad funcional interdisciplinar sociosanitaria), la atención paliativa también se puede recibir en hospitales o centros sociosanitarios enfocados específicamente a ello, como geriátricos, y en el propio domicilio del paciente, en este último caso a través de los equipos del PADES (Programa d'Atenció Domiciliària i Equips de Suport) preparados para ello. Cuál es la solución más adecuada en cada caso para recibir los cuidados paliativos es una de las primeras cuestiones que el propio equipo que los aplica se plantea. «La mayoría de la población prefiere pasar ese último tramo de vida en casa», incide Planas.

«Pero la decisión que determinará el mejor lugar para que el paciente reciba esa atención específica será tomada conjuntamente por el equipo de los diferentes profesionales que intervendrán en ella, el propio paciente -en la medida en que lo pueda expresar o haya dejado constancia de ello en un documento de voluntades anticipadas- y la familia. Deseos y situación familiar se tienen en cuenta, así como los recursos que médica y sanitariamente requiere la enfermedad del paciente», añade Planas. «Factores como el apoyo familiar singularizan cada caso, por lo que el protocolo de actuación del equipo de cuidados paliativos se orienta de manera personalizada en cada situación. Un paciente puede ser mayor y vivir a solas con un cuidador, que puede ser un cónyuge en igual o peor situación de salud que él», pone como ejemplo el oncólogo del Hospital de l'Esperança. «Por ese motivo, los equipos de cuidados paliativos son unidades de trabajo que cuentan con especialistas en psicología y trabajo social», precisa Planas. Es el propio médico de cabecera o el especialista que lleva el caso del paciente el responsable de derivarlo a un equipo de atención paliativa que, a partir de entonces, ayudará al enfermo sin perder el contacto con su historial y especialista médico que lo haya llevado en el transcurso de su enfermedad.

INDICADORES DEL ESTADO VITAL /Afrontar el último tramo de vida acompañándolo de la mayor calidad de vida posible requiere habilidades psicológicas para sobrellevar todo aquello que determina un factor llamado tiempo. «Hoy en día, contamos con indicadores que permiten determinar con nitidez el estado vital de un paciente e intuir el tiempo que le puede quedar de vida», comenta Sergi Navarro, pediatra de la Unidad de Curas Paliativas del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

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Un consenso médico internacional estableció que «la duración de un enfermo en manos de curas paliativas puede oscilar entre unos pocos días y hasta seis meses, dependiendo de las características de la enfermedad», detalla el jefe de paliativos del Hospital de l'Esperança.

En términos médicos, a medida que desciende la curva que dibuja el efecto sobre el paciente de un tratamiento farmacológico o asistencial -con tecnología hospitalaria- aumenta la idoneidad de intervenir con atención de los profesionales de paliativos. Allí donde la medicina curativa ya no da frutos, el gran reto del confort está en sus manos.