Toma pan y moja

Dónde encontrar croquetas y bocadillos de fricandó en Barcelona

Es el giro fricandonero que más impresiona esta temporada 

La mejor cocina casera de Barcelona

Croquetas de frincandó del restaurante Tangana.

Croquetas de frincandó del restaurante Tangana.

Òscar Broc

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Unos se calientan el alma con el yoga o la meditación trascendental. Yo lo hago con el fricandó. Cuando bajan las temperaturas, me refugio en los cálidos charcos de salsa de esta receta sacra, uno de los muchos milagros de la cocina popular catalana. La melosidad de la ternera me envía descargas de calor al cerebro, como una ola. Todavía no he terminado, y ya fantaseo con el vaciado de la cesta de pan y el barrido final de jugos que dejará el plato como los chorros del oro. 

Diferentes formatos

Pero ya lo decía Rocío Jurado, el amor se puede romper de tanto usarlo. “La más grande” no solía equivocarse, y servidor, como si fuera Ortega Cano, obedece sin chistar. Así que para no aburrirme de tanto fricandó, intento mantener la llama viva buscando diferentes formatos para no acabar diciendo aquello de: “Hace tanto que no siento nada al hacerlo contigo”. Y el giro fricandonero que más me ha impresionado estos días tiene forma de croqueta. 

El artefacto se forja en los fogones del restaurante Tangana, en Gràcia (Riera Sant Miquel, 19) . De su cocina abierta despegan platillos y tapas de gran calidad, y la croqueta de fricandó figura entre uno de sus más celebrados logros. Es una de las mejores piezas que han recorrido mi organismo últimamente, una croqueta de aspecto rústico, con una corteza seductora, rellena de cremosos cachos de fricandó. Irresistible. 

Fricandó take away

Cuando busco algo más inmediato, me monto mi desayuno de tenedor para llevar en el Gelida (Diputació, 113). Vaya, que pido su legendario fricandó, pero en formato bocadillo. El mítico fricandó de la casa en cantidades generosas, chorretón de salsa para que se te pringue hasta el alma, y pan de barra crujiente. Camino por la Gran Via con el bocadillo en la mano, lo acerco a mis labios y le susurro: “Como yo te amo, olvídate, nadie te amará”.