De frutas o de verduras; licuados, batidos  o exprimidos. Los zumos son fáciles y rápidos de preparar y (consumidos, por supuesto, con criterios y con mesura) proporcionan múltiples beneficios para la salud. En cuanto a sabores, es posible encontrarlos para todos para todos los gustos y para todos los públicos. Y, además, no engordan. Aportan numerosos elementos a nuestro cuerpo y una cantidad importante del líquido que necesitamos diariamente.

Dadas sus numerosas virtudes depurativas, revitalizantes y regeneradoras deberían estar incluidos en nuestra dieta, pero son pocos los que de manera rutinaria sacan todo el partido posible a esta valiosa fuente de salud natural.

 

 

1 De piña

Esta fruta contiene una enzima llamada bromelia que ayuda a asimilar las proteínas, por lo que facilita la digestión y prepara el estómago ante posibles excesos gastronómicos. También tiene propiedades antioxidantes que reducen el riesgo de enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Además, es un acreditado relajante muscular y una fruta muy indicada para las afecciones de piel. A la hora de licuar la piña se puede combinar con un par o tres albaricoques para enriquecerla. No olvides que para que se asimile el 95% de los nutrientes de un zumo es preferible no tomarlo con otros alimentos y, por tanto, beberlo una hora antes del desayuno o un par de horas después de comer.

 

2 De kiwi

Contiene casi el doble de vitamina C que una naranja y comer un kiwi al día proporciona la cantidad diaria necesaria de esta vitamina. Dado que es muy rico en minerales y ácidos orgánicos, el zumo de kiwi es un tonificante de primera, por lo que está muy indicado como alivio sintomático en procesos febriles y refuerzo en épocas de gran estrés, momentos de agotamiento y estados de recuperación. Es el mejor remedio para prevenir los resfriados. La mezcla de kiwi y uvas genera una auténtica explosión de vitaminas que subirá tus defensas. Eso sí, las personas con digestiones lentas o dificultosas no suelen tolerar del todo bien la combinación de frutas ácidas o semi ácidas con dulces. Si es tu caso, ten muy en cuenta que el kiwi es una fruta ácida.

 

3 De granada

No solo es una fruta muy vistosa, sino que además resulta muy eficaz en las afecciones de garganta y oído. Destaca su gran capacidad para regenerar y oxigenar la sangre y, por su alto contenido en hierro, contribuye a remediar anemias o problemas derivados de la falta de apetito. Conviene recordar que es muy astringente, así que ojo. Eso sí, cuando hay problemas intestinales, y con unas gotas de limón es un magnífico remedio. En invierno, licuado con manzana, además de un manjar es un zumo con un rico contenido en vitamina C.

 

4 De plátano

Nada mejor cuando aparecen la debilidad y la fatiga que combatirlas con esta fruta de un alto contenido en potasio y magnesio. Además, está comprobado que se trata de una gran fuente de vitaminas y minerales. Y eso sin olvidar que el plátano es una excelente fuente de fibra que ayuda a mejorar la flora y el tránsito intestinal. Aquellos que están a dieta deben recordar que entre sus muchas virtudes también tiene un efecto saciante, retrasa la absorción de azúcar y retarda el aumento de glucosa en sangre. Para licuarlo puedes añadir un par de mandarinas y obtendrás un rico jugo energético y antioxidante. Si la textura de algún zumo resulta demasiado espesa se puede aligerar con agua mineral o con el resultado de exprimir algún cítrico, como naranja, limón…

 

5 De ciruela

Una de sus virtudes más conocidas es su efecto laxante, aunque no conviene olvidar que contiene numerosas vitaminas con propiedades antioxidantes que favorecen el aspecto radiante de la piel y previenen la aparición de arrugas. También fortalecen el sistema inmunitario, conservan el buen estado de los ojos y frenan el envejecimiento del cerebro. En resumen, que se trata de us un verdadero elixir de juventud. La combinación de ciruelas y pera genera, por su alto contenido en fósforo, un potente reconstituyente contra el cansancio. Eso sí, a no ser que sigas una dieta de ayuno, no conviene abusar y no tomar más de dos vasos de zumo al día.

 

6 De zanahoria

Siempre se ha dicho que la zanahoria es muy buena para la vista y el chiste fácil es que la mejor prueba es que no hay conejos con gafas. Al margen de esto, es cierto que su consumo evita los problemas oculares, como la sequedad de los ojos, y mejora el estado del pelo y de la piel. Ejerce un efecto desintoxicante sobre el organismo, combate las infecciones respiratorias y las jaquecas. Batida junto a media remolacha se obtiene un chute de energía que hay que masticar. Despacio, poco a poco, como si se rumiase, y hasta notarlo dulce y tibio para activar las encimas digestivas de la saliva y favorecer la digestión y evitar la desagradable sensación de tener el vientre hinchado.

 

7 De tomate

Es un clásico y se puede adquirir preparado en muchos establecimientos e incluso pedir en bares y restaurantes. Tiene muchas virtudes, como la de reducir el colesterol en sangre, controlar la glucemia –muy útil para personas diabéticas-, producir un efecto laxante por su gran cantidad de fibra y generar sensación de saciedad –muy indicado para personas que siguen una dieta-. Apunta estos dos trucos: uno, una vez lavado y troceado se licua y se le añade el zumo de una naranja y conseguirás un coctel de un sabor sorprendente. Y dos, la pulpa obtenida tras la licuación del tomate se añade una mínima parte al zumo y el resto se puede reservar para cocinar salsas, aliñar espaguetis o untar pan tostado con jamón…

 

8 De rábano

No se debería menospreciar a esta raíz comestible ya que es un alimento que contiene una gran cantidad de agua y de potasio, por lo que ayuda a eliminar toxinas y el exceso de líquidos. Es muy recomendable en casos de hipertensión, cálculos renales, gota y retención de líquidos. Además mejora el funcionamiento hepático y, por tanto, la digestión de las diferentes grasas. La combinación de un par de rodajas de piña y tres o cuatro rabanitos produce, una vez licuado todo, un tónico reconstituyente que aumenta inmediatamente la energía y ayuda a superar los estados de decaimiento y las pequeñas depresiones que suelen llevar aparejados los cambios de estación.

 

9 De col

Lo suyo es la cabeza. Gracias a su alto contenido en cobre, yodo, azufre y magnesio no solo mejora el estado físico, sino que además aumenta el rendimiento y la rapidez mental. Unos efectos que se obtienen rápidamente dado que los zumos, al proceder del alimento crudo, conservan prácticamente intactas todas sus propiedades. Tal es así, que un vaso de zumo de col cruda proporciona los mismos nutrientes que 50 kilos de col hervida. Una vez quitadas las hojas más exteriores de la col, lavada y troceada y se licua junto a dos manzanas. Se obtiene así un rico zumo con sabor a manzana y con las increíbles propiedades de la col. 

 

10 De apio

Sabroso, aromático y virtuoso el apio siempre ha tenido gran predicamento. Tal vez de ahí el refrán "¿tienes apio en el huerto y tienes a tu niño muerto?", toda una declaración de principios. El apio ayuda a renovar las articulaciones y es muy útil en el tratamiento de procesos inflamatorios como la artritis o la gota. Genera beneficios diuréticos y de calcificación, previene el esfuerzo intelectual y el desgaste nervioso. Es muy saludable pero a algunas personas no les gusta su textura algo espesa y entonces se puede diluir con un poco de agua mineral. También se puede preparar un zumo con un par de manzanas y una rama de apio blanco. El resultado es un jugo que recuerda a la ensalada Waldor en su sabor, lo que, además de nutritivo, digestivo y refrescante, suele gustar a casi todo el mundo.