Lo habitual hasta hace no muchos años era que los hombres asumiesen su aspecto físico y los estragos del tiempo en él con una cierta resignación, les gustase o no. Pasar por el quirófano para someterse a una retoque estético era una posibilidad que parecía reservada a actores, cantantes, modelos y algún que otro millonario excéntrico.

Hoy, confiar en que el bisturí corrija detalles que no nos convencen de nuestra cara o nuestro cuerpo ya se ha normalizado entre los hombres. “La belleza ha pasado a ser un indicador de bienestar social tan valorado como tener un trabajo bien retribuido, una buena casa o un buen coche”, explica José María Picó, vicepresidente de comunicación de la Asociación Española de Cirugía plástica y Estética (AECEP). 

Según datos de otra institución dedicada también a este campo, la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), cada año se realizan en nuestro país cerca de 400.000 intervenciones de cirugía estética, de las cuales el 16,6% se practican a hombres. Sigue siendo un porcentaje bajo, pero es de destacar que ha crecido sustancialmente (4,4 puntos) en los últimos cuatro años, como respuesta, según los expertos, tanto a la necesidad individual de sentirse mejor con uno mismo como a la importancia social que tiene hoy la imagen.

Peter Werner

 

Las más populares

Entre las cirugías más demandadas por los hombres, la SECPRE destaca en primer lugar la ginecomastia, que consisten en intervenir para reducir o extirpar las glándulas mamarias. Ocupando la segunda, tercera, cuarta y quinta posición, respectivamente, en la demanda masculina se encuentran la liposucción, la cirugía de la nariz o rinoplastia, la cirugía de párpados o blefaroplastia y la cirugía de orejas denominada otoplastia.

Por franjas de edad, es la población comprendida entre los 30 y los 44 años la que más recurre a la cirugía estética, según la SECPRE, acaparando un 37,3% del total de intervenciones. La intervención más demanda en los hombres entre 18 y 29 años es la ginecomastia, mientras que entre 30 y 44 años optan por la liposucción. La blefaroplastia, es la más demandada entre los que tienen de 45 a 60 años y más. 

El doctor Antonio Tapia, cirujano plástico y estético, reconoce que el 30% de sus pacientes son hombres y que, por lo general, llegan a su consulta las cosas muy claras: “Saben qué les preocupa, confían en su médico, no piden múltiples opiniones y, cuando tienen clara la fecha de la intervención, no dan un paso atrás”, revela el doctor.

A continuación, detallamos en qué consisten esta serie de retoque estéticos, de mayor o menor consideración, tan populares entre los hombres.

 

Ginecomastia

Como decíamos, es el nombre que recibe la cirugía de reducción de la mama masculina que, según explican desde AECEP, tiene su principal causa en la obesidad, dado que el exceso de grasa corporal produce estrógenos. Se puede dar en la pubertad, pero también es habitual en la vejez, por el descenso relativo de testosterona: “Es frecuente que a partir de los 40 años, y debido a alteraciones hormonales, se produzca un crecimiento de la mama y los hombres acudan para revertir este problema”, explica el doctor Ángel Juárez, jefe del servicio de cirugía plástica, estética y reparadora del Hospital La Zarzuela de Madrid.

El doctor Jesús Benito Ruiz, presidente de AECEP, recomienda, en casos severos, intervenir cuanto antes porque el impacto psicológico y la merma de autoestima en el adolescente pueden ser mucho peor que el riesgo de la cirugía. Sin embargo, en casos más leves, aconseja esperar un par de años desde que aparece porque suele resolverse espontáneamente. El doctor advierte que algunos medicamentos y la toma recurrente de anabolizantes pueden ser el origen de la ginecomastia.

Lo contrario también existe. De hecho, el doctor Benito Ruiz, fue de los primeros en poner prótesis de mama a hombres que  querían lucir pectorales (sobre todo relacionados con el culturismo o las artes escénicas) y no lo consiguen con entrenamiento físico: “Para estos pacientes existen unos implantes de gel de silicona cohesiva con una forma rectangular para aumentar la proyección del músculo”, explica el doctor, que también hace uso de ellos cuando se precisan por motivos plásticos o reconstructivos, en cuyo caso se hacen a medida. 

No son esos los únicos implantes que se ponen a hombres. La colocación de prótesis, que hasta hace poco era una práctica casi exclusiva en mujeres, empieza a hacerse sitio también en la cirugía estética masculina. Se percibe una mayor demanda en aumento de glúteo: “A partir de los 40 es muy difícil realzar esta parte de la anatomía con deporte”, explica el doctor Juárez que los realza con prótesis o inyección de grasa.

Andriy Popov

 

Liposucción

“Está recomendada para quienes tienen un peso normal u obesidad moderada, pero quieren mejorar su contorno corporal o algún área concreta”, explica el doctor Antonio Tapia, que asegura que los hombres con buena elasticidad cutánea conseguirán un mejor resultado, ya que la piel se adaptará mejor tras eliminar la grasa. En la intervención se realizan una o más incisiones cerca del área a tratar y se esconden en pliegues o líneas naturales de la piel. La aspiración de la grasa se realiza a través de cánulas de forma mínimamente traumática. El doctor Juárez nos explica que él la realiza “sobre todo en abdomen y flancos, zonas donde resulta difícil reducir volumen solo con ejercicio y dieta”. 

 

Rinoplastia

Porcentualmente, la solicitan más hombres que mujeres (14% frente al 6%, según la SECPRE) y lo hacen normalmente entre los 18 y los 45 años. El doctor Antonio Tapia recomienda la cirugía abierta “que no es más agresiva que la cerrada, en contra de lo que mucha gente piensa, y en cambio sí resulta mucho más precisa”. Hace falta experiencia y destreza para realizarla de manera óptima, pero al abrir “tienes visibilidad sobre todas las estructuras, mientras que si se realiza cerrada únicamente palpas, se hace por mera intuición”, explica el cirujano. Tampoco deja más cicatrices ni es peor el postoperatorio. “En la abierta, la única incisión sería por la columela (la parte inferior que separa ambas fosas nasales), y en la cerrada, por dentro de las fosas”, revela Tapia.

El Doctor Pedro Arquero, llama la atención sobre un aumento de las cirugías reparadoras. Los hombres se someten a una rinoplastia por motivos estéticos, pero también por motivos de salud como puede ser a causa de un traumatismo o por una insuficiencia respiratoria debido a un tabique torcido: “El perfil de los hombres varía en función de sus necesidades y edad, pero acuden a la Clínica no sólo para solventar temas estéticos sino también por problemas que puedan afectar a su salud”, afirma.  

 

Blefaroplastia

“El descolgamiento de los párpados superiores y la aparición de bolsas es uno de los signos de envejecimiento más frecuentes a partir de los 40”, revela el doctor Ángel Juárez. Esta intervención, que se realiza con anestesia local y sedación, consiste en retirar el exceso de piel y bolsas de los párpados para eliminar la mirada cansada y rejuvenecer la zona. “Los pacientes suelen ser personas activas que rechazan levantarse por la mañana con una expresión que no se corresponde con su buen estado de ánimo”, apunta el doctor Antonio Tapia que considera la blefaroplastia inferior (acabar con las bolsas bajo los ojos), la técnica de rostro premium para los hombres.

Tapia la realiza por vía transconjuntival (por detrás del párpado). Se resecan las bolsas en su cantidad justa y se pone un punto en la conjuntiva o se deja sin suturar, ya que es una zona que cierra muy fácilmente. Además realiza blefaroplastia superior, también muy demandada, haciendo unas incisiones en el límite del pliegue natural del párpado superior, donde se esconde la cicatriz, se elimina la piel sobrante y una fina banda de músculo orbicular. Se colocan pequeños puntos internos que mantendrán la tensión: “En ese caso realizo una pequeña fijación de la cola de la ceja, elevándola, y si el paciente lo desea se pueden tratar los músculos o arrugas del entrecejo, que alivian a la vez la expresión de enfado”, explica el doctor Tapia.

 

Otoplastia

“Llevar el pelo corto evidencia aún más las orejas prominentes o de soplillo”, advierte el doctor Juárez que explica que es una de las intervenciones que más ha evolucionado gracias a la técnica EarFold: “Mínimamente invasiva, realizada con anestesia local, que no requiere ningún vendaje y en la que el paciente observa los resultados de manera inmediata y con menos efectos secundarios que en las otoplastias convencionales”, asegura. Está indicada sobre todo cuando existe un despegamiento de la parte superior del pabellón auricular, y la intervención dura unos quince minutos.

Andriy Popov