Hace apenas unos meses, en julio de 2018, el rey Mswati III del Reino de Suazilandia cambió el nombre de su país y la antigua colonia austral de la corona británica pasó a llamarse oficialmente Reino de Esuatini (o eSuatini, como se escribe en ocasiones). Este pequeño estado del sudeste de África es una especie de gran parque natural perfectamente preservado, por lo que se ha convertido en destino predilecto de los sudafricanos y, poco a poco, también una opción atractiva en su exotismo para muchos europeos.

Más pequeño que Israel, Eslovenia o Kuwait, eSuatini, el territorio de los Swati, recibe su nombre de la tribu suazi, una etnia bantú. Está situado muy cerca de la costa este del sur de África y tiene una magra frontera con Mozambique y otra, mucho mayor, con Sudáfrica. A pesar del reciente desarrollo de su industria turística, sigue siendo uno de los países con menor renta per cápita del mundo. Su economía se basa en la agricultura, los servicios y en su estrecha relación con sus vecinos sudafricanos, con los que llegó hace años a un beneficioso acuerdo aduanero. De Sudáfrica recibe energía eléctrica y un flujo continuo de visitantes, lo que le proporciona una fuerte entrada de divisas.

SIPHIWE SIBEKO

Su geografía está marcada por los ríos Usutu, Komati e Ingwavuma. También por la Cordillera Lebombo (cuya cima más elevada, el monte Emiembe, supera los 1.800 metros), y los Montes Drakensberg. La naturaleza es uno de sus encantos. En tan reducido territorio, el país presenta una sabana densamente arbolada de acacias, marula, combretum o kirkia. Esta exuberante flora sirve de alimento a elefantes, rinocerontes, hipopótamos, ñus, búfalos, impala, jirafas. Y estos, a su vez, nutren a feroces depredadores y carroñeros de la sabana como leones, hienas, chacales, leopardos, etc.

 

La tierra del quebrantahuesos

Gran parte de los que visitan el país lo hacen atraídos por los encantos de su vasta selva lluviosa, de clima húmedo estacional que da cobijo a casi quinientas especies de aves y otras cien más de mamíferos, entre los que destacan los leopardos, leones, guepardos, elefantes y, en las zonas acuáticas, cocodrilos. También por los prados de su meseta, que acoge algunos de los escasos bosques de coníferas que hay en África y en donde sobrevive un ave en grave peligro de extinción: el quebrantahuesos. Entre sus animales moradores destaca el ñu de cola blanca, el antílope de Vaal y otros ungulados como el eland, la redunca o el oribi.

Eric Schmiedl

El país es una de las contadas monarquías que sobreviven en África, continente mayoritariamente republicano desde que completó su proceso de descolonización. Su cultura y sus tradiciones tienen un fuerte arraigo en la vida cotidiana, lo que proporciona al visitante una experiencia única. Sus habitantes tienen a gala ofrecer una gran hospitalidad y ser muy amables, acoger al turista y proporcionarle seguridad y contacto directo con su cultura y con una naturaleza impresionante.

 

Cinco países en uno

El viajero que quiera conocer eSuatini debe decidir previamente entre varias opciones, al menos cinco, y elegir cuáles prefiere visitar en función de sus posibilidades económicas y el tiempo de que dispone. En unas largas vacaciones y con un presupuesto holgado es perfectamente posible recorrerlas todas.Son zonas geográficas que ofrecen alicientes diferentes:

eSuatini central
Es la más pequeña de las regiones turísticas pero es el hogar de la monarquía y de la capital del país, Mbabane, y de la segunda ciudad de mayor tamaño, Manzini. Ambas ciudades están a una distancia de apenas 40 kilómetros una de otra, conectadas por el valle de Ezulwini, también conocido como el Valle del Cielo. En esta zona está la Reserva Natural de Mantenga, que alberga la Villa Cultural, una de las mayores atracciones del país por sus manifestaciones artísticas y artesanales. En la capital conviven tiendas, hoteles y alojamientos, restaurantes y modernos centros comerciales junto a mercados tradicionales, venta ambulante y galerías de arte. Muy cerca se encuentran el paraje conocido como Pine Valley y la enorme Sibebe Rock. Esta zona es el centro político, cultural y espiritual del país y el turista puede visitar museos, como el Museo Nacional, disfrutar de la vida silvestre, acercarse a las pintorescas cascadas Mantenga o sumergirse en la historia del país asistiendo a las representaciones de la cultura y la tradición suazi que montan los lugareños. El complejo de Malandela es uno de los lugares turísticos más importantes y Swazi Candles uno de los mejores lugares para encontrar las famosas artes y artesanías locales. Manzini es la ciudad más concurrida del país, alegre y bulliciosa. Muy cerca se encuentra el hermoso Jardín Botánico de Summerfield.

Themba Hadebe

Zona Noroeste
Un área de especial belleza que atesora reservas naturales, arte rupestre antiguo y aventuras. Enclavada en la zona alta, con colinas impresionantes y sinuosos valles formados por la vertiente oriental de la cordillera Drakensberg de Sudáfrica. En ella están los picos Emlembe y Ngwenya y la Reserva Natural de Malolotja, el área salvaje mayor de eSuatini y en donde se puede realizar un intrépido viaje por la copa de los árboles en tirolina. Espectacular también el paso por los valles del río Nkomati, así como la presa Maguga, la ciudad minera de montaña de Bulembu totalmente rehabilitada o el ancestral arte rupestre que alberga Nsangwini son alicientes más que apetecibles.

Área Noreste
La imagen soñada de África. Arbustos de espinos, poblados de barro y paja, colinas suaves en el horizonte… En esta zona se encuentran, además, los asentamientos primitivos de pinturas conocidos como Conservancy. Se trata de una región dominada por grandes explotaciones azucareras que albergan muchas de ellas clubs de campo que ofrecen al turista numerosas actividades. La ciudad más grande es Siteki, camino ya de Mozambique, y es la morada del mayor número de reservas naturales y de vida salvaje eSuatini: Parque Nacional Hlane Royal, Reserva Natural Mlawula o la Reserva de Caza Mbuluzi son algunos de ellos. Precisamente, en el interior de Conservancy es posible observar a los conocidos como The Big Five: león, leopardo, rinoceronte negro, elefante y búfalo cafre. También un gran número de aves, más de 350 especies distintas, entre las que están rapaces y loros. La oferta de alojamientos en el interior de las reservas es muy amplia y en esta zona se están desarrollando diversos proyectos, como el Lubombo Eco Trails, que pretende crear empresas locales que permitan a los turistas disfrutar al máximo de la naturaleza.

Nico Smit

El Sudeste
Aquí el rinoceronte es el rey y todo un símbolo. Al igual que en el área noreste es una zona baja, con escasa población y asentamientos dispersos. Las ciudades más grandes son Big Bend y Nsoko y el campo está dominado por unas cuantas grandes propiedades azucareras que están regadas por el río Usuthu. Una de las joyas de esta parcela es Mkhaya Game Reserve, que propone una fórmula diferente para encarar las graves amenazas y los futuros desafíos a los que se enfrenta el país. La explotación agrícola, la presión demográfica, la minería y la economía sin control ponen en riesgo la vida salvaje y el turismo que se acerca a ella. Mkhaya ofrece una respuesta a través de una forma divertida y cercana, prácticamente única en África, de observar a los rinocerontes y de aprender de la naturaleza en el corazón de la sabana.

Vadim Schober

El sudoeste
Un territorio fronterizo con el país vecino de Sudáfrica dominado por las zonas montañosas, los ríos que transcurren por valles y gargantas espectaculares y que favorece la aparición de enormes zonas de pasto. Una tierra dividida de oeste a este por el Gran Usuthu, el río más grande del eSuatini. A él llegan a través de preciosos valles dos importantes afluentes que enriquecen sus aguas, como el Ngwempisi y el Mkondvo. Es la zona menos turística del reino, aunque su historia merecería una mayor atención. El rey Ngwane II fundó la nación suazi y situó la capital del estado muy cerca de Nhlangano, una ciudad que hoy en día sigue siendo la más importante de este territorio. Desde el sur llegaron los primeros misioneros, que crearon la primera iglesia del país en Mahamba. Todavía sigue en pie y es una de las visitas obligadas. Es la gran desconocida y el río Ngwempisi genera un paisaje excepcional y un ecosistema que alberga numerosa fauna, la cual se puede descubrir gracias a los buenos guías que brindan sus servicios. Entre los alicientes, también está el golf como práctica deportiva de la que se puede disfrutar en Nkonyeni. Otras de las posibilidades únicas son el senderismo y la observación de aves, especialmente en el extremo sur, cerca de la localidad de Mahamba.

Nico Smit

 

ESUATINI EN POCAS PALABRAS

Hay vuelos a eSuatini desde Johannesburgo y Durban, en Sudáfrica, y desde Maputo, Mozambique, que llegan al único aeropuerto del país, King Mswati III International Airport, situado en la capital. La mejor época para visitar este paraíso es entre junio y septiembre, la estación seca de invierno. En estos meses hay menos mosquitos, menos vegetación y los animales se concentran alrededor de ríos y lagos. Una vez en eSuatini, la mejor forma de desplazarse para realizar excursiones es alquilar un coche. Las carreteras son buenas y sin demasiada circulación. También se puede recurrir a minibuses que viajan de una ciudad a otra o que unen distintas zonas. Los españoles que quieran viajar a eSuatini solo necesitan tener su pasaporte con una vigencia superior a seis meses. La moneda oficial es el lilangeni, que está a la par con el rand sudafricano. Un euro equivale a entre 14 y 16 lilangenis. El país ha fomentado el turismo rural y ecológico, por lo que ésta es la mejor opción.

Los siete lugares que habría que intentar no perderse

- Reserva Mkhaya Game.

- Reserva Cultural y de Naturaleza de la población de Mantenga.

- Parque Nacional Hlane Royal.

- Roca Sibebe.

- Museo Nacional.

- Reserva Natural Mlawula.

- Reserva Natural Malolotja.