"No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino”, sentenció Buda Gautama. Como este, existen miles de aforismos que tratan de acotar una emoción tan volátil e indescriptible como la felicidad. Y si bien es cierto que, como dijo Aristóteles, la felicidad depende de nosotros mismos, hay una serie de variables externas que la propician, más allá de la tríada salud-dinero-amor.

Según la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible, organismo de investigación multidisciplinar vinculado a la ONU, las variables para medir la felicidad de un país son, entre otras, el producto interior bruto, las ayudas sociales, la esperanza de vida o la percepción de la generosidad. Y según estas variables, Finlandia es el país más feliz del mundo. Y por segundo año consecutivo.

En PORT tenemos un concepto hedonista de la felicidad, pero no por ello nos preocupan menos los estilos de vida saludables y sostenibles. De entre las múltiples razones por las que nos gustaría vivir en Finlandia, hemos elegido estas, que tienen que ver con la tranquilidad de espíritu, el ocio y el placer.

 

Sus tres millones de saunas

No es broma: uno de los pilares de la sociedad finlandesa desde hace siglos son las saunas. Y la proverbial longevidad de los finlandeses se debe en parte al buen uso de la sauna, según un estudio de la Universidad del Este de Finlandia. En el caso de los finlandeses, para los que esta práctica forma una parte esencial de su cultura, la sana costumbre de tomar un baño de vapor suele ir seguida de una no menos sana inmersión en las gélidas aguas de un lago natural, sea cual sea la estación del año.

En Finlandia hay más de tres millones de saunas para una población de cinco millones y medio de habitantes. Es decir, que tocan a más de media por persona. La sauna con más solera es Rajaportti, en Pispara, Tampere, en activo desde 1906, que aún funciona con piedras de vapor de una tonelada. Pero los amantes del lujo preferirán Löyly, sauna-restaurante ubicada en un imponente edificio del paseo marítimo de Helsinki. También existen saunas-yoga, moto-saunas, saunas-teleférico y hasta saunas-submarino. Por si fuera poco, del 8 al 11 de junio se celebra el Finnish Sauna Festival, que mezcla baños de vapor con conciertos de rock. A sudar se ha dicho.

 

Los espectaculares fenómenos atmosféricos

En las zonas septentrionales de Finlandia, el sol brilla día y noche durante todo el verano. Este increíble fenómeno hace posible celebrar eventos como el Midnight Sun, festival de cine creado por los hermanos Kaurismäki que tiene lugar cada año en Sodankylä, Laponia, y llega ahora a su 34ª edición, del 12 al 16 de junio.

También es digna de verse la aurora boreal, espectacular luminiscencia del cielo nocturno que se produce unas 200 noches al año. Este fenómeno se suele disfrutar en rutas con raquetas, esquís, trineos o motos de nieve. Pero muchos prefieren el confort de un iglú de cristal o una lujosa suite en un alojamiento de lujo como el Arctic Treehouse de Rovaniemi, resort que consta de 37 construcciones de madera con ventanales especialmente diseñados para contemplar la aurora de marras.

 

La funcionalidad de su diseño

Finlandia es también el país del diseño. Sin duda, la bella eficacia de sus objetos y su arquitectura contribuyen a la felicidad de los ciudadanos. El diseño finlandés es austero y funcional; sus diseñadores tienen una singular debilidad por los materiales naturales, las formas orgánicas y los colores vibrantes. El objetivo es satisfacer todas las necesidades físicas y psíquicas de una población que se ve obligada a pasar mucho tiempo en interiores a causa del frío.

Algunos de los diseños nacionales más afamados son la Silla 69 de Alvar Aalto, la lámpara Maija de Ilmari Tapiovaara, el cojín Pieni Unikko Rojo de Maija Isola o el macetero Riihitie Plant Pot de Aino Aalto. Objetos impecables que convierten a Finlandia en un país de lo más cómodo.

 

Una gastronomía fresca y sofisticada

Teniendo en cuenta que el 70% de la superficie de Finlandia está formada por frondosos bosques y que tiene 1.107 kilómetros de costa, no es raro que su cocina esté surtida de rica materia prima, mayormente caza, pesca y frutos silvestres. Fundamental probar el Smörgasbord, tabla de entremeses autóctonos donde se mezclan carnes, pescados, verduras y embutidos. Además, preparan carne de reno y alce, pescados como el arenque, el lucio, el tímalo o la lota, y setas, bayas y otras delicias del bosque. Que el producto sea fresco, local y de temporada, no es óbice para que existan en Finlandia sofisticados restaurantes y chefs de vanguardia.

Mención especial merece el Día del Restaurante, en el que cualquier ciudadano puede convertirse en chef por veinticuatro horas y servir comidas en su propia casa. Se celebra cuatro veces al año: en febrero, mayo, agosto y noviembre.

 

Un envidiable urbanismo

No solo de campo vive el hombre con carácter. Y las ciudades de Finlandia son también sobresalientes. Tomemos como ejemplo a la capital, Helsinki, una urbe cómoda y tranquila, repleta de parques verdes, donde apenas hay contaminación, el agua del grifo es cristalina y las calles están impolutas. Situada junto al mar Báltico, posee 100 kilómetros de costa y más de 300 fantásticas islas, entre las que destaca la de Vallisaari por sus grandes extensiones de naturaleza virgen.

Todo esto no quita para que Helsinki tenga una apabullante oferta cultural: desde salvajes conciertos de heavy metal hasta el Amos Rex, un futurista museo de arte cuya última reforma es obra de los prestigiosos JKMM Architects. Hasta el 19 de mayo, puedes ver en él pinturas de Magritte y esculturas del colectivo Studio Drift.