Todo lo que necesitas saber sobre David La Spina está en la imagen que acompaña estas líneas. Es un autor que encuentra la motivación cuando la luz es cálida y fuerte y cuando hay un gran contraste. Enmarca el caso dentro del caos. Destaca aquellos significantes que explican cómo vivimos. Dos chicas se agarran ferozmente a sus móviles. ¿Son rehenes o secuestradoras? Una de ellas escucha con atención a través de un móvil al tiempo que sostiene otro en la otra mano. ¿Qué implica tener dos teléfonos? 

Las fotografías de La Spina están plagadas de misterios y matices cotidianos. Lo misterioso le aguarda. Aprovecha sus rápidos reflejos para capturar el rayo de luz y sombra que se proyecta en sus caras. La borrosa sombra que se precipita por el lateral de la cara de una de las chicas a medida que avanzan hacia la luz no podría ser más perfecta si la hubiera dibujado con un carboncillo. 

 

Autorretrato en las calles de Manhattan

A medida que las chicas se nos acercan, La Spina también captura la espalda de un hombre que avanza hacia ellas. Y es entonces cuando vuelve a elevar la apuesta enmarcando sus hombros con sombras arboladas y con la sombra de una cuarta figura que se desliza hacia abajo. ¿Es la sombra de La Spina? ¿No puede ser que el retratista haga su propio retrato entre los peatones de un día cualquiera en Manhattan impregnado de una extraordinaria luz? Los dedos flexionados del hombre que aparecen en el extremo de la foto complementan la coreografía de las manos. Al fondo se puede observar el anuncio de un aparcamiento, una prueba más de la devoción de La Spina por la tipografía vernacular. La Spina es el equivalente a un músico de estudio que define todas las pistas de una canción al mismo tiempo. 

Las instantáneas del fotógrafo saborean la elegancia de unas escaleras urbanas, las barandillas de hierro forjado y las escaleras de incendio. Los ángulos, los extremos, las superficies reflectantes y las formas entrecruzadas de los edificios urbanos le permiten deleitarse e inspirarse. Su mirada fotográfica le debe el rigor y la disciplina que demuestra gracias a su amor por la arquitectura. En una fotografía posterior, vemos ropa tendida en un primer plano entre dos edificios. Cada prenda pende de una malla de barras a juego con la cuadrícula de fondo de las ventanas. Así, podemos observar una perfecta alineación y combinación entre las ventanas y el improvisado tenderete. ¿Acaso cada paseo de La Spina por una calle soleada engendra un momento de éxtasis visual?

Tras años trabajando con cámaras sofisticadas, La Spina empezó a disparar instantáneas con su teléfono móvil, lo cual le permitió tomar fotografías rápidamente y, en muchas ocasiones, mientras se dirigía a otro lugar: de camino al metro, al trabajo o llevando a su pequeña en coche. Al principio estaba "poco convencido con estas imágenes" y pensó que "solo eran embriones". Más tarde se dio cuenta de que "cada vez eran mejores que las instantáneas que yo creía que eran las de verdad". Estas preciosas fotos, capturadas con impaciencia y representadas con elegancia, son la prueba del poder y gozo incontenibles de la grandiosa fotografía de calle.