Tyler Mitchell apenas tiene 24 años, pero visto su currículum, cualquiera lo diría. El fotógrafo de Brooklyn ha retratado a la más diva (Beyoncé) para la revista más reverenciada (Vogue). Es, a modo anecdótico, el primer afroamericano en hacer una portada para la magna publicación. Y uno de los más jóvenes de su historia. 

Le quedó tan bien el retrato de la cantante, que el Smithsonian National Portrait Gallery lo ha incluido en su colección permanente. También ha disparado para Marc Jacobs o Converse, entre otras muchas marcas de relumbrón planetario.

Por todo esto, no extraña que Loewe lo haya contratado para su catálogo otoño/invierno. Las fotos no solo debían mostrar las nuevas prendas de la firma española (que ahora pertenece al todopoderoso holding francés LVMH), sino darles esa pátina artística que resaltara su exclusividad.

Tyler Mitchell

Han recurrido, para formar el tándem perfecto, al estilista Benjamin Bruno. "Ha caracterizado a los jóvenes modelos con una pose juguetona que define la evolución de las líneas masculinas de la marca. La colección –presentada en el desfile de Paris el pasado enero– ha situado su pintoresco trasfondo en Piedra del rey moro y Museo de Santa Cruz, dos localizaciones históricas de la ciudad de Toledo", explican desde la marca.

Tyler Mitchell

Y continúan: "Conocida como la ‘ciudad de las tres culturas’, Toledo posee una monumental identidad social forjada por la heterogénea influencia de los cristianos, musulmanes y judíos que han coexistido allí durante el curso de su larga historia. En 1986, el rico legado cultural de Toledo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (en cuya sede se celebró el desfile precisamente). La extraordinaria diversidad social, arquitectónica e histórica de la ciudad constituye el reflejo perfecto para este concepto de lookbook y para los complejos ideales de la colección".

Tyler Mitchell

Algunas imágenes incluyen extraños objetos inflables de color blanco y amarillo. Estos abstractos volúmenes atenúan las texturas de piedra y construcciones hechas por el hombre y reconfiguran el paisaje de muros y rocas por medio de su escala y profundidad, generando un ambiguo enlace visual con las silueta y colores que protagonizan la colección.

A uno puede no interesarle la moda. Pero si es un apasionado de la fotografía, sin duda debería hacerse con este libro.