Sarah Burton, la diseñadora que durante 14 años fue mano derecha de Alexander McQueen y hoy administra su legado, acaba de presentar algunos de los diseños de su colección de ropa masculina para otoño e invierno de este año, un homenaje a su hogar, al optimismo contagioso de los años 50 y una oda a “la actitud entusiasta e innovadora y el amor a la libertad” de los 80.

Las nuevas prendas estén impregnadas de un espíritu profundamente nostálgico pero, a la vez, de un orgulloso impulso vanguardista, con énfasisen valores como la nobleza, la dignidad y la autenticidad. Y sí, Burton conserva la apuesta por el glamour sin complejos que siempre caracterizó los diseños de su socio creativo, Alexander McQueen, fallecido en 2010. Ese gusto por la extravagancia exquisita se nota en los fantasiosos complementos que acompañan a algunas de las prendas (colgantes, collares, vistosos pendientes con forma de candelabro...).

 

Sastrería de vanguardia

Otra constante de la colección es que se inspira en la sastrería tradicional masculina, con sus trajes a medida, sus chaquetas de doble botonadura o sus pantalones de doble plisado con telas parcheadas al más puro estilo Savile Row, así como estampados florales de seda Jacquard. Una colección, en fin, con ecos tanto de la New Wave como del romanticismo británico, como se aprecia en esos suntuosos trajes con motivos florales y geométricos en los que vanguardia y tadicidición conviven en un sugerente equilibrio dinámico cien por cien marca de la casa.

Una vez más, Burton y su equipo han exhibido su instinto y buen gusto a la hora de combinar tejidos, del algodón al jacquard, y su absoluta falta de prejuicios en lo que a paleta de colores se refiere. Viendo esas prendas de un audaz rojo sanguíneo, esos colores terrosos, esos lilas, esos rosas y esos azules inflamados, queda claro que el legado de MacQueen sigue en muy benas manos.