Autor de The Second Life, un libro de memorias exhaustivo y algo plomizo, el doctor Barnard dijo en varias ocasiones que si estudió medicina en la Universidad de El Cabo fue, al menos en parte, motivado por la muerte prematura de uno de sus hermanos, que sufría una enfermedad cardíaca.

En 1955, este sudafricano hijo de un predicador protestante de origen holandés consiguió una beca para completar sus estudios en la Universidad estadounidense de Minnesota, donde tres años más tarde obtuvo la especialización en cardiología. Allí fue alummno del doctor Owen H. Wangesteen y el doctor Shumway, los primeros en introduce en las técnicas de transplante de órganos, que por entonces estaban en fase experimental y se practicaban exclusivamente en mamíferos superiores como los perros.

 

Milagro quirúrgico

El 3 de diciembre de 1967 se produjo el gran acontecimiento de su vida, el éxito quirúrgico que pasaría a la historia de la medicina como 'El milagro de El Cabo'.  Ese día, Barnard realizó el primer trasplante de corazón a un ser humano. La operación duró aproximadamente unas nueve horas y Barnard ejerció, en realidad, de director de orquesta de un amplio equipo médico con profesionales de calidad muy contrastada. Aunque el transplante se completó con éxito, el paciente, Louis Washkansky, falleció pocos días después de una neumonía, cuando estaba a punto de superar de manera positivo el proceso de convalecencia.

La gesta de Barnard encontró eco en medios de comunicación de todo el planeta, convirtiendo a su autor en toda una celebridad internacional. Su segundo transplante, completado también con éxito, fue objeto de polémica, debido a la situación política del país del cirujano, Sudáfrica, que por entonces padecía el régimen de racismo institucional conocido como apartheid. En ese contexto, que el corazón de un donante negro latiese durante cerca de año y medio en el corazón del receptor del transplante, un hombre blanco, fue objeto de controversia tanto para los segregacionistas, que lo vieron como una especie de profanación, como para los progresistas, que vieron en ese presunto expolio de órganos una vía más de explotación de los negros sudafricanos.

En 1974, Barnard realizó el primer un doble trasplante de corazón, una innovadora técnica que probó también su viabilidad. El límite, para este cirujano fue pionero, estuvo en el transplante de cabeza humana, una intervención que se negó a practicar por considerarla "inviable, inmoral y muy probablemente ilegal".

El doctor escribió varios libros, incluyendo la ya citada autobiografía. En 1983 se retiró de la medicina en activo tras realizar un total de 140 transplantes. El resto de su vida lo dedicó a impartir clases y pronunciar conferencias, así como a colaborar como asesor externo en investigaciones para prevenir y ralentizarse el proceso de envejecimiento.

En 2001, Barnard falleció, por irónico que resulte, de un ataque al corazón.