Estos días se celebra el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna con eventos de todo tipo: desde reediciones de discos seminales del ambient hasta ediciones exclusivas de figuras Lego homenajeando a los astronautas del Apolo 11 pasando por conciertos singulares que celebran el que es probablemente uno de los acontecimientos tecnológicos más definitorios del siglo XX. En breve también llegará a las librerías un nuevo libro en el que el fotógrafo británico Benedict Redgrove lleva envuelto desde hace casi una década, NASA - Past and Present Dreams of the Future.

Redgrove lo ha escrito por completo, se encarga de las fotografías y también del diseño de un libro que llegará a las tiendas el próximo mes de octubre una vez finalice la campaña de micromecenazgo de Kickstarter. Paralelamente, tendrá lugar una exposición que, como el libro, celebra la tecnología y los objetos provenientes de los archivos de la NASA, a los que el autor ha tenido un acceso sin precedentes para la realización de la obra.

 

Arduas negociaciones

Pese a todo, no fue fácil. Redgrove necesitó cinco años de negociación para acercar posiciones y ganarse la confianza de la agencia espacial. Todo ello teniendo que combinar este proyecto pasional con su trabajo cotidiano. Finalmente lo consiguió, llegando a donde pocos mortales han podido: las rocas lunares de las misiones Apollo, la puesta de sol detrás de la ISS vista desde la sala de mando de la misión y las salas en las que se están construyendo las aeronaves del mañana.

Parte de esta experiencia, la de recorrer los pasillos de un centro de alta seguridad como es la NASA, se explica en detalle en un libro que cuenta con más de 200 fotografías inéditas de trajes espaciales de la agencia espacial, naves y vehículos y ubicaciones clave de su programa, tanto de pasadas misiones como de las actuales. Redgrove siempre ha sido un apasionado de la ciencia ficción y los viajes espaciales, y su enfoque minimalista a la fotografía le ha valido numerosos premios.

 

Como un talismán

Cuenta Redgrove que quería explorar la relación entre el hombre y estas máquinas, lo que significan estas para el ser humano. “La imagen del astronauta o astronauta ha estado conmigo desde entonces, como una especie de talismán para todo lo que es grande y bueno. Simbolizan al explorador, al héroe, al buen personaje, al líder. El traje espacial toma ese personaje, el traje y el humano se convierten en una sola entidad, más poderosa que cualquiera de ellas. Ahora es un símbolo por derecho propio, y se ha vuelto más grande que la suma de sus partes. Ha alcanzado una estatura icónica que pocos objetos pueden igualar. Estos objetos han llegado a significar logros humanos”.

El libro tendrá unas fastuosas dimensiones de 295 mm por 375 mm, con más de 300 páginas y un peso total de unos cinco kilos. La campaña, que se puso en marcha precisamente el pasado sábado, cuando se cumplían exactamente 50 años de la proeza del Apollo 11 y la NASA, estará activa hasta el 20 de agosto y va viento en popa: ya ha recaudado más de una tercera parte de los 175.000 euros necesarios. Las primeras 100 copias irán firmadas y con el nombre de los contribuyentes impreso en el libro.