“Me pensaría mucho hacer una gira internacional. No me considero una persona especialmente ambiciosa. Me hace feliz lo que he ido consolidando paso a paso, sin prisas”. Con idéntico talante, la artista bilbaína acude puntual a nuestra cita en el antiguo palacete del siglo XIX que hoy ocupa el vanguardista Only YOU Boutique Hotel Madrid.  Acomodada en uno de los butacones del hall, y tras una sesión de fotos exenta de maquillador, de estilista y de mánager, sonríe en silencio: “He venido dando un paseo, no vivo lejos”. Para quienes se dedican a este oficio, esta circunstancia, la de una comunicación fluida y sin intermediarios, viene a ser todo un alegato a la sencillez.  De respuestas concisas y mirada generosa, la solista de La Bien Querida, incuestionable en estilismo y en clase, proclama inconsciente una soterrada timidez. 

Por inconcebible que parezca, diez años nos separan de la portada de ‘Romancero’, esa suerte de lienzo figurativo revestido de alacenas amarillo canario y baldosas vintage que enmarcaba la sobria silueta de Ana Fernández-Villaverde (Bilbao, 1972) alma y artífice de La Bien Querida. No tanto por la insalvable travesía del paso del tiempo (que también), sino porque esa cocina madrileña, su perfecto flequillo y la veracidad implacable de sus letras no han variado ni un ápice. En términos contemporáneos, el embrujo de la pócima llamada La Bien Querida transita por los años –y las modas– con rotunda dignidad y sin efectismos. Entradas agotadas en Madrid, sold out en Barcelona, y todo antes del lanzamiento de ‘Brujería’. Ante tamaño acontecimiento, Ana tira de humildad: “El único hechizo es poder contar con un público fiel”. Nada menos.

 

¿Tal vez porque la conjura sucedió con ‘Romancero’? 

Tal vez. Mi reto, desde el primer disco, fue uno: mantenerme fiel a mi música y a mis seguidores. Han pasado diez años y creo que voy por el buen camino. 

 

Quizá aún sea pronto para tomarle el pulso a la magia de su último trabajo. De momento, los medios nacionales no han escatimado en elogios. ¿Cuál es su sensación en estas primeras semanas?  

Por un lado, tengo la suerte de que la prensa siempre me ha tratado de maravilla. Jamás he tenido la sensación de que rechazaran mi trabajo. Creo, eso sí, que ‘Brujería’ ha llegado a un público nuevo. Quizá sea más accesible.

L.M./NdV

 

Tras ese álbum tan colorista llamado ‘Fuego’, nos sorprende con una factura más misteriosa y de tintes esotéricos. ¿A qué se debe esa concesión estética? 

Siempre me ha interesado ese universo de fuerzas ocultas. Me seducía el cambio, el darle una vuelta con ese acabado enigmático. En mi opinión, la idea del amor casa de un modo u otro con la brujería. Cuando te enamoras, sientes que estás como hechizada. A raíz de este concepto, empecé a armar un puzle donde entran en juego una amplia diversidad de emociones. En esta ocasión, el formato físico es importante en la alquimia, ya que fue diseñado por Mario Rivière, experto en libros de esoterismo. El disco es una suerte de altar para llevar a cabo cada uno de los hechizos que siguen a las canciones. Por ejemplo, el primer corte, Hechizo protector [cuya voz en segundo plano de Ana en latín añade más misterio a la apertura] predispone a este viaje romántico y esotérico.

 

¿Alguna referencia? 

Un libro de Alan Moore que se llama Ángeles fósiles, que habla de conceptos que siempre me han atraído: la magia y del arte. En todos mis discos, he jugado con una o dos palabras. Así empecé y así he querido continuar. 

 

Su debut musical (Romancero, 2009) fue disco del año para los popes de la prensa musical española. Una artista ‘tardía y bendecida’ por Los Planetas y La Estrella de David. Diez años tocando sin tregua, girando por todo el país y publicando discos por encima de la media de sus contemporáneos, ¿cuál es su balance? 

Mi meta, desde el principio, ha sido mantenerme y llevar mi carrera como una hormiguita. Vivimos en un momento de gustos efímeros, enseguida nos cansamos de todo. Es fácil levantar a un grupo nuevo porque estamos ávidos de novedades. Con mi carrera he tratado de no ser demasiado ambiciosa, ya que todo lo que sube con rapidez, baja del mismo modo. Lo difícil, como digo, es mantenerse siendo fiel a tu sonido.

L.M./NdV

 

Al artista le preceden su obra y sus colaboradores… y los suyos hacen alarde de esa lealtad de la que hablaba al principio. En ‘Brujería’, repite cantándole al amor con Jota (Los Planetas) en ‘Domingo escarlata’, con David (La estrella de David) y con Diego Ibánez (Carolina Durante). ¿Cómo ha sido en esta ocasión? 

Sí, tengo la suerte de contar con ellos y con otros artistas que ya son amigos. Sin embargo, y esta es la novedad, este es el primer disco que no me produce David. Además de que hemos dejado de ser pareja, quería probar sonidos nuevos (‘Brujería’ ha sido producido por Carlos René, de Axolotes Mexicanos). Jota es amigo mío, es casi como de mi familia. Además de compartir afinidades y cariño, su voz y la mía van de maravilla. 

 

Bilbaína de nacimiento y madrileña por todos esos años como hija adoptiva. ¿Es Madrid tan de La Bien Querida como Granada de Los Planetas? (Reflexiona y sonríe) 

Llevo muchos años viviendo a un minuto de la Plaza Mayor, así que no puedo estar más cerca del corazón de Madrid. Me siento muy muy madrileña. 

 

Sus letras, a menudo desprovistas de censura, consiguen despertar sentimientos encontrados, desde una profunda y delirante melancolía hasta el pudor provocado por el descaro a la hora de verbalizar sentimientos. ¿A qué responde este despliegue de emociones? 

Es una técnica de canción popular que empleo siempre en mis composiciones. Creo que el amor en un sentimiento maravilloso ya sea pasional, fraternal o maternal. Lo que me seduce es exagerar esas letras en busca de la provocación del oyente. En ‘Te quiero’, por ejemplo, repito 48 veces esta declaración de amor. Es tan certera que te puedes sentir casi agredida. 

 

A menudo, la contención emocional va ligada al carácter del norte. Usted, siendo bilbaína, despliega esa artillería de melodías cargadas de sentimientos. En su entorno personal, ¿emplea la misma estrategia o prefiere vivirlo con discreción?

Jajaja, desde luego soy más discreta. Escribir me sirve para evadirme, sin duda. Todas las manifestaciones artísticas funcionan como una suerte de terapia para quienes nos dedicamos a ello. Y con mis letras trato de canalizar sentimientos que, en algún momento, me han afectado. 

 

Y el público, por su parte, recurre a sus letras para ‘verbalizar’ sus propias pasiones… 

¡Efectivamente! Es como esa canción que canto con Diego (Ibáñez) que dice: “Estoy pensando en ponerte una canción que diga exactamente lo que siente mi corazón”.

L.M./NdV

Sucede con el segundo corte del disco, ‘La verdad’, que para muchos viene a relatar una historia tantas veces ocurrida y pocas veces bien traducida… (suelta una carcajada) 

Sí, es posible. Gracias. 

 

Coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, vio la luz el sencillo ‘Miedo’ junto a la versión inédita de ‘Yo no soy esa’ (Mari Trini), que fue incluida en la banda sonora del documental ‘¿Qué Coño Está Pasando?’ (Pokeepsie Films / The Other Side Films) ¿Cree que las artistas han de asumir la responsabilidad del activismo social? 

Sinceramente, tengo mis dudas. En lo que a mí respecta, trato de guiarme más por el sentido común. Me parece de lo más natural ser ecologista o feminista. Hay artistas que asumen ese poder de liderazgo. A mí me gusta ir por libre a la hora de reivindicar.

 

Desde marzo de 2018, leemos titulares y escuchamos a líderes mundiales que, con mayor o menor acierto, afirman que el movimiento feminista español es ejemplar. ¿Está usted de acuerdo? 

Mmmhhh no lo sé. En lo que a mí concierne, siempre he sido feminista, es una actitud coherente con mi educación, con mi profesión y con mi manera de sentir. Soy hija única y me ha criado mi madre. Me parece lo lógico. ¡Cómo no serlo! Eso sí sería un misterio.

 

Como madre, como hija, como amiga… ¿pesa más la cautela, en pos de la supervivencia, o la valentía, al margen del peligro implícito? 

En ese aspecto, tal vez he sido una inconsciente, pero no he sentido miedo jamás. Tiendo más a la valentía. Mi madre me decía: ‘Si te pegan, te defiendes y se la devuelves’.

 

En el sector de la producción musical, ¿ha sentido las discordancias de género en algún aspecto? 

En la producción de un disco, soy yo la que ha tiene la última palabra. A mí los hombres de este sector siempre me han tratado con respeto, con cariño y con franqueza.

 

‘Premeditación, Nocturnidad y Alevosía’, además de delimitar un nuevo listón en su carrera tuvo su versión de ‘remixes’. Sonido rock, melodías pop, inspiración folk, tintes electrónicos, guiños al jazz, acabados flamencos… ¿qué géneros se le resisten?  

Todos los estilos musicales me parecen interesantes. Por ejemplo, hablar de música clásica para mí son palabras mayores y el trap me llama la atención, pero no sé si me veo algo desfasada. 

 

Últimamente ‘la premeditación, nocturnidad y alevosía’ de la clase política parece haber dado una tregua en el Parlamento. ¿Cree que estamos ante el comienzo de una etapa acaso más estable? 

Si te soy franca, tengo serias dudas. Ojalá. No me fío de los partidos políticos. Todos prometen y, al final, todos barren para casa.

 

Y con respecto a la cultura, ¿cómo valora el papel de nuestra clase política? 

Es importante que los políticos apoyen sin condiciones el tejido cultural de un país. Le pese a quien le pese, tienen que involucrarse con el sector de la cultura. Y sabemos que hay partidos políticos que no les interesa lo más mínimo.

 

Presenta su sexto álbum, colecciona buenas críticas, rebosan sus conciertos, se rodea de colaboradores de gran magnitud y la prensa respeta por igual carrera e intimidad. ¿Qué se le resiste? 

Si te soy sincera, estoy viviendo una etapa muy bonita: me dedico a lo que me gusta, me mantengo en el mismo lugar, el público me arropa, dar conciertos me encanta… Estoy a punto de emprender una gira por toda España, que arrancará en Valencia, el 17 de enero, y cerrará, el 25 de abril, en Zaragoza. 

 

“Y tú puedes hacer como que no lo ves, puedes negarlo también, puedes seguir con tu vida. Yo seguiré con la mía. Puedes decir que tienes miedo. Yo tengo miedo también. Puedes pensar que fue casualidad. Pero yo te diré la verdad”.