23 obras de arte en 50 años. Es el inmenso legado de Christo Vladimirov Javacheff y su mujer, Jeanne-Claude. ¿La única pega? Que se trata de proyectos efímeros, que fueron concebidos para un tiempo y un espacio concretos, como envolver un edificio o instalar puertas en un parque. Y, como todo lo efímero, se ha esfumado.

Conscientes de la impermanencia del trabajo de estos artistas, los editores de Taschen han publicado Christo and Jeanne-Claude, un libro de más de 600 páginas, en imponente tamaño XXL, que se considera la retrospectiva más exhaustiva del matrimonio de artistas hasta la fecha, pues recoge imágenes de todas sus obras.

El volumen de Taschen recupera la exitosa edición de coleccionista, diseñada por el propio Christo, pero amplia y actualiza contenidos, abarcando desde sus primeros dibujos y fotos de familia hasta sus planes para futuros proyectos. Todo un tributo a estos artistas que han influido en el paisaje de los cinco continentes.

A la venta por 150 euros, el libro incluye cientos de imágenes de Wolfgang Volz, fotógrafo que trabajaba con los artistas, y un estudio del crítico Paul Goldberger, amén de una larga entrevista con los artistas, la última que concedió Jeanne-Claude antes de fallecer. Un libro esencial, que a nosotros nos sirve de excusa para recordar cinco de los mejores trabajos de estos maestros de la instalación.

 

1 La cortina que partió el valle (1971)

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400.000 dólares, les costó a Christo y Jeanne-Claude este proyecto: una cortina de 14.000 metros cuadrados estirada en medio del Rifle Gap, un valle de las Montañas Rocosas cercano a Rifle, Colorado. La cortina se sujetó con barras metálicas en cada ladera, usando 200 toneladas de hormigón. La primera vez, la cortina se rasgó por culpa del viento y las rocas. A la segunda, meses más tarde, fue la vencida, pero hubo que retirar la cortina 28 horas después, ya que se aproximaba una tormenta.

 

2 Once islas rodeadas de polipropileno (1983)

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Al parecer, fue Jeanne-Claude quien tuvo la brillante ida de rodear once islas de la Bahía Vizcaína de Miami con 603.850 metros cuadrados de polipropileno rosado. Y así lo hicieron Christo y ella, con la inestimable colaboración de 430 ayudantes. Tras su estreno el día 4 de mayo de 1983, el público pudo admirar la obra a lo largo de dos semanas, durante las cuales la zona y los alrededores fueron vigilados durante las veinticuatro horas del día por guardas jurados a bordo de barcos. 

 

3 40.000 metros de tela sobre Pont Neuf (1984)

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Aunque Jeanne-Claude había conseguido la nacionalidad estadounidense, conservaba el pasaporte y la ciudadanía francesa. Esto facilitó que, después de nueve años de tiras y aflojas con el alcalde de París, en agosto de 1984, ella y Christo consiguieran permiso para envolver Pont Neuf, el más antiguo de los puentes que cruzan el Sena. Para ello, utilizaron 40.000 metros cuadrados de tela poliamida color arena. La obra fue visitada por más de tres millones de personas.

 

4 Tres mil paraguas de seis metros (1991)

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La idea era realmente disparatada: instalar, a la vez, paraguas de seis metros de altura por ocho de diámetro en California y en Ibaraki, Japón. ¿Objetivo? Resaltar el ámbar de las colinas californianas con 1.760 paraguas amarillos, y realzar los tonos del río nipón con 1.340 paraguas azules. Así, en diciembre de 1990, se fijaron las bases de los paraguas. Y en septiembre del año siguiente, 2.000 trabajadores los instalaron. Ambas intervenciones fueron visitadas por tres millones de personas.

 

5 El Reichstag envuelto en aluminio (1995)

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Tras arduas negociaciones con los diputados y la presidenta del parlamento, Christo y su esposa lograron que autorizaran la ejecución de un proyecto descomunal: empaquetar el edificio del Reichstag, en Berlín. Para ello, los artistas emplearon más de 10 hectáreas de tela de polipropileno resistente al fuego, una capa de aluminio y 15 kilómetros de cuerda. Tardaron una semana en hacerlo, y quince días después lo retiraron. La obra fue vista por cinco millones de personas.

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