Nacido en Londres en 1994, Caleb Stein se trasladó a Estados Unidos para estudiar un grado de historia del arte en la universidad Vassar College en Poughkeepsie, en el condado de Dutchess, en el estado de Nueva York, a unas dos horas en coche al norte de la Gran Manzana. Una población que cuenta con unos 30.000 habitantes y con una vida cotidiana que Stein descubrió poco a poco.

 

La cámara descubre un escenario

Nada le hacía imaginar a Caleb Stein que aquella pequeña y pintoresca ciudad podría influir tanto en su vida. Tras conseguir algunos empleos típicos de estudiantes para sacarse algún dinero, empezó a trabajar en el estudio del fotógrafo Bruce Gilden, quien se había labrado una buena reputación con sus llamativos y crudos retratos. Su misión fue poner orden en el archivo de Gilden, lo que le dio una nueva visión sobre la fotografía, una perspectiva más general de la trayectoria de un artista. Una proyección del día a día sin límites de tiempo.

Fue entonces cuando Caleb empezó a fotografiar los rincones que fue descubriendo de Poughkeepsie: un depósito de chatarra, una charca, unas pistas de baloncesto. Lugares en los que encontró un nivel de intimidad emocional muy diferente a las ideas preconcebidas que él mismo tenía sobre las ciudades pequeñas. Coincidió el momento, además, con las elecciones de 2016, lo que puso en evidencia la división existente, la misma que entre los candidatos Donald Trump y Hilary Clinton. Una tensión entre dos sectores que prácticamente dividían la población por la mitad.

 

Una búsqueda río Hudson abajo

Entre 2016 y 2019 Caleb Stein realiza la serie Down By The Hudson, una exploración fotográfica que acerca al espectador a las entrañas de los conflictos y las bellezas que encierra la vida cotidiana de Poughkeepsie. Un reflejo del declive postindustrial, con viviendas tapiadas, fábricas abandonadas con cristales rotos y cubierta de malas hierbas y negocios y tiendas que se trasladaron en busca de una oportunidad pero que tiene su consecuencia en los habitantes del lugar. Precisamente es gracias a la fotografía de Caleb Stein la que proporciona ese componente humano. Sus caras son el relato de lo ocurrido. Secretos e historias no tan difíciles de imaginar al contemplar las cicatrices de su mirada.

El estudiante inglés se introduce en el vecindario hasta convertirse en uno más. Una situación que requiere del paso del tiempo, de los días, hasta que poco a poco pasa a ser un sujeto habitual, una persona común. Es entonces cuando su cámara, recoge justo todo aquello que hasta ese momento permanecía oculto en parques y calles, en el estanque donde los chavales nadan, en los patios y espacios donde la gente se reúne.

Y ahí es cuando sus fotografías se convierten en historias, como la de un adolescente que se dirige al baile de graduación de su escuela. Un mundo se intuye tras esa mirada digna pero con un ojo morado y un vendaje en la nariz, el pelo engominado y todo peinado hacia atrás, la corbata ligeramente torcida, la elegancia por un día con su flor en el ojal. La belleza de lo mundano, la historia tras la fotografía.

Como el propio artista destaca, su estancia en Poughkeepsie le enseñó, frente a la idea errónea y elitista de los habitantes de las grandes metrópolis que piensan que no hay nada de valor en las pequeñas ciudades, lo mucho que es capaz de abrirse la gente en muy poco tiempo y la cantidad de vivencias que encierran. Eso cambió su perspectiva externa y se sumergió en un universo que le dio la oportunidad de ver la vida

 

Cargado de futuro

La obra de Caleb Stein nos sitúa ante un artista con una proyección de futuro excepcional. En 2017 y 2019 fue preseleccionado para el Burn Emerging Photografer Fund. En 2018 ganó la beca Gomma y este mismo año ha sido incluido en el Palm*Photo Prize que se exhibió en el Pritn Space durante el Phto London y premiado en el Critical Mass, Top 50. Stein ha exhibido sus trabajos en Labs New Artists III en Red Hook Labs de Nueva York y en A Glitch in the System del Vogue Photo Festival, En 2020 tiene previsto estar en el Critical Mass, Center for Photografic Art, en Carmel, California, bajo el comisariado de Elizabeth Avedon.

Actualmente está trabajando en un proyecto colaborativo a largo plazo sobre el recuerdo de la guerra con los soldados veteranos vietnamitas y sus descendientes.